…Cosa de locos es querer ser otra persona malgastando la persona que se es…Escribe Walter Pimienta.- El hecho es que, en un conocido pueblo pobre de la costa llamado Peoresná (le pusieron ese nombre porque peor era no ponérselo o ponerle otro poco ajustado a la realidad), para un loco de remate (de remate no es que lo estén vendiendo barato, pues nadie compra un loco y menos como este por barato que sea), todos los hombres que allí viven deben llamarse Belarmino, como él, porque este loco se llama así: Belarmino, lea bien, Belarmino…pero éstos; es decir, los supuestos Belarmino que tienen que llamarse como él, quiero decir, igual que el loco, le ponen al pobre, digno de manicomio, el nombre de ellos. Es este el desvarío singular de un demente cuyo disparate, desde luego, requiere su necesaria explicación; pero antes me toca decir que por este fascinante suceso hay quienes al encontrárselopor ahí y por “llevar su supuesto apelativo”, momentáneamente, igual, “son locos” sobreviviendo en él, al tiempo que éste “pasa a ser, en forma transitoria cuerdo o juicioso” permaneciendo en ellos y, entonces, nadie sabe cuántas personas al mismo tiempo es el loco Belarmino y por qué los demás dejan de llamarse por algún momento como les llaman si todavía y por toda la vida, siguen siendo los mismos.
Para quienes aún no entienden mucho este de por sí babélico y chiflado lío, lean con mucha precaución la historia que así prosigue: