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MÁLAGA EN VERSOS
Paco Acosta
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LA COCINA MALAGUEÑA
En nuestra rica cocina
el producto natural
es, por norma, lo
esencial
que en sus platos
predomina.
Quien la prueba, le
fascina
por sabrosa y variada;
sabiamente preparada
con recetas ancestrales,
está entre los
comensales
mas que bien considerada.
La malagueña fritura
propia de nuestra bahía
mantiene la jerarquía
sobre otros platos de
altura.
Son de extremada finura
los blancos
boqueroncitos,
jureles, calamaritos,
el rojizo salmonete
o el delicado chanquete
en dorado aceite fritos.
Las almejas salteadas
son un plato de respeto
igual que el típico
espeto
de sardinas bien asadas.
Son comidas apreciadas
de la buena clientela
los fideos en cazuela,
bacalao en ensalada,
el cocido y la pringada
o arroz con leche y
canela.
De las mas sabrosas catas
que el buen paladar
saluda,
el gazpachuelo, sin duda,
se cuenta entre las mas
gratas;
las sopas de ajos,
baratas
y de sencillo manejo,
con el pisto, el
salmorejo
y pintarroja adobada
son, en boca delicada,
gastronómico festejo.
El
cabal enjuiciamiento
de estos platos
exquisitos
requiere unos requisitos
otros que el buen
condimento.
Como primer argumento,
está más que comprobado
que el buen vino es
obligado
en toda buena comida,
siempre que el que se
convida
sea bebedor moderado.
Y cubriendo los niveles
que exige la buena mesa,
Málaga nos recompensa
con sus vinos moscateles.
En los ventrudos toneles,
los cosecheros de vinos
cuidan caldos ambarinos
y de muy grato beber,
para bien satisfacer
los paladares más finos. |