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Crónicas de Alhaurin.com Noticias del
25 de Diciembre de 2011 |
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Los ruidos de la Navidad Alhaurina | | Enrique Rodriguez Castellon. 25.12.11 | |  Hoy es Navidad y para bajar la cena de Nochebuena, no hay nada mejor que dar un paseo tempranero por la travesía de nuestro pueblo. Hay pocos coches, algunos caminantes veteranos, una joven paseando 6 perros 6, me imagino que llevando 6 bolsas 6, el parque oriental abierto a las 9 de la mañana sin un alma dentro y ya en lontananza nos ataca un ruido molesto. Según nos acercamos, se atisba un operario municipal soplando la hojarasca con un artilugio infernal que mete un ruido de mil demonios. Le pregunto al operario que cómo es que trabaja en Navidad. Amablemente me contesta que hay que limpiar de hojas también en fiesta. La verdad es que nuestro Alcalde debe tener los horarios trastocados. Hay servicios esenciales como la Policía Municipal, la Guardia Civil, el Servicio de Urgencias del Centro del Salud que lógicamente trabajan en Navidad, pero mandar a un operario a limpiar la hojarasca de la Travesía y a despertar a los vecinos con un ruido molesto el día de Navidad tiene guasa. El derecho al descanso del operario y sobre todo el de los ciudadanos que quieren dormir un poco más el día de Navidad es cosa de sentido común. Nada hombre, es como si el día 1 de enero, a las 9 de la mañana ponemos los ensayos de la Banda de Cornetas y Tambores y la Banda Municipal. Pues de eso se trata, de no molestar Sr. Alcalde. Y sin ánimo de imitar a mi apreciado Manolo Porcel, Feliz Navidad. Enrique Rodríguez Castellón. |
| Ocurrió en Navidad No era una fina porcelana | | Cuentos y relatos globales. 25.12.11 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. No era una fina porcelana. No era sino un pito de artesanía barata en forma de pájaro al que Javier, de niño, al soplarlo, en ruidosa algarabía, sacaba la misma nota musical que, tantas veces repetida y repetida, mortificaba al oído; chiflo para nada encantador para otros pero de singular fantasía para él cuando al llegar a un grupo de amiguitos o de adultos, lo hacía sonar creyendo que tenía entre las manos un “instrumento-ave” en vías de extinción. -Oiga, cómo canta mi pajarito, tío- me decía con su infantil voz. -Sí, muy lindo. Es un pájaro inglés. Cuídalo- le recomendaba yo, dando vuelta a la cara para que no me viera reír. -¿Inglés? - preguntaba incrédulo. -Sí, inglés, ¿no lo oyes?... Y volvía a pitarlo como para comprobarlo… |
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