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Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- “La Noche con Ojos”
| | Cuentos y relatos globales. 25.09.16 | | No todos duermen en la noche, algunos ojos te ven… *A Guillermo Tedio, aquí también…Escribe; Walter E. Pimienta JiménezDesde los calados del cuarto principal de su casa, ubicados casi a cuatro metros de altura, Servia, acostada en su cama, sintió que en la oscuridad de la noche alguien la miraba. Se había medio despertado y, despegando un tanto los ojos, al reflejo de la luna, se dio cuenta que otros ojos lujuriosos la veían. Estaba en ropa íntima, casi desnuda. Era octubre. Con un estrepito de desatre, el sorprendido se tiró al piso. Servia gritó llena de terror y, afuera, el extraño, salió huyendo en veloz carrera. Era el sexto ataque de “La Noche con Ojos”, esta vez en la Calle de la Iglesia. Servia, recuperado el aliento, luego que le dieran a beber un vaso de agua con azucar, contó a los suyos que el hombre que la miró, tenía unos ojos desolados como ningún otro hombre los tenía en el pueblo, por lo cual consideró que era forastero. | -Morboso- dijo Tulio Arteta, su padre, sin poder disipar el espejismo y la rabia, al término de lo que su hija relataba.
-Son hombres enfermos-dijo Rosa, la madre- sufren del terror de enamorar decentemente a una mujer.
Dos días atrás, Julia del Villar, dueña de una adolescencia magnígfica que la hacía cada vez más bella, había vivido la misma experiencia; solamente dormía con corpiños puestos y, “la Noche con Ojos”, malicioso y suspicaz, feliz en un mundo de irrealidades simples, se sació hasta que ésta, de súbito despertó y gritó impresionada…y, afuera, alguien, en veloz carrera por la Calle Grande, emprendió la huida desafiando las sombras y se dijo desde entonces que la vejada, nunca más durmió provocativamente sin ropa sino con un burdo camisión de monja, afirmando que quien la miró, efectivamente, tenía ojos de forastero.
La verdad fue que el hombre de “La Noche con Ojos”, desde ese momento, trastocó el horario nocturno del pueblo, tanto que, Julio Policía, en su afán por capturarlo en el hecho, dormía de día y de muchas camas matrimoniales se perdió la sensualidad de las maneras amatorias con maridos que velaban el desnudo sueño de sus mujeres, en tanto de las paredes de las alcobas colgaban cricifijos que infundieran al asaltante noctívago, respeto por lo sagrado.
Era tal “el prestigio” alcanzado por el hombre de “La Noche con Ojos”, que “la Mona de las Puas”, la de la Calle del Jardín, tuvo coraje y corazón para no privarse de la diversión de verle permitiéndole un mal dormir fingido y así, siendo vista, verlo para siempre.
-Usa sombrero. En verdad, tiene ojos de forastero. Gime de placer poseído por la fascinación. Mira desconsdolado y con lástima. Eso sí, desaparece con audacia ante el más mínimo ruido- dijo al día siguiente con palabras de mujer que horas antes, en forma virtual había vivido una noche de amor con la vista por lo cual se entendió que no hiciera ningún esfuerzo para perseguir al salteador.
Nueve noches después, en el barrio “Punta Brava”, lo que dijera la última atacada fue sustentado por una de las hijas de Leopoldo. -Sentí su mirada candente puesta en el punto débil de toda mujer y hace que una no renuncie a mirarle a los ojos. Una cree que lo que vive es una pesadilla; pero no porque cuando se vuelve del encanto, él sonrie y dice adiós con la mano- aseguró la deslumbrada.
Mordidos por el interés de dar captura al hombre de “La Noche con Ojos”, Julio Policía retuvo a 27 señores que tenían mirada de forastero; pero nunca lo identificaron. Los sospechosos, con definida certidumbre de ser personas de buena índole, hicieron caer a las autoridades en el error de que ellos, más que tener miradas de forasteros, lo que tenían era ojos de perros de miradas tristes, por lo cual, sientiendo un hondo desprecio contra sí mismos, les dejaron irse a sus casas en el instante en que se supo que en el barrio “El Fosforito”, el buscado hizo de las suyas la noche anterior, mirando con luminosos ojos a una de las mellas de Joselito, y esta vez el osado y enigmático hijo de las sombras, hasta dejó caer en el cuarto de su “víctima” un papel en el cual, con letras irregulares escritas a lápiz, se leía: “ Nunca lo sabrán. Mañana ataco en la Calle del Repaso.
Y fue ese también el dia en que Manuel Antonio, restituyendo su coraje y levantando con rabia su dignidad, montado a sus 92 años en una escalera, con hojas de periódico taponó los calados de su casa sobreviviendo a la rabia que le daba si el atrevido se asomara a ver a Inés, su mujer, lo que hizo que esta, reprimiendose una risa de compasión, le dijera: -Ay Manuel Antonio, a lo que tú te pones… buscando caerte de ahí y partirte todos los huesos…Te sabía viejo y algo loco; pero ahora caigo en la cuenta que estás mucho más viejo y loco de lo que pareces... El hombre de "La Noche con Ojos” no mira viejas como yo…, él mira es muchachitas. Yo ya no encanto a nadie.
Manuel Antonio, indiferente, siguió en lo suyo y dándole a su voz un sereno énfasis de madurez y prevención, le contestó:
-Humm…Quién sabe…Quién sabe…, de pronto, de pronto y vaya a barré.
Walter E. Pimienta Jiménez
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