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MÁLAGA EN VERSOS
Paco
Acosta Ir
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SEMBLANZA
Año treinta y
cinco, mayo;
jueves veinticuatro el día
que mi madre me paría
con doloroso desmayo.
Vástago fui de su tallo,
viniendo a llenar de fijo
de esperanza y regocijo
aquella humilde morada,
que brilló con la llegada
del primogénito hijo.
Málaga fue la ciudad
y, por capricho de Dios,
el ciento cincuenta y dos
del barrio La Trinidad.
Y fue mi natalidad
además de celebrada,
de la suerte acompañada
porque, honor complementario,
yo, como buen trinitario,
nací justo en la Calzada.
Y mi niñez callejera
transcurrió, con gran contento,
entre un cuartel y un convento
como límite y frontera.
Fueron luego la Barrera,
la Plaza Montes, Tacón,
los lugares de expansión
para mi ardor juvenil;
después me mudé a Carril
convertido en zagalón.
A partir de esta mudanza
toda Málaga fue mía:
por sus barrios discurría
la fuente de mi enseñanza
en la difícil crianza
de la España de posguerra.
Hoy, recordando, me aterra
pensar que pude olvidarla;
entonces no supe amarla
como
merece mi tierra.
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