
Los que nos acordamos del sindicalismo vertical y de las asociaciones más o menos sindicales que vivían a su sombra, podemos hacer algo de memoria, porque algunos sufrimientos nos deparó la dictadura franquista, y eso que gastábamos más cuidado que con una caja de bombas, con perdón.
En estos días pasados, hemos asistido a eventos multitudinarios, también con movimientos de cámaras con imágenes privilegiadas de conciertos o desconciertos, que nos han llevado y traído a asistir desde una parada funeral extranjera hasta una manifestación sindical nacional, que declaradamente ha superado a “la foto de Colón”, que siempre recordaremos.
Los que tenemos memoria de nuestros años sufrientes durante la ominosa dictadura española y demasiado española, no es que tengamos la piel muy fina, es que se nos ponen los pelos de escarpias, cuando asistimos, sin querer, a manifestaciones descaradas, que nos quieren hacer ver que aquí no ha pasado nada, que no pasa nada, que nos llevan a la desazón y al desconcierto.
Recordamos muy bien que pasaban cosas como que en la dictadura se mataba oficialmente, se atracaban tiendas, se robaba por arriba y por abajo, desaparecían niños y también se robaban, se suspendían las oposiciones a aquellos que olieran a cultura, pero no oficial, se dejaba sin trabajo por capricho totalmente fascista, se tenían maniatados a los sindicatos, además de denominarse con otros apelativos para no dar alas a los movimientos mínimamente sociales...