
Hoy hace un año de la muerte de Francisco Miguel López Jiménez, un año que ha pasado rápido y a más de uno le habrá hecho plantearse varias cosas, por mi parte, simplemente he de recordarlo eternamente, como supongo, hará la mayoría. Recordarlo, leyendo sus poemas, viendo sus cuadros y oyendo sus recitales, tal y como lo haría un artista como él, empleando todos los sentidos, y para que conste, He querido compartir con vosotros algunas fotos que encontré y también, me gustaría hacer público el siguiente poema que en un día le escribí. Atentamente Adrián, nieto de Francisco Miguel.
Elegía al silencio No es la muerte quien nos muere
es el olvido quien nos mata.
Recuerdos de aquel silencioso dolor,
Que sirvió como intensa despedida
De un fatídico e inesperable rumor.
Secuestrado por un alma indolida,
A la que muchos conocen por muerte.
Dejando triste a su prometida.
¡Oh, poeta al que le acompaña la suerte!,
Para el que la vida le fue un suspiro…
Mucho me queda para volver a ver