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MÁLAGA EN VERSOS
Paco Acosta
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CUANDO EL DOLOR SE HACE FIESTA
I
Málaga en Semana Santa
canta y reza en un
gemido:
el pueblo nunca ha sabido
cuando reza y cuando
canta.
De la voz que se levanta
en acordes de grandeza
brota, con rara belleza
la saeta dolorosa,
que es la forma más
hermosa
de cantarle a la pureza.
Lunes Santo. Alrededor
de una imagen trinitaria,
una encendida plegaria
funde alegría y dolor.
Todo el bullicio y clamor
se vuelve recogimiento,
cuando con un paso lento
la inmaculada blancura
del Cristo rasga la
oscura
bóveda del firmamento.
De San Pablo por Carril
hasta Mármoles y el
Puente
un río inmenso de gente
hace desbordarse abril.
La Trinidad, ¡qué febril,
sentimental y efusivo
es el pueblo! ¡Qué amor
vivo
los más pobres de fortuna
en su pétrea tribuna
testimonian al Cautivo!
II
Sin ningún remordimiento
Judas da el beso traidor
que ha llenado de dolor
a Jesús del Prendimiento.
La pena y el desaliento
marcan su rostro divino,
pero afronta su destino
sin un mínimo reproche
para el que esa misma
noche
tomó de su pan y vino.
Señora del Gran Perdón
alabado sea tu nombre
porque perdonas al hombre
a pesar de su traición.
Se quedó tu corazón
prendido en el olivar,
sin conseguir olvidar
que al Hijo que tú
veneras
entre dos toscas maderas
lo van a crucificar.
III
Se enciende Málaga entera
de divinos resplandores
para revestir de honores
a una Virgen perchelera.
Devoción tan verdadera
difícilmente se alcanza,
ni esa fe, ni esa
alabanza
que el pueblo muestra en
detalles
al recorrer nuestras
calles
la Virgen de la
Esperanza.
Cuando El Rico procesiona
en nuestro Miércoles
Santo,
ningún Paso angustia
tanto
ni a tanta gente
apasiona.
Bella imagen que emociona
al pueblo y le deja
impreso
una paz y en embeleso
que es más místico que
humano,
cuando levanta la mano
para liberar al preso.
Fiesta calé. Con arcanos,
nuevos cultos se fusionan
la noche que procesionan
al Cristo de los Gitanos.
Palmas y cantes profanos
acompañan a este cristo:
un bello credo imprevisto
con que la gitanería
mezcla pena y alegría
en un fervor nunca visto.
IV
Málaga entera es pasión
y con su Pasión vibramos
desde el Domingo de Ramos
hasta el de Resurrección.
Y vemos con aflicción
a nuestro Padre cargado
con el Madero Sagrado
que a cuestas le hacen
llevar
para, al dejarse clavar,
redimirnos del pecado.
Semana Santa de duelo,
de tambores, de cornetas.
de blancos sirios, saetas
y brillante terciopelo.
Cuando el Señor sube al
cielo
con el pecho atravesado,
el pueblo, desconsolado,
en el milagro confía
hasta ver con alegría
a Cristo Resucitado. |