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Pregón de Carmen Herrera

Feria de San Juan 2005. Alhaurín de la Torre 

Ilmo. Sr. Alcalde. Sra.  Concejala de Fiestas. Alhaurinos y alhaurinas: 

Carmen Herrera, Medallista Olímpica y PregoneraCuando desde la Concejalía de Fiestas  se me comunicó la voluntad de concederme el honor  de ser la pregonera de las fiestas de San Juan Bautista 2005, no me lo pensé demasiado porque la verdad, nunca digo que no, así que en esa ocasión tampoco me negué. Pero no tardé en darme cuenta de la gran responsabilidad que estaba asumiendo, y cuando hice amago de rectificar, ya era tarde. Entonces pensé “a lo hecho pecho” y decidí continuar lo mejor posible. Por tanto, heme aquí ante ustedes dispuesta a que  a través de mis palabras, las fiestas sanjuaneras tengan el comienzo que se merecen y esperando a la vez  sea disculpada mi escasa experiencia en estas lides, pues aunque sé lo que es pregonar, jamás di un pregón y espero de minimo tener la suerte del principiante.

Y la primera reflexión que viene a mi mente, me hace preguntar: ¿Qué es lo que hace de la feria de San Juan unas fiestas tan populares y arraigadas en el sentir popular?

Cuando el día va comiendo terreno a la noche y el calor campa por sus respetos llega el momento de la ropa ligera, la vida en la calle, las vacaciones y en fin, todo lo que el verano representa.

La fiesta de San Juan Bautista no solo es una celebración religiosa rodeada de una intensa simbología, también representa para nosotros  el inicio de la vida veraniega, el fin de curso y el momento de relajarse y recuperar las fuerzas que se pierden sin remedio en el trajín de la vida diaria.

La Feria la vivimos todos juntos compartiendo esos momentos  de diversión y esparcimiento  que da ya de por sí el propio ambiente festivo. Pero la Feria es tambien vivida por cada uno de nosotros de forma individual , de modo que cada cual le saca el partido que mejor le parece sin más ataduras que las propiamente impuestas.

Así es como han sido vividas estas fiestas en mi caso particular, siguiendo la evolución natural de mi existencia y adaptándose en cada caso a las circunstancias del momento que tocaba vivir, siendo así que de niña no recuerdo haber faltado ni una vea a la cita anual y emocionante con los carricoches, las chucherías, los puestecillos de juguetes y turrones, los vestidos de gitana o la novedad de terminar el día un poco más tarde de lo normal, especialmente la última noche, que era también la más esperada porque en ella podía disfrutar de ese espectáculo de luz y color que eran los fuegos artificiales, espectáculo que siempre me fascinó y que a mis infantiles ojos se les antojaba casi mágico.

Con el correr del tiempo, la Feria fue creciendo y conforme pasaban los años, para ella y también para nosotros, viví junto a todos los vecinos, los distintos cambios de ubicación del Real hasta su emplazamiento actual, emplazamiento de categoría, si se me permite el término, y también el crecimiento en calidad de servicios, medios y la cantidad de personas de dentro y de fuera del pueblo que se disponían a su uso y disfrute sin complejos de ser unos más o menos del lugar que otros.

Muchas ferias las he pasado lejos algunos años, debido a mis compromisos deportivos y en esas ocasiones las hacía presentes en mi mente, en mis palabras y comentarios hasta un punto tal que para mí era el único tema de conversación  y por supuesto, el contacto telefónico con mi familia era continuo  y lleno de inquisitivas preguntas.

Pero los años no pasan en balde y una se acostumbra a todo, hasta a la ausencia del lugar querido. No obstante, esta ausencia es más llevadera sabiendo que  mi pueblo representa mi raíz, una roca en medio del mar, un lugar lleno de gente buena donde siempre puedo volver porque ahí están los que me quieren y a los que quiero, el sitio de donde soy natural y del cual me delata hasta mi forma de hablar cuando viajo por doquier y mediante el acento y el empleo del léxico propio de aquí, sorprendo a cualquiera que por mi aspecto, me hace oriunda de latitudes y paises a menudo norteños y fríos. Pero no, soy de aquí como lo es también quien quiere y se deja, que para eso de acoger, nuestro pueblo se lleva la palma.

Por esto, por quienes somos, por quienes hemos sido, no debemos sino serrinos orgullosos y llenos de satisfacción por todo lo conquistado, por el alcance económico, social y cultural, por, al fin y al cabo haber hecho entre todos de Alhaurín de la Torre un hermoso lugar donde la vida es un placer.

La fiesta en sí ha reflejado como ninguna otra fiesta  este avance. Las peñas y asociaciones se multiplican cada año, y son el sonto y seña de la feria de día, con sus locales y casetas abiertos de par en par, dispuestas a repartir alegría al visitante.

Mención especial he de hacer de nuestras dos cofradías, que han sido durante lustros las señas de identidad de nuestro carácter y están incrustadas en el alma colectiva de nuestro Alhaurín como algo inseparable de él. Me refiero como no a la verdes y los moraos que también abren sus casetas para que todos disfrutemos y nos sintamos como en casa. Ellos también forman parte de mis más entrañables recuerdos especialmente la cofradía de los moraos, de los cuales soy hermana hace la tira de años y que recientemente me han honrado con la mas estimable muestras de cariño y afecto al que cualquier cofrade pudiera aspirar, porque el trabajo incesante y desinteresado de estos es digno de admirar y un gran ejemplo para mí. Es por eso que se debe valorar este trabajo dirigido al bien común de todos. Viene entonces a mi mente la imagen de esas mujeres alhaurinas que son el montón de muchas actividades de las fiestas. Son ellas las que hacen las comidas de las casetas, sirven las mesas, arreglan lo que haya que arreglar, arriman el hombre cuando se les pide y aún así se las arreglan para llevar su casa adelante y disfrutan de la fiesta como el que más. Ellas contribuyen de una forma muy importante no solo a mejorar año tras año estas fiestas sino que se ocupan de salvaguardar  muchas de nuestras tradiciones para que no caigan en el olvido y no se pierdan, pero de momento las tradicionales fiestas de San Juan Bautista gozan de una salud envidiable y seguro que así seguirán por muchos años y que el pueblo de Alhaurín seguirá acudiendo a su cita anual con su patrón de verano.

Dentro de poco el encendido del alumbrado dará paso a que cada cual viva la feria a su manera, pero con las ganas de disfrutar como un sentimiento de fondo que nos hace tener a todos la sensación de que no hay más remedio que pasárselo bien, tirar la casa por la ventana y luego que nos quiten lo bailao. Así que os animo a que comencéis esta andadura con buen pie y que sea llo que Dios y San Juan quieran.

Alhaurin de la Torre 22 de Junio de 2005

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