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MÁLAGA EN VERSOS
Paco Acosta
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LA PUERTA DEL PARAISO
Paseo lleno de aromas
y nombre de aristocracia
que te adornas con la
gracia
de arrulladoras palomas.
Cuando incrédulo te
asomas
a las aguas de tu puerto
creyendo oír el concierto
de celestiales trompetas,
sólo ves olas inquietas
que buscan el mar
abierto.
Tu fresco y frondoso
suelo
cual tapiz interminable,
solamente es comparable
a los tapices del cielo.
Quien te ve siente el
anhelo
de cobijarse a tu sombra;
las flores te hacen
alfombra
de tonalidad cambiante
deslumbrando al paseante
al que tu belleza
asombra.
Al borde de tus aceras
fatigados rocinantes
bajo soles abrasantes
temen penosas carreras.
Azotando sus traseras,
un látigo de pelambre
es verdugo del enjambre
de moscas y moscardones,
que clavan sus aguijones
acuciados por el hambre.
II
Hoy comparo tu presente
con el tiempo que se ha
ido
y me siento conmovido
porque todo es diferente.
Parece que otra simiente
en tu suelo ha germinado:
ya no ves por ningún lado
el ambiente familiar
que no era raro encontrar
en tu inmediato pasado.
Desapareció el soldado
cortejando a la niñera
y el trípode de madera
del fotógrafo anticuado.
Son figuras del pasado
que poblaron tus jardines;
hoy sólo ves los trajines
de la juventud, que en
olas,
pasan haciendo cabriolas
sobre sus monopatines. |