No todos duermen en la noche, algunos ojos te ven…
*A Guillermo Tedio, aquí también…Escribe; Walter E. Pimienta JiménezDesde los calados del cuarto principal de su casa, ubicados casi a cuatro metros de altura, Servia, acostada en su cama, sintió que en la oscuridad de la noche alguien la miraba. Se había medio despertado y, despegando un tanto los ojos, al reflejo de la luna, se dio cuenta que otros ojos lujuriosos la veían. Estaba en ropa íntima, casi desnuda. Era octubre.
Con un estrepito de desatre, el sorprendido se tiró al piso. Servia gritó llena de terror y, afuera, el extraño, salió huyendo en veloz carrera. Era el sexto ataque de “La Noche con Ojos”, esta vez en la Calle de la Iglesia.
Servia, recuperado el aliento, luego que le dieran a beber un vaso de agua con azucar, contó a los suyos que el hombre que la miró, tenía unos ojos desolados como ningún otro hombre los tenía en el pueblo, por lo cual consideró que era forastero.