logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas•4 usuarios en línea • Martes 23 de Octubre de 2018
banner
   

Webs que alojamos:

Farmacias de Guardia.

Descarga nuestra aplicaci—n m—vil.

Su Opinion
Cartas al Director
Felicito y critico
Quejas y demandas

Buzon de sugerencias





Restaurante Cienfuegos

ENCUESTA:
¿Quien cree que va a ganar las primarias del PP?
Callejero de Alhaurin
Nuestros titulares en su email
Entrevistas virtuales
Entrevistas
Noticias Recientes Octubre 21-23 Octubre 11-20 Octubre 1-10 Septiembre 21-30
Estadisticas

Patrocinadores
de Alhaurin.com

Patrocinadores de alhaurin.com   

Turismo Rural Independiente en Alhauri­n de la Torre
Huerta Los Alamos
Patrocinadores de Alhaurin.com Videos en Alhaurin.com
El Anunciador. Comprar y vender sin intermediarios Todas las fotos de Alhaurin.com Artículos de Alhaurín de la Torre en Facebook Artículos de Alhaurin.com Twitter Todos los audios de Alhaurin.com Banners de cabecera de alhaurin.com Jamones de Juviles Malaka. Antigua y moderna Pintor Francisco Salas Anunciese aqui. Consulte precios. El tiempo en Alhaurin de la Torre
Clientes de Alhaurin.com

Ver sorteo diario
Nutricion y Salud Al-Andalus. El esplendor de Andalucia Compania General de Canteras

Noticias Cia. Gral. de Canteras Valle del Guadalhorce Jamones de Juviles
Jamones de Juviles.com
RECIENTES
PSOE de Alhaurin de la Torre
Informacion municipal
Eduardo Saez Maldonado
Jose Manuel Lopez Garcia
Deportes Alhaurin de la Torre

Pedro Biedma

Artículos publicados en Alhaurin.com



La ilusión
Pedro Biedma. 21.10.18 Ampliar
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
–    ¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
–    ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?
Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio:

El viento silvó en mi nombre
Pedro Biedma. 14.10.18 Ampliar
El viento silbó mi nombre,
lo ignoré con descaro,
tomó un disfraz de hombre
para acudir a mi amparo.

Le agradecí su llegada,
invitándole a marchar,
¿no has oído mi llamada?,
sólo te quiero ayudar.

Noche mágica
Pedro Biedma. 06.10.18 Ampliar
Mágica noche de un cinco de Enero, Juan caminaba cabizbajo, por una solitaria y desconocida. De sus ojos se desprendían, ordenadas y sin pausa, cientos de lágrimas que iban a morir en el cuello de su jersey.
La luz de una inmensa luna llena, más llena que nunca, alumbraba su deambular.
El sonido del gentío martirizaba sus oídos, Juan aceleraba sus pasos para alejarse de él. En su mente, la imagen de su esposa lamentándose de dolor y la voz temblorosa de su hijo pequeño, lanzando preguntas imposibles de responder, se repetían una y otra vez.
De repente al alzar la cabeza, una figura apareció frente a él, un señor disfrazado de Rey Mago, barba incluida, se plantó delante impidiéndole el paso.
Trató de esquivarlo pero el Rey maniobró a su par, posó su mano en el hombro de Juan, le acercó su boca al oído y le susurró:

Adrián
Pedro Biedma. 29.09.18 Ampliar
Acabó su jornada laboral y Juan salió disparado hacia casa. Era 31 de octubre y debía preparar todo esa misma tarde. Ana esperaba su llegada envuelta en una extraña mezcla de alegría y tristeza a la vez. Se trataba del primer año y jamás imaginaron que este día tuviese lugar, pero Dios así lo quiso y debían de preparar el altar con las ofrendas de bienvenida en honor de su querido Adrián.
Nada más llegar, se fundieron en un profundo y amargo beso y sin mediar palabra, se dirigieron a la habitación azul, el color preferido de Adrián, Juan permanecía frente al altar, perfectamente decorado con flores de cempasúchil, mientras Ana le entregaba uno a uno los objetos elegidos para la ocasión.
Pasta con tomate, batido de cacao, naranjas, calaveritas de dulce, así uno a uno pasaban las ofrendas de las manos de ella a las de él, con parsimonia y en silencio, ya solo quedaba el juguete preferido, su destartalado coche de bomberos. 

Cobardía
Pedro Biedma. 23.09.18 Ampliar
Me levanto como cada mañana, con el miedo de volver a encontrarme con él, ya está aquí, ya lo tengo frente a mí, me quedo aterrorizado, inmóvil, incapaz de gesticular o emitir un simple sonido.
Su rostro cruel me produce pánico, imposible desviar mi mirada de la suya, en ella existe una mezcla de rabia y pena a la vez, “aliñada con un buen chorro” de sinceridad.
Abre su boca y comienza a lanzar palabras como dardos envenenados, todos ellos tienen un único destino, mi corazón, van cargados de una dosis letal de “lucha y valor”.
Sonríe creyéndose victorioso pues ha logrado un pleno total, todos han acertado en el centro de la diana.
De repente mi mujer aparece en el cuarto de baño y pregunta:

Rescates del olvido
Pedro Biedma. 15.09.18 
Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño.
Mi alma cantaba una canción antigua, muy antigua. Mi mente bailaba, mientras mi corazón, sentado en una silla de esparto, tocaba las palmas marcando el compás.
En el centro había una mesa con borrachuelos calientes, una voz extraviada en el recuerdo, me dijo:
–    ¡Niño, come!, que está recién hechos, son de miel, como a ti te gustan.
No pude ver su rostro, no hacía falta, era ella. Sentí el dulce tacto de sus dedos acariciando mi rostro. Bebí, hasta saciar mi cuerpo, de su fragancia olvidada hace años.
Sabedor que mi sueño llegaba a su fin, avisé a los míos:
–    ¡Dejad la juerga!, debemos volver.
Oí el sonido de una lágrima golpear el suelo, provenía de ella, lancé un beso al aire para que lo recogiese y entre sollozos le comenté:
–    Te aseguro que pronto el caprichoso mundo de los sueños me permitirá  regresar, aunque sea solo unos minutos.
Al instante me desperté, con una enorme sensación de paz, y con una canción rescatada del olvido de mis recuerdos.
–    No me llames Dolores,
llámame Lola,.....

Todo y nada
Pedro Biedma. 09.09.18 Ampliar
Hoy no tengo el día inspirado, mis musas permanecen en su escondite secreto. Ninguna idea interesante sobrevuela por mi mente. Fuerzo una y otra vez mi inventiva sin conseguir crear algo digno de plasmar en un papel. Entonces pienso en nada y en todo, dos palabras tan opuestas y complementarias a la vez.
Cuando ya posees todo, nada resta por tener. Cuando nada queda, todo puedes conseguir.
El todo muere en la nada y de la nada nace todo. Sin los míos no lograría nada, junto a ellos me considero capaz de todo.
Por defecto asociamos estos vocablos al aspecto meramente económico, el rico atesora dinero y bienes y el pobre nada de ello. En cambio si pudiésemos ver lo que guardan en sus corazones, el papel de pobre y rico podría intercambiarse. ¿Cuantas personas ricas caminan por la vida con el corazón vacío?. ¿Cuantos indigentes sobreviven día a día gracias a la ilusión que desbordan sus corazones?.


Cruzar C/Santa Mónica, una aventura  a nuestro alcance

Pedro Biedma. 02.09.18 Ampliar
Existe una bella localidad, llamada A.D,L,T., donde casi todos sus habitantes viven felices y contentos. Además, casi todos cumplen con sus deberes y hacen uso de sus derechos. Casi todo en el hermoso y cívico pueblo resulta idílico.
El pueblo ha ido creciendo poco a poco, gracias a sus maravillosas urbanizaciones. A una de ellas la llamaron Santa Clara y sus calles tomaron el nombre de distintas Santas: Brígida, Elena, Juliana, etc. Para una de las que posee mayor longitud, eligieron el nombre de Santa Mónica, una mujer que consiguió la conversión al catolicismo de su rebelde hijo Agustín.

Frases 3
Pedro Biedma. 26.08.18 Ampliar
La humildad nace, la arrogancia se adquiere, la primera siempre es fiel, la segunda es desleal por naturaleza. El humilde jamás será arrogante, el arrogante tarde o temprano, volverá a ser humilde. 13-7-18
La vida es un corto paseo,la muerte un largo sendero.
La palabra es un simple disfraz, que alquila nuestro silencio.
El amor es solo un invitado,en el barco del cariño.
La felicidad juega a hurtadillas,en el parque de los deseos.  14-7-18

¿Acuérdate?
Pedro Biedma. 24.08.18 Ampliar
Disponía de todos los elementos necesarios para tratarse de un capítulo escrito por un guionista malvado que se repetía noche tras noche, a Francisco le había asignado el papel de protagonista sufridor.
Volvían a ser las tres y cinco de la madrugada y por fin lograba escapar de esa horrible pesadilla, su cuerpo se encontraba inmerso en un caudaloso río de sudor gélido y pegajoso y gélido, su corazón parecía haber optado por escapar de su lugar original y palpitar otros mundos a su antojo. Observó el reloj con la intención de verificar la hora, como si de un adivino se tratará, acertó, la misma hora y minutos de las últimas madrugadas, eso le tranquilizó, se giró hacia el otro lado de la cama, sin hacer ruido y lo confirmó, allí se hallaba su mujer, como siempre, sumida en un sueño profundo y a su lado. Con sumo cuidado para no despertarla le depositó un suave beso en la frente y la cubrió perfectamente con la sábana hasta alcanzar el cuello, aunque luego ella volvería a destaparse como siempre hacía, esa noche era bastante fría.

El hombre alto y delgado
Pedro Biedma. 20.08.18 Ampliar
Subió al coche con ilusión, se abrochó el cinturón de seguridad y obligó a su acompañante a que hiciera lo mismo que él. Justo antes de arrancar, su mente recordó el episodio que aconteció un par de noches antes. Su rostro alegre fue adquiriendo, en cuestión de segundos, un gran gesto de terror. Se encontraba a punto de realizar el mismo recorrido y ya no existía una posible marcha atrás. Agarró con fuerza sus manos al volante, cientos de gotas de sudor recorrían su frente, pisó el acelerador y rezó porque no volviera a ocurrir.
El tráfico era intenso, muy intenso, como a él le gustaba, además su coche sin capota les permitía disfrutar de la cálida brisa que reinaba esa noche. Los ruidos ensordecedores procedentes del exterior le impedían oír lo que su acompañante quería decirle. Debía de tratarse de algo muy importante, pues no cesaba de gesticular y señalar con la mano. Entonces comprendió lo que sucedía y el miedo inicial se multiplicó por diez, conocía a la perfección la secuencia de los hechos que iban a acontecer.

Frases (2)
Pedro Biedma. 18.08.18 Ampliar
Una de mis teorías es que no existen los tres clásicos conceptos temporales (pasado, presente y futuro), solo vivimos el presente. En estos momentos estoy escribiendo, pero cuando finalice se habrá convertido en pasado, y nadie me asegura que pueda acabar de escribirlo. Mañana o pasado mañana, cuando vuelva a leerlo, no será futuro, en ese instante será mi presente. 23_4_18
La vida es un camino en el que pactan turnarse emociones y contratiempos, cuando las emociones rompen el pacto y dejan solos a los contratiempos, la vida ya no es tan vida. 15-5-18
Hay días que nunca debieron existir y otros que no existieron nunca. 22-5-18
Dicen que se vive solo una vez, pienso que se muere solo una vez, cada mañana al despertar comienza una nueva vida de la que desconocemos lo que nos puede deparar, cada día que pasa es una vida vivida. 12-6-18

Frases1
Pedro Biedma. 15.08.18 Ampliar
Os dejo algunas frases mías para pensar y reflexionar sobre ellas
Un corto e inteligente momento de silencio dice muchas más cosas que una larga y estúpida conversación.24-1-16
Lo que la verdad esconde se refugia en tu corazón, para escapar de él utiliza el disfraz de mentira piadosa. 24-1-16
Aunque tengas las rodillas en el suelo, mantén la cabeza muy alta 3-7-16
Las personas con la edad no siempre se olvidan de casi todo pero casi todas caen en el olvido. P.B.10.8.16
La vida es igual que un túnel, conocemos su entrada, sabemos que tiene un final, pero desconocemos su longitud y lo que hallaremos en la salida. p.b. 7-8-16
En muchos momentos de tu vida puedes resultar vencedor o salir derrotado pero para ello es necesario luchar. P.B. 1-2-16
Si alguien a quién aprecias está punto de caer un error y no lo puedes convencer, nunca discutas con él, sigue a su lado y cuando caiga ofrécele tu mano para que se pueda levantar, luego no le reproches nada, solo sigue caminando junto a él. 4-4-16.

Tristeza consagrada
Pedro Biedma. 12.08.18 Ampliar
Abatido y cansado, tras una grata jornada, en la que conocí las maravillas que atesora el río Caicena, decidí descansar frente a la Cola de Caballo. Gozar de su belleza y la ayuda inestimable del cercano Dios Hypnos, hizo que me sumiera en un profundo sueño.
Al abrir los ojos, la noche había tomado el lugar, otorgando al día su merecido reposo. Una bocanada de aire heló mi nuca, me incorporé, giré el cuerpo y pude contemplar a la mujer más hermosa que había visto nunca. Vestía una túnica blanca, lucía una rama de olivo en su cabello negro azabache, al igual que sus ojos, que desprendían tal tristeza que contagió mi corazón.
Permanecimos inmóviles unos segundos hasta que ella posó su mano en mi hombro y preguntó:

La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 29.07.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un Príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, su padre el Rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, sólo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El Príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

El ascensor
Pedro Biedma. 14.07.18 Ampliar
3º PREMIO EN EL VII Certamen Internacional de Relatos Cortos “EN TORNO A SAN ISIDRO”- 2018
El ascensor comenzó su viaje a la planta 14 con sólo dos pasajeros. Andrés nacido en la gran capital y Raúl, natural de un pequeño pueblo de Cuenca.
Nada más cerrarse la puerta, el primero se afloja el nudo de la corbata y comenta:
– ¡Qué calor hace hoy!
Raúl, con educación responde:
– Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Planta 3ª.

Semillas de felicidad
Pedro Biedma. 10.07.18 Ampliar
Malhumorado, Juan, recopiló todas sus pertenencias y con un ansia desenfrenada se dispuso a abandonar aquel ruidoso lugar. Durante la noche fue incapaz de lograr un sólo minuto de paz, la verdad que las vistas no tenían desperdicio, pero nadie le comentó la cantidad y variedad de sonidos que allí se congregaban. Su intención al llegar, consistía simplemente en descansar y atrapar, una noche más, su sueño preferido.
Ese donde se convertía en un agricultor que observaba sus inmensas tierras, plantadas con miles de semillas de felicidad. El año había sido duro pero en esa ocasión no hubo plagas, ni destrozos causados por las inclemencias del tiempo, ni pajarracos negros que se alimentaran de sus semillas, ese año todo los factores resultaron propicios. Por fin, podía comprobar junto a sus dos hijos, que le contemplaban orgullosos, como sus semillas daban sus merecidos frutos. Estaba claro que esa noche no le visito tal sueño, ni ningún otro.
Lo primero que pensó fue solicitar una hoja de reclamaciones, pero no halló a nadie en recepción. En el fondo era consciente de que no serviría para nada, lo que tenía muy claro  es que nunca más pernoctaría allí.

Perros en Retamar
Pedro Biedma. 07.07.18 Ampliar
Soy un vecino de la zona de Retamar (junto a Mercadona) y que poseé un ejemplar de pastor alemán.  Mi queja es la siguiente:
En toda la zona y concretamente en un parque infantil en el Campanario (donde juegan los niños), todos los vecinos que tenemos perro/s, logicamente los sacamos a pasear, muchas veces a ese parque. La mayoría cumplimos con la obligación de llevarlos atados (da igual el tamaño del perro) pero hay una serie de personas que no deben conocer la obligada reglamentación (llevar atados a los perros siempre que se encuentren fuera de sus domicilios o de parques caninos). Los animales carecen de razocinio y sus reacciones son imprevisibles, en alguna ocasión uno de estos perros sueltos y sin bozal ha atacado al mío (por suerte no a mi hijo que es quien lo pasea), lo peor de todos es que los dueños de esos perros permanecen inmóviles, incluso alguno sonríe ante el “hermoso espectáculo” que contemplan. Además no hay que olvidar que tanto en la calle como en el parque infantil hay adultos y niños, cualquier día ocurrirá una desgracia y la risa se convertirá en llanto.
Por eso les ruego a esas personas que:

En cien palabras te contaría:
Pedro Biedma. 03.06.18 
Todo lo que mi silencio aún te calla, que nada silencia tus deseos, que a veces despierto soñando, que en tus sueños siempre despierto, que guardo mis recuerdos en el cajón de tu olvido, que mi olvido nunca te recuerda, que el mar calma nuestro llanto, que me aterran tus temores, que tu ilusión duerme a mi vera, que mis manos están atadas con el último hilo de tu esperanza, que me cobijo en tu refugio, que me canso de no contemplarte, que te miro hasta agotarme, que mi tristeza se alegra al verte, que Dios se lució al crearte.
En siete palabras te diré: Que te amo, ayer, ahora y siempre.

Bueno queridos lectores, con este texto me despido durante un tiempo de ustedes, ha sido un placer compartir algunos de mis relatos, sí alguién quiere contactar conmigo lo puede hacer mediante el email  pbiedma1@gmail.com  Mis palabras salen directas del corazón y aunque en estos momentos “no está muy contento”, aún guardo en él toda la bondad que poseo, con lo que me tenéis a vuestra disposición sí necesitáis algún escrito para una buena causa. Pedro Biedma.


Un domingo en el parque
Pedro Biedma. 02.06.18 Ampliar
Un día más, Paco, un señor de unos 60 años, esperaba impaciente, sentado en su banco del parque de las Palomas, la llegada de su joven amigo Fran. Seguro que a las 12:00 ya estaría allí, igual que todos los domingos desde hacía ya cerca de un año, faltaban escasamente cinco minutos.
Se conocieron casualmente un día en el que una repentina lluvia sorprendió a Fran en mitad del parque y sin paraguas, Paco amablemente le ofreció cobijo debajo del suyo. Al principio Fran dudó, se veía demasiado joven para compartir asiento con ese señor, además era muy tímido y no sabría de qué hablar, el anciano lo notó al instante y fue él quien rompió el hielo con un tema muy recorrido en estos casos, el tiempo, comenzaron a dialogar y poco a poco el joven se fue soltando y alargando sus frases. Ese encuentro puntual se convirtió pronto en rutina semanal.


Pasan los años
Pedro Biedma. 01.06.18 Ampliar

Pasan los días, pasan los meses, pasan los años,
una a una caen las hojas del caduco calendario,
se alternan a su antojo realidad y desengaño,
mil veces piensa en blanco, otras mil en lo contrario.

Cien batallas has librado, muchas de ellas derrotado,
el placer de las victorias recompensa el desaliento,
pocas veces otorgado, casi siempre te han negado,
la cabeza siempre alta y tu estima en aumento.


El pintor de recuerdos
Pedro Biedma. 19.05.18 Ampliar
Egoísta, mala persona y rico, extremadamente rico, con estos calificativos definían a Alfonso aquellos que por desgracia le conocían. Durante sus setenta y cinco años de vida había logrado amasar una enorme fortuna y para conseguir dicha gesta, nunca dudó en utilizar a su antojo a cientos de personas, las exprimía hasta extraer la última gota, (económica, física y psíquica) de ellas, para luego abandonarlas en la más horrible de las miserias, además nunca mostró síntomas de compasión por sus falsos aliados caídos, todo lo contrario, disfrutaba con ello.
Últimamente y, sin dudas, ayudado por el miedo a la muerte, hablaba mucho consigo mismo, sobre todo en sus largas y solitarias noches, intentaba auto convencerse que en su imaginaria balanza de medir acciones buenas y malas realizadas, ganaban por mayoría las primeras, y falseando la realidad, imaginaba la cantidad de situaciones felices que había otorgado a tanta gente, gracias a sus geniales estrategias financieras. Cuando llegaba a este punto en su auto diálogo, siempre le surgía el mismo dilema, una pregunta a la que ni su mentirosa conciencia era capaz de dar respuesta, ¿cuántos momentos felices habían tenido lugar a lo largo de su vida?, ¿cuál había sido su día más feliz en estos años?, seguro que existen cientos, pensaba, pero era incapaz de recordar uno sólo de ellos. Este hecho le preocupaba y estaba dispuesto a solucionarlo, para ello utilizaría su arma de arreglar problemas, utilizaría su dinero.

Hilo de esperanza
Pedro Biedma. 07.05.18 Ampliar
¿Recuerdas esos días no tan lejanos en el tiempo?
Aparecían igual que ahora, de repente
¡Cómo si los hubiese traído el viento¡
Si llegaban de levante, los veías de poniente.

¿Recuerdas esa sonrisa dibujada en tu cara?
Contagiabas con ella nuestra vidas
Me acercaba para que ella me guiara
No podía sentir miedo, porque tu me cuidas.

Soy tan..
Pedro Biedma. 06.05.18 
Soy tan perfecto que contagio mil defectos,
soy tan generoso que regalo mi egoismo,
soy tan gran amante que me odio por completo,
soy tan bondadoso que al mirarme ves crueldad,
soy el más leal amigo de mi triste soledad,
soy tran precavido que me suelo descuidar,
soy tan equitativo que demuestro ser parcial,
soy tan sensato que actuo sin pensar,
soy una gran sueño que quisiera despertar,
soy un corazón tierno y cálido, cual espada fría de metal.

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.05.18 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado sólo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

Quejas y demandas ciudadanas
Aparcamiento en calle Santa Mónica

Pedro Biedma. 01.05.18 
Quisiera VOLVER realizar una queja sobre el peligro que supone que en la calle Santa Mónica, de la Urb. Santa Clara, los coches y vehículos tomen como aparcamiento habitual la calzada derecha, de principio de dicha calle hasta bien concluida la misma. Esta calle de doble sentido ha quedado reducida a un sólo carril para ambas direcciones, da igual la hora del día y el día de la semana. Antes de atravesarla hay que pensarlo dos veces, armarse de valor y confiar en la suerte divina para no coincidir con otro vehículo que venga de frente y sí viene alguno, rezar para que tú y el otro conductor seáis lo suficientemente hábiles para que los autos no coincidan entre si. Además debes mantener la visión de un ojo en el lado de la calle tomado libremente como aparcamiento, pues corres el peligro de que se cruce en tu camino algunas de las personas que acaban de estacionar. No entiendo cómo las autoridades competentes no han puesto remedio a este problema. Me imagino que todo acabará cuándo suceda alguna desgracia (espero que no ocurra nunca).  De hecho ya se ha producido algún leve percance. Entiendo que lo fácil es aparcar en el carril prohibido, agachar la cabeza y entrar en nuestras viviendas, como si nada hubiésemos hecho mal. Nosotros permanecemos seguros en el interior, con nuestro vehículo cerca, los que tengan que circular en uno u otro sentido, que tengan cuidado, ya no es mi problema ¿o si?. Estoy seguro que el día que el órgano competente cumpla y multe esos coches mal aparcados, sus propietarios perderán cinco minutos en buscar un aparcamiento en otro lugar y seguro que no muy lejano a sus viviendas-

Moraleja
Pedro Biedma. 26.04.18 Ampliar
Juan esa noche no pudo ir a su hogar por motivos laborales pero le prometió a María que volvería temprano a casa. María se levantó muy temprano, más de lo habitual en ella, apenas pudo dormir en toda la noche, daba vueltas a la cama y no hacía más que pensar en él, no podía pensar en otra cosa por más que su mente lo intentaba. Se lavó rápidamente la cara y bajó desesperada a su encuentro. Por fin lo vio, el corazón casi se le salía del pecho, sus latidos retumbaban en su mente de forma atronadora, por fin estaba frente a él. Estaba a punto de dar riendas sueltas a su imaginación y cumplir el deseo que ansiaba desde hacía horas, lo haría allí mismo en la cocina, no podía esperar más, sudaba, estaba nerviosa, parecía que era la primera vez. Entonces algo inesperado ocurrió, su hijo Adrián, de 5 años, se despertó y entró en la cocina llorando, “he tenido una pesadilla y no puedo dormir”. Ella se quedó muda por un momento pero abrazó a su hijo y le dijo “no te preocupes Adrián, sólo ha sido un sueño”, le dio un beso, lo cogió en brazos y lo llevó hacia su cuarto para que pudiera volver a dormir. Antes de salir de la cocina sus ojos deseosos se clavaron en él y pensó “ahora cuando vuelva te vas a enterar”.

Tazas de café (Final B)
Pedro Biedma. 22.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

 Tazas de café (Final A)
Pedro Biedma. 14.04.18 Ampliar
Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla.
Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida.
Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo.

A la busca del pasado
Pedro Biedma. 07.04.18 Ampliar
Deambulaba sin rumbo fijo, sin un destino concreto al que dirigirse, tan sólo caminaba guiado por su intuición, su mirada permanecía clavada en el horizonte lejano. Su mente logró algo realmente complicado, ser capaz de no pensar en nada en absoluto , su mente se vació de pensamientos y recuerdos, además consiguió anular las sensaciones más básicas del ser humano, entre otras, el hambre y la sed. Los que se cruzaban con él, evitaban a toda costa pasar a su lado, lo esquivaban para ni siquiera rozar con él. Antonio acababa de cumplir 65 años pero su aspecto descuidado y su rostro demacrado por los avatares de la vida, le añadían otros diez no legítimos, ni él mismo conocía su verdadera edad.

Hoy no les dejo un relato ficticio, hoy les ofrezco mi realidad
Pedro Biedma. 31.03.18 Ampliar
12 de Marzo de 2.015, a partir de esta fecha, para mí, para los míos, los tres tiempos temporales, pasado, presente y futuro, quedaron reducidos a sólo dos, el tercero se desvaneció por arte de magia.
Retrocedamos hasta el año 2.006, aquél en el que, como otras muchas, mi familia y yo nos trasladamos a este bello y moderno pueblo, con la ilusión por bandera y un futuro esperanzador. Elegimos un maravilloso adosado en una Urbanización, no importa el nombre, que contaba con todos los alicientes que podíamos desear.
Aprovechando el espíritu de optimismo reinante en España, nos decidimos a vender nuestro hogar en Málaga y comprar una nueva en este municipio, las condiciones resultaban inmejorables, una Caja (no importa el nombre), nos concedía sin problemas el importe de la vivienda, casi sin papeleos, sin avales, con un sólo sueldo, todo era maravilloso. Recuerdo que alguna vez dudé, pero ahí respiraba un poco el aire de optimismo que reinaba en el ambiente y la duda se volatizaba. Ya con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que el color rosa no era completamente rosa, fue tornando a un gris oscuro, sin llegar a ser negro.

Cristo de Viñeros
Pedro Biedma. 24.03.18 Ampliar

Con una enorme cruz te cargaron,
mecen con garbo tu trono,
las lágrimas me abandonaron,
pero a tu paso me emociono.

Como surcos de viñedos,
las promesas te imploran ruegos,
el enfermo que lo sanes, el invidente no ser ciego,
tú oyes todos a un tiempo, suena el himno de Viñeros

En una de tus paradas,
algo llama tu atención,
en medio de la riada,
una voz fuera del guión.

Te giras y la observas,
no te demanda salud,
es mi esposa, tu fiel sierva,
solo muestra gratitud.


Sin nexo de unión
Pedro Biedma. 23.03.18 Ampliar
Ayer, por curiosidad, busqué y leí las definiciones de la palabra “trabajo” en la Real Academia Española, según la misma, existen hasta doce acepciones distintas.
Me llamaron, poderosamente, la atención dos de ellas, la segunda y la doceava. Os transcribo ambas:
-2ª “Ocupación retribuida”.
-12ª “Estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida”.
Tan distintas la una a la otra, como el color blanco del negro, tan opuestas como el frío y el calor.
Durante un largo rato intenté analizar ambos significados, no concebía que una misma palabra tuviese conceptos tan contradictorios, debía de existir algún nexo de unión que escapase a mi espesa mente, sobre todo a esas horas de la noche, tras una dura y extensa jornada laboral.
Una jornada igual de agotadora que casi todas las que le han precedido durante los últimos 28 años, largos y breves a la par.
De repente, recordé que era día 1, el más deseado y odiado del mes, tomé mi portátil y tecleé la página de mi banco, como siempre me identifiqué con la clave personal, a veces me pregunto: 

Otra noche más
Pedro Biedma. 19.03.18 Ampliar
Otra noche más, de nuevo se volvía a repetir, él había intentado por todos los medios evitar que ella empezara con sus clásicos reproches, pero por más que intentó ignorarla, desde su llegada a casa, Andrés no lo consiguió. Albergaba la esperanza de que hoy iba a ser una noche diferente, como era habitual no se saludaron al llegar, no cruzaron palabra alguna durante el transcurso de la cena, durante esas horas no existió ni el más mínimo intento de acercamiento por parte de ninguno de ellos. Andrés prosiguió con su plan y empleando un arma que por el momento le proclama vencedor, la ignorancia total. Esperó a que se durmiera mirando la televisión hasta que el aburrimiento y el cansancio acumulado durante el día, le obligó a intentar atrincherarse en su guarida y dormir un poco. Con temor a despertarla, apagó la luz y avanzó lentamente y con mucho sigilo, a ciegas tocó el borde de su cama y como sí de una delicada copa de Bohemia se tratará, deslizó suavemente la sábana que la cubría y con la destreza de un reptil por fin se cobijó en su madriguera. Él, iluso, comenzó a festejar su victoria en silencio, de repente su festejo pasó a convertirse en un duelo, su estrategia no obtuvo los resultados previstos, ella le esperaba aún despierta y con más ganas de guerra que nunca, su voz comenzó a lanzar improperios y acusaciones que Andrés no podía evitar oír, sus palabras retumbaban con fuerza en el interior de su mente, ella no le concedía ni un segundo de tregua que le permitiera pensar con claridad y así rebatir con argumentos sólidos todos sus reproches.

Soñé que soñaba
Pedro Biedma. 17.03.18 
Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño y él se encontraba junto a mí.
Yo, sentado bajo un enorme árbol en flor, embelesado, oyendo con suma atención las sabias palabras que salían por la boca de ese maravilloso ser, mi abuelo.
Los rayos de sol se filtraban con maestría, entre las ramas del inmenso mar que formaba la arboleda, hasta aterrizar en mis jóvenes y claros ojos, grabando en mi retina, una imagen imposible de borrar:  la mágica y perfecta mezcla de tonalidades creada por el color rojizo de las flores, y el cuidado cabello canoso, de mi querido yayo.
Soñé que soñaba y en el sueño pude sentir sus labios en mi mejilla, noté como las lágrimas derramadas por él, desembocaban en mi terso rostro, mientras paseaba con dulzura sus dedos por mis cabellos.
Susurró una frase de despedida a mi oído, esa que no tuvo oportunidad de realizar en aquel entonces. Después y poco a poco su figura fue alejándose hasta desaparecer de mi sueño, entonces soñé que soñaba con desear despertar, y desperté. Tomé mi pluma y relaté mi sueño, ahora cada vez que lo leo, sueño despierto y me sitúo de nuevo allí, en ese lugar, vuelvo a ser niño y él se encuentra junto a mí.

La calle con casas matas
Pedro Biedma. 11.03.18 Ampliar
De nuevo me veo allí, en la calle de tierra de siempre, con mis pantalones cortos. A ambos lados de mi cuerpo, se amontonaban varias piedras, que cumplían a la perfección con su papel de poste de portería. Alcé la mirada al frente y hacia mi se dirigía, veloz como un rayo, Paquito, el goleador infalible, lanza un zurdazo imponente que se frena de golpe al impactar en mi rostro. Evito el llanto, no puedo permitir que además de las carcajadas que retumban en la calle, encima se burlen gritándome ¡nena!.
El dolor es insoportable pero aguanto como un valiente, aunque algunas lágrimas sin vergüenza, resbalan por mi roja cara, yo disimulo, me doy la vuelta buscando nada y con la manga de mi jersey las seco con maña. De nuevo me vuelvo y observo a Paquito, mi hermano, tirado en el suelo y llorando, pero llorando de risa.
De pronto una llamada salvadora reclama mi presencia, emerge de la última vivienda de la seis alineadas casas matas, sin duda alguna es la cálida voz de mi abuelo. Me olvido del dolor y comienzo a correr calle abajo, ¡cuánto tiempo sin verte!, pienso mientras avanzo, casa de Catalina, casa de Paquita, casa de Manolo y por fin la casa de mi abuela.

Quejas y demandas vecinales
Calle Santa Monica

Pedro Biedma. 05.03.18 
Quisiera realizar una queja sobre el peligro que supone que en la calle Santa Mónica, de la Urb. Santa Clara, los coches y vehículos tomen como aparcamiento habitual la calzada derecha, de principio de dicha calle hasta bien concluida la misma. Esta calle de doble sentido ha quedado reducida a un sólo carril para ambas direcciones, da igual la hora del día y el día de la semana. Antes de atravesarla hay que pensarlo dos veces, armarse de valor y confiar en la suerte divina para no coincidir con otro vehículo que venga de frente y sí viene alguno, rezar para que tú y el otro conductor seáis lo suficientemente hábiles para que los autos no coincidan entre si. Además debes mantener la visión de un ojo en el lado de la calle tomado libremente como aparcamiento, pues corres el peligro de que se cruce en tu camino algunas de las personas que acaban de estacionar. No entiendo cómo las autoridades competentes no han puesto remedio a este problema. Me imagino que todo acabará cuándo suceda alguna desgracia (espero que no ocurra nunca).


Bienvenido V.
Pedro Biedma. 04.03.18 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y lo saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.
Sus padres nacieron en Puerto Rico y emigraron a España donde, al poco tiempo, vino el al mundo,    un 23 de Abril de 1.951, recordado en Valencia, su ciudad natal, por ser el día en que el viento logró rachas de 115 km/hora, récord histórico aún no superado, todo acababa de comenzar. Recordaba las risas de sus compañeros de clase al pasar lista el profesor y pronunciar su nombre, “Bienvenido Vientos Del Campo”, comentó medio avergonzado, la verdad que mis labios dibujaron una sonrisa espontánea, la cuál borré al instante, para colmo el nombre del centro educativo era Molinillo de Viento y su uniforme llevaba un anagrama con dicho elemento.

Mi cómplice
Pedro Biedma. 01.03.18 Ampliar
Hola vieja amiga, como siempre has acudido a mi llamada incluso antes de que mis labios pronunciaran tu nombre, desconozco tu secreto, pero nada más pensar en ti, apareces a mi lado, algún día me desvelarás el truco camarada.
Toma asiento aquí, a mi lado, cerquita, deja que te cuente mis desilusiones, mi deseos, incumplidos, mis temores más profundos, tú sólo, !oye y calla¡.
No puedo creer como algunos se avergüenzan de tu presencia, estoy seguro que has servido de desahogo a la mayoría de quienes te niegan, se aprovechan de esa confidencialidad eterna que te caracteriza, yo en cambio me enorgullezco de que seas mi amiga, mi cómplice, mi consejera, mi compañera del alma.
A veces te utilizo a mi antojo, lo reconozco, y hoy quiero pedir perdón por ello, aunque no puedo prometer que mañana o pasado vuelva a rehusar tu compañía.

El niño de la pequeña melena
Pedro Biedma. 11.02.18 Ampliar
Bueno, como dice una canción “todo tiene su fin”, con este relato me despido de momento, quiero agradecer a Federico Ortega la oportunidad que me ha dado al poder compartir con todos vosotros algunas de mis historias, espero que os hayan entretenido, os dejo mi email por si queréis enviar cualquier comentario  pbiedma1@gmail.com .   Espero que os guste este último relato, escrito como siempre con el corazón. Pedro Biedma.

Ignacio abrió el frigorífico y se sirvió un vaso de agua fría, tras beberlo de un tirón, se deshizo del sudor pegajoso de su frente, producto del agobiante bochorno del mes de Septiembre. Durante un instante pensó en su mujer y su hijo menor, en lo bien que lo estarían pasando en el cumpleaños de Juan, su primo y amigo, él como casi siempre no pudo asistir, primero es la obligación y después la devoción, a sus 60 años, era su lema preferido.

Camino de la esperanza
Pedro Biedma. 10.02.18 Ampliar
Tras más de media hora oyendo un triste monólogo por parte del doctor, Pablo se despidió de él, cabizbajo y sin pronunciar palabra alguna, una simple señal de adiós con su mano derecha fue suficiente. Al salir y cerrar la puerta de la consulta, observó con estupor como la sala de espera había desaparecido, en su lugar una enorme y empinada montaña se postraba altiva y desafiante a sus pies, una señal de madera indicaba el camino a seguir, .
Con alguna que otra lágrima en sus ojos y miles guardadas en su corazón, comprendió que el destino le regalaba un viaje con el que nunca soñó, con fecha de ida marcada pero sin concretar la de vuelta.
Los primeros kilómetros resultaron duros, demasiado duros,  para colmo se unieron a su aventura varios acompañantes no deseados, el pesimismo, la tristeza y escondida entre las rocas, la traviesa nostalgia que lanzaba puñales hacia lo más hondo de su ser.

Yo quiero
Pedro Biedma. 07.02.18 Ampliar
Yo quiero calles de piedras y arena, con sus porterías imaginarias, con veinte niños pateando un balón viejo y donde no falte ese vecino cascarrabia al que todo le molesta en lugar de estupendas y costosas consolas de juegos ficticios que sólo sirven para acotar la imaginación de los jovenes y mayores que dedican con pasión todo su tiempo disponible. Yo quiero enceder la televisión y “tragarme” por imposición las viejas y antiguas películas que ponían los sábados, y no volverte loco con ese imcomprensible mando a distancia que te guía por infinidad de canales cuyo contenido te importa un pimiento y finalmente eliges uno al azar que te acompaña mientras duermes. Yo quiero volver a sentir la alegría de recibir la visita sorpresa de un familiar antes que leer cientos de mensajes de texto en el móvil de personas queridas que raras veces podrás tener cerca.

Preguntas
Pedro Biedma. 04.02.18 Ampliar
Adrián a sus doce años no lo podía entender, lo intentó una y mil veces, pero nada, el tema que hoy se trató en clase era aún demasiado complicado para él. En el fondo se encontraba muy tranquilo ya que jugaba con ventaja respecto al resto de sus compañeros, él disponía de un arma secreta, su padre Eduardo, el hombre que poseía respuestas para todo. Alguna vez recurrió a su madre, pero ella siempre utilizaba la misma estrategia y le decía “yo estoy muy liada, me faltan muchas tareas para acabar, cuando venga papá se lo preguntas”, pero Adrián sospechaba que la realidad era otra, ella no conocía la respuesta y se excusaba con el manido tema de las tareas, lo imaginaba ya que en muchas ocasiones mamá también se sentaba a oír atentamente la explicación de Eduardo y Adrián pensaba en voz baja “ves como tampoco lo sabía”.
¿Como era posible la existencia de tantas religiones , casi todas, muy diferentes unas de las otras?, ¿tantos creadores de la Tierra?, ¿y los ateos?, ¿qué pensaban?, demasiadas preguntas que pronto iba a dar por resueltas, sólo era cuestión de tener un poco de paciencia y esperar a papá.

El secreto de Ana
Pedro Biedma. 02.02.18 Ampliar
El tiempo pasa volando, solemos decir, en el caso de Ana parecía avanzar a cámara lenta, se cumplían ya cinco largos años que vivía sola, desde que el cruel e imperdonable rumbo de la vida arrebató, sin previo aviso, de su lado a su inseparable compañero de viaje Tomás, su esposo, viajes en el que visitaron multitud de destinos y donde fueron testigos de momentos de alegrías, penas, risas, llantos, enfados y reconciliaciones, pero en los que siempre encontraron un lugar idóneo para fotografiarse junto al amor.
Tenía un sólo hijo, llamado como no, Tomás, y se sentía la madre más afortunada del mundo. La llamaba todas las semanas para interesarse por ella, incluso una vez al mes le honraba con su visita y además casi siempre les acompañaba su nuera Clara y sus dos nietas, Clarita y Silvia, la pequeña decían que tenía una gran parecido a su ella, en esas contadas visitas era cuando el reloj parecía acelerar su marcha. ¿Qué más podía pedir?, Ana comprendía perfectamente que los ochenta kilómetros de distancia que recorrían para poder verla suponían un esfuerzo considerable para ellos, además sí contamos la vuelta son 160 kilómetros y ya sabemos todos que el combustible hoy en día está por las nubes.

La leyenda
Pedro Biedma. 27.01.18 Ampliar
A veces un cálido abrazo sin manos te puede mostrar un hilo de esperanza, cien gélidos y falsos abrazos con manos, pueden hacer rebosar tu equipaje de desilusión.
Cuenta una vieja leyenda que en un secreto lugar, se encuentra un mar inmenso y ho
rrible a la vez, el mar de las esperanzas perdidas. Para llegar a él, no existe una ruta definida, nosotros hemos conseguido acercarnos hasta sus bravías aguas, no sabría explicar cómo ni cuándo aparecimos aquí, sólo sé que me acompañas, agarrada con fuerza a mi mano, vagamente recuerdo que anduvimos caminos infernales sin dar paso alguno, descendimos cientos de ríos de tristeza sin llegar a navegar. Ahora, desde esta desierta orilla, nuestros cuerpos observan, sin saber como actuar, el agónico hundimiento de nuestras esperanzas,  la tuya unida a la mía, mirándola y esperando una solución que parece imposible de hallar, percibimos con pesar, sus súplicas desesperadas, destinadas a nuestras mentes, que permanecen bloqueadas, nuestros corazones bombean miles de lágrimas de impotencia que incendian con llamas de dolor nuestro interior. 

   A mis abuelos
Pedro Biedma. 24.01.18 Ampliar
Anoche viajé hasta el cielo,
a visitarte, ¡abuelo!,
me disfracé de tu niño,
para revivir tu cariño.

Llegué pronto a tu lado,
allí reinaba la calma,
te sorprendí abrazado,
de tu Lola del alma.,

Con el tiempo
Pedro Biedma. 22.01.18 
Con el tiempo he llegado a entender,
que la maldad es la bondad con disfraz,
que el halago te puede ofender,
si se desprende de su antifaz.
Con el tiempo he llegado a entender,
que la mentira se comió a la verdad,
que el engaño te va a convencer,
si te atrapa con su realidad.
Con el tiempo he llegado a entender,
que la evidencia asustó nuestro amor,
que aterrado se fue a esconder,
en el corazón de este humilde autor.

Háblame Málaga
Pedro Biedma. 22.01.18 Ampliar
Siéntate aquí a mi vera
que te pueda yo admirar
empalaga mis sentidos
con tu olor a tierra y mar

Embriágame de placer
con tu arte al caminar
muéstrame tu belleza
date una vuelta entera, que te quiero contemplar

Cartas de ida y vuelta
Pedro Biedma. 21.01.18 
Una carta de amor con el viento te envié,
su bravura la posó suavemente a tu vera,
al leerla comprendiste quién te la había enviado,
algo no debió agradarte, para que allí la rompieras.
Meses más tarde insistí y el viento me ayudó
cambié todas las palabras, por sí te habían ofendido,
pero el viento se calmó y no acabó su cometido
cayo en medio del mar y el agua la sumergió
A la tercera va la vencida, eso pensaba yo
la acerqué hasta tu puerta y junto a ella la dejé
esta vez solo la ojeaste, no la llegaste a leer
en cambio sí respondiste, veloz como un rayo
Mi fiel amigo el viento fue quien me la entregó
mi corazón tenía prisa por saber tu parecer
tu corazón ya tenía dueño, el viento lo conquistó

Toby
Pedro Biedma. 19.01.18 Ampliar
Julián había buscado ya mil veces sus valiosas gafas, sin ellas apenas podía distinguir nada, su olvidadiza cabeza tampoco le ayudaba a recordar dónde las había dejado la noche anterior, así que resignado se calzó sus cómodos y antiguos zapatos y se dispuso a sacar a pasear a su fiel compañero Toby. Desde que vivía en la granja de su hijo Pablo, todas las mañanas, llevaba a dar un paseo por el campo a su pequeño carlino. Aún recordaba el día en que su esposa tristemente fallecida, se lo regaló, hacía ya más de ocho años. Se encontraba cercano a cumplir los ochenta pero su avanzada edad no le impedía caminar diariamente un par de kilómetros junto a su inseparable compañero, durante ese tiempo Julián parecía rejuvenecer y sentirse importante para alguien, el cariño entre ambos era más que evidente. Salió al exterior de la granja, anduvo cinco o seis pasos con el collar y la correa en su mano izquierda y se topó de frente con su perro y con Kas, una traviesa cría de cerdo  que a menudo se escapaba del engordadero. Tras colocar, con dificultad, el collar a Toby, cogió en sus brazos al juguetón Kas y lo situó en su lugar junto al resto de sus compañeros. Ya estaba preparado, correa en mano, para recorrer su trayecto diario, lo conocía de memoria, sabía donde se encontraba cada piedra, cada desnivel, etc, y además Toby siempre iba delante dispuesto a guiarle de principio a fin, por lo que no le importaba demasiado el no llevar sus gafas. Comenzó el recorrido y apenas pasados unos minutos Julián se percató de que Toby estaba muy raro, algo le ocurría, parecía que ese día no le apetecía pasear, no quería situarse delante de él como era su costumbre, es más, debía de empujar con fuerza la correa para que avanzara, eso sí, con cierta desgana.



    Más antiguas

Esta carpeta ha recibido en total 33.611 visitas.


Clientes de Alhaurin.com   Canal Youtube. Alhaurin.com  Bazar las Americas  Colegio El Pinar. Alhaurin de la Torre  Autos Luber  Librería papeleria Masquepapel  Clínica CSdental Alhaurín  Financiera y Minera  Esp2012  Calle Isaac Peral 22  Patrocinadores Alhaurin.com  Torrijos 1831  Centro de Gestion Guadalhorce  Instalaciones fontalva. Fontanero  Estacion de servicio Las Americas  Autos Parque Feria  Pinturas Cueto  Naranjas de Málaga  Esp2012  Talleres colorado  Restaurante Cienfuegos  Clinica Dental Munoz  Patrocinadores Alhaurin.com  Periodistas en español  residencia Moncasol  Mancebo Asesores  Venta La Porrita  Esp2012    Policlinica Lacibis Martinez/  Innova Centro de Estudios  Maderas Marbella  Jamones de Juviles  Bar Restaurante Retamar  Hidrocarburos Alhaurin  Pozos y Sondeos Tejada  Patrocinadores Alhaurin.com  Hidrocarburos Alhaurin  Escribanos un wasap  Cuentos Globales  Andalucia. Press  Solo Alhaurin de la Torre  Solo Alhaurin de la Torre  Anunciese aqui  Hemeroteca de Alhaurin.com 
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital.
Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@alhaurin.com



Webs que alojamos:
Alhaurin.com
Periódico Independiente
Alhaurín de la Torre
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director:
Alejandro Ortega
Fundador:
Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998