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Cuentos y relatos globales

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Cuentos que cuentan
El cajón de "Yeyo"

Cuentos y relatos globales. 22.10.17 Ampliar
*Nadie muere en la vispera, pero sí algún día.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Cuando Aurelio de  Jesús Morales Galvis, "Yeyo",  como  le decían en  toda  Baranoa, a sus  85 años de edad, después del último ataque de asma que sufriera  se enteró aquel viernes 12 de agosto que  nada  más le  faltaban cuatro meses y doce días para morir, resignado  y  pleno de  razón dejó  de beber pociones de ioduro de potasio, de bromuro y extracto de opio y, entonces, impulsado por  la aplastante realidad, a fin de evitarse imprevistos y "correquetecojos", sin que sus  familiares  lo  supieran, por la suma de $ 35.000, pesos se mandó a hacer  su  propio ataúd con Juan José, el  carpintero  del  pueblo.
Sin alarmarse, sin extrañeza alguna, con  la  compostura de  un  veterano  del  Ëjercito  Nacional y  cuadrándose  firme como en los tiempos en  que  siendo soldado sobreviviera a las  emboscadas de  "Sangrenegra" y  "Tirofijo"  en los montes de  Cajamarca, departamento  del Tolima, adoptando  la  colaboración de quien  con gusto ordena a su  sastre la confección de una camisa  y  un  pantalón, "Yeyo", hundido en  su  propio  alivio, se dejó  tomar  las medidas.

En el sesquicentenario de una inmortal obra literaria
María y Efrain, un amor de novela
Un amor por 150 años joven

Cuentos y relatos globales. 15.10.17 Ampliar
Escribe Walter Pimienta Jimenz.-  María, la hija literaria del gran escritor colombiano Jorge Isaac, es hoy todavía –para mí- una hermosa jovencita de 150 años de edad, trasegando en el éxito en que al escribir sobre el amor, su autor se arriesgara a creer que el mundo, tiempo después, no variaría con relación al más puro sentimiento entre novios.
Releo a María hoy y  me  dan ganas de enamorarme de Carmen Rosa otra vez y de amar de nuevo, invadido de esa naturaleza donde la inmortal novela tuviera origen sereno y  cantares de pájaros y el camino empedrado de los enamorados, indefectiblemente conduzca a la pintoresca finca “El Paraíso”, escenario donde el  espíritu de ella pervive en su juventud inmarcesible sin necesidad de los consejos anti arrugas de Amparo Grisales y, procurándose codo a codo un sitio entre las mujeres de ahora preocupadas porque “sin tetas no  hay paraíso”; o las “Rosario Tijeras” de tijeras tomar, en pleno apogeo de la literatura de pacotilla de  T.V., con sus “reinas del sur”, sus capos y  capas y los transformes de prótesis que a él lo  vuelven ella y a ella él, en tiempos de zafos y Lesbos “a punto de cocá” tras la conquista de un hombre por otro  hombre y de una mujer por otra mujer.

¿Tomamos un café? -Textos de vainas-
¿Murió Borletti?
Cuentos y relatos globales. 08.10.17 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Quien murió no fue el mago Borletti; murió Máximo Alfredo Hernández Durán, sería lo más exacto decir, porque el telépata, el clarividente, el prestidigitador, el nigromante, el médium e ilusionista de Macondo, indiviso y distinto al mismo tiempo, en uno de sus tantos maravillosos trucos inexplicables de habilidad e ingenio, llevando a cabo su más grande acto de evasión y desaparición, sin irse de la escena pero existiendo asimismo de esta suerte en la realidad imposible de sus propios actos de invulnerabilidad, seguro “aparecerá de nuevo vivo por ahí ”, y por siempre, en el recuerdo inmortal de quienes le conocimos y entendemos la mágica realidad de que la función del circo de la vida debe continuar…
Quien murió fue Máximo Alfredo Hernández Durán y no Borletti, quien vivirá para la posteridad en la justicia exacta de continuar haciendo aparecer y desaparecer palomas y conejos ahora en otro escenario especial: en el cielo..., lugar en que viven las almas de los justos después de muertos y donde Dios, como regalo llamando al más famoso mago del mundo, les permite gozos de felicidad completa en el corone de la glorias del paraíso…

¿Tomamos un café? -Textos de vainas-
Mi último  bar

Cuentos y relatos globales. 01.10.17 Ampliar
*No juzgues a nadie solo porque peca de forma diferente  que  tú, recuerda  que  hasta  el  diablo  es hijo  de  Dios. A “El Cafetal”, el  bar nuestro de cada  día.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Los años son malos, perversos,  infames, malvados, pérfidos,  canallas, infames,… y lo ponen a uno viejo y oliendo a viejo…son crueles y no  nos dejan esperanzas, no  nos dejan  llegar…y hoy, hoy  recuerdo mi último bar y el último beso travieso que allí  me diera  una puta más decente que una dama cachona, señora ama de casa…Dama, dama, de alta cuna, de baja cama, señora de su señor, amante  de  un vividor…como dijera la  fallecida  cantante española Cecilia.
En el  último  bar  en que estuve, vivía  Carlos Gardel. Lo  tenían colgado en una foto, dueño  de  unos  ojos  expresivos, de una sonrisa plácida y aplacible, de dientes  blancos perfectamente  parejos, sombrero  negro, de esmoquin presidencial y  haciéndole  mamola a la muerte que lo  mató en Medellín…¡Ah!... y  cantándonos “volver” en tono  de despedida, fatigada  la  guitarra en el  disco del  traga níquel… Era  inmortal en el wurlitzer atascado de monedas que lo  hacía  vivir, vivir y “volver  con la  frente  marchita”…
Yo  creo que cuando cerraban el  bar, Gardel se bajaba del  clavo y  se  iba a la cama a multiplicar gardelitos con todas las  putas de mi  último  bar…

Historias de la Taberna
El Capitán Ochoa
Cuentos y relatos globales. 10.09.17 
Javier Guerrero - Madrid- javierdivisa@yahoo.es . El capitán Ochoa podía ser uno de los dos o tres mejores clientes de Vinos de Campoamor de todo el país, pero yo nunca le vi borracho, aunque sí a menudo apesadumbrado frente a los barcos del muelle, como queriendo zarpar en uno de ellos. Tenía la cabeza muy grande, y una frente de dimensiones anormales, y por eso algunos muchachos le llamaban Frankie, y las manos eran como de labriego del norte, y tenía una cicatriz que nacía en el cuello y le llegaba hasta el pómulo derecho, que era como de cornada de Miura, pero el nos decía que se lo había hecho un pirata con su garfio, al lado del faro de Trafalgar. A continuación se ponía muy melancólico, y se daba con su abrigo raído y sus zapatos ingleses, un aire entre bohemio y lunático inspirador de miedos y afectos. Se bañaba casi todos los días, normalmente en la playa de La Costilla, con sus calzoncillos largos de algodón y su medallón de la Virgen del Carmen, y luego hacía unas flexiones de octogenario en apuros que daban algo de pena por aquello del deterioro físico y la soledad del viejo capitán Ochoa. Ampliar en Cuentosglobales.es


Cualquier parecido con la realidad puede ser ficción... o no.
Lydia Tapiero Eljarrat. 03.09.17 Ampliar
Estos magníficos personajes, han salido a pasear, se han aburrido de estar en las mismas páginas y andan buscando acción.
Así que, lectores de 'El cartero del mar', si algún personaje desaparece, quizá se encuentre dentro de este relato.

La mente no se jubila
 
La cabeza alta, sonriente, conservando el porte juvenil, pero mucho más envejecido. Se veía en sus manos, en su escasa cabellera gris, en su cara de haber visto demasiado. Sin embargo, seguía dando largas caminatas en las que nadie podía seguir su ritmo. En eso no había cambiado.
Un hombre del siglo pasado. Armando, mi padre.

Asfalto sin fin
Cuentos y relatos globales. 27.08.17 
Escribe  Marcos Manuel Sanchez
Mi jefe lo anunció dejando que sus palabras punzaran mis oídos:
–Es una misión hecha a tu medida.
 Con dos ojos negros como carbones examinaba mi cara mientras sus palabras se agarraban al aire igual que sanguijuelas a la piel de un enfermo.
 Animado por mi silencio, continuó desgranando lindezas:
–Esos dos camiones transportan mercancías muy distintas. El agente de la aduana de Irún confundió los papeles de modo que cada conductor lleva los documentos de carga del otro. Debes presentarte en Aranjuez cuanto antes. Allí te espera uno de ellos. Es de la Compañía Yamas.
–¿Y qué hace en Aranjuez?– conseguí decir con un temblor en la voz. El causante del mismo era un oscuro presagio.
–Cuando los de la aduana cayeron en la cuenta de su error, acordaron con los conductores que coincidiesen en la factoría de pegamento de Aranjuez, que es el punto de entrega de uno de los cargamentos. Entonces intercambiarán los albaranes. Ampliar en Cuentosglobales.es


Cuentos que Cuentan
El que espabila pierde

Cuentos y relatos globales. 20.08.17 Ampliar
*El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta. Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En el abismo de su desasosiego y desolado en su propio silencio, Molina teme que un día de estos se separa de su mujer o, lo peor, que llevado por el temblor de voces interiores que le suben por la sangre, la mate.
Molina está  convencido desde hace  diez  noches, que Juana Escuriaza  le  es infiel y hasta entonces creía que solamente  era suya y  que  nunca otro  hombre le  disputaría la frescura de aquellos labios de miel,  la gratitud de su cintura, la cena de  sus  seños paraditos y  la  gratitud de su  vergel…Y, en  tal  caso, una ira profunda e  insuperable, como  cuchillo, se le entierra en el corazón…
 Molina  jamás  ha  pensado  en el  suicido; lo  considera complicado e  indigno y  de  baja  categoría y, por  lo  tanto, prefiere impaciente elaborar los  argumentos mentales que le  lleven a la verdad, empapelando el pensamiento con nombres y  más  nombres  de  hombres de los cuales uno de ellos tiene  que ser, indefectiblemente, el  amante de Juana.

-Historias para ganarle al olvido-
Charles Atlas y yo ...

Cuentos y relatos globales. 13.08.17 Ampliar
*Aprende a decir no a la publicidad, te valdrá más que saber latín.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la  contra caratula de los paquitos que  Josefa en su  tienda “EL  TRIUNFO” por  quince   centavos me alquilaba, en calzoneta  blanca, venía retratado Carles  Atlas. Ofrecía cursos por correspondencia para que uno fuera como él.
Con el  paquito a mi  alcance, tenía  siempre la  sensación de estar  frente al  fortachón de la  llamativa ilustración saludándonos  con un fuerte apretón de  manos, acción de la  cual salía más dolida  la mía según de fuerza poseía  la  fornido personaje que hasta  músculos de acero en las  orejas tenía.
Cuando vi  a Charles  Atlas por  primera  vez, tendría yo  unos  diez años de  edad y  pensé  enseguida que de  buscar ese tipo peleas callejeras por  ahí, para ponerlo  preso se necesitarían por  lo  menos ocho  policías que  le amarrasen como  a un toro, y  que  los atrevidos gendarmes no  fuesen unos alfañiques iguales a mí sino  unos cipotes  zamarros de  hombres como  decía mi  tía  Carlota.

¿Tomamos un café?  -Textos de vainas-
De mi mamá y  las compras por la Internet

Cuentos y relatos globales. 30.07.17 Ampliar
Con la tarjeta de crédito se puede comprar un lugar en el cementerio, pero no un lugar en el cielo.  Francisco Gutierrez Sumastre.  www.francisco-gutierrezsumastre.com
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Mi mamá nunca compró en los supermercados. En su tiempo no los había…, compraba en la tienda de la esquina o en los graneros y de allí venía cargada de bolsas y paquetes con viveres y artículos apostando por el éxto de que esta vez, a diferencia de las otras, le rindió más el dinero.
Mi mamá no hubiera dado en la tarea de realizar el mercado por la Internet como se hace en el “evolucionado” mundo de hoy…, con puntos por redimir y con pagos no con billetes y monedas sino con tarjetas de crédito y débito.
Mi mamá era de esas compradoras que debía tener a la mano el plátano y la yuca que compraba y  despicando el promocionado tuberculo, ver si ésta estaba buena; es decir, harinoza y, entonces, sin intermediarios, pesarla pidiendo “la ñapa” pagando el precio justo de lo que en verdad la misma valía.

Crónicas del otro Macondo -Historias para  ganarle al olvido-
Leonor y mi última cana

Cuentos y relatos globales. 23.07.17 Ampliar
Las canas no hacen más viejo al hombre cuyo corazón no tiene edad.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez .- Hacia los  años  ochenta, en plena efervescencia romántica de “la marimba” y cuando el mundo era menos aburrido, conocí a Leonor Chávez Hernández, peluquera de oficio y estilista por los  especulativos eufemismos del idioma que no  del pelo… Por  fortuna, para  mí, una destacada estrella en el  arte… La mejor.
Leonor  conoce la  cara y  la  cruz de  mi  pelo, ayer algo negri-castaño y ahora canoso: Tiene 34 años de ser mi “peluquera científica” y tras ella, cual si  fuésemos  accionistas de una sociedad  en comandita, para donde se  traslada la busco y la encuentro porque nadie como Leonor,  en mutuo entendimiento de pelos, tijera y  peinilla, me  motila mejor y, por  ello,  justo  es reconocerle estas palabras como quiera que  viendo mi  primera  cana, se topa hoy con una cosecha fantástica de éstas, en percance con uno que otro pelo negro ceñido todavía a la  vieja tradición de no querer encanecer…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Baltasar…

Cuentos y relatos globales. 16.07.17 Ampliar
Un campanero de campanillas
*…”Es mejor lo digan las campanas y no las palabras”.
Con consideración y  deferencia a sus hijos, nietos y nietas.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Hay historias modestas, humildes, sencillas…y esta es una de ellas; historias que parecen un cuento, con héroes de valor anónimo, casi ignorados y que regresan a la mente y hacen volver la vista atrás…y allí están.
De Baltasar,  el  dueño de  estas memorias, supe alguna vez hizo de campanero municipal por su propia iniciativa y decisión,  quehacer en el que expuso  pericia, destreza y práctica. Lo de campanero seguro fue para él un “oficio” de segunda mano porque su legítima y verdadera  ocupación era el campo, cultivando y cosechando la tierra con la fe y la  dedicación de quien saca de ella, y con el sudor de la frente, el sustento de los suyos.
Baltasar fue la impronta de una época, ligado a  un tiempo que el mismo tiempo quiere hacer borrar  en la mala memoria de quienes no quedan recuerdos porque acudir al pasado no les sirve para  decirnos quienes fuimos, quiénes somos, y quienes seguiremos siendo y hasta cuándo…

Carta a mi hermana
Cuentos y relatos globales. 09.07.17 Ampliar
Luis Antonio Ismael Muro Mesones.-  En esta madrugada, cuando de afuera el chirrido del  grillo me atrae con su canto y veo  a través de la ventana el cielo y como titilan   las estrellas. Entonces  mi sonámbulo sueño se aleja y el insomnio me invade yendo más allá de mi cansancio. Me sucede que  una extraña nostalgia  me invade entre la dulzura y la pena de los recuerdos idos. Empiezo a ordenar los sucesos de una forma contemplativa, repasando todo lo que siento ante esta hoja vacía que será mi carta, sin saber cómo empezarla y acomodar todo lo que deseo escribir. Acompañado así, en un sinfín de sombras y chirrido del grillo, estoy tratando de escribir algunas líneas, acomodar las palabras que el sentimiento me dicta. Me perdono el hecho de utilizar este tono silente, al que mi ser con perfil noctambulo no puede sustraerse, pienso que es la noche que de cierta forma se ha armonizado con mi persona y también porque quisiera perderme en la música de ese único grillo que canta: ¿Será que el canto de ese grillo me resulta tan familiar, como si fueran sus telegramas de antaño?  ¿O es  que por este hecho cedo y no puedo simplificar o dejar de lado este momento que me rodea?...
“En esta carta te   suplico perdón, que como hermana me concederás, esta vez por el haber empezado así mi misiva; sin ese orden que por costumbre hemos normalizado, como es: primero  el de saludarnos y después el de desearnos que nos mantengamos bien de salud. Esto te demostrara en si no  tanto mis malos modales o mi olvido, sino más bien, mi estado de soledad y egotismo en el que ahorita me encuentro sumergido. Pero también a modo de explicación y excusa, te digo que en este basto silencio de la noche, te e intuido ya como en otros tiempos, y te me rebelas por ese sexto sentido filial que nos une; el verte feliz.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Comiendo con las manos
Cuentos y relatos globales. 02.07.17 Ampliar
…Siempre habrá  manos  bien prestas para una comida en la mesa dispuesta
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando mi mamá, de niño,  me veía comer con las manos; es decir, usando apenas  una  cuchara de platina y jalando a placer el gozoso pedazo de carne frita, guisada o asada que completaba mi plato junto con una porción de “arroz volao”, dos tajadas de plátano frito, y dos o tres rodajas de bollo  de yuca chorrerano, todo aquello complementado con un vaso de agua de panela...ah…y masticando ruidosamente, haciendo muecas y gesticulaciones, me decía: “Ves hoy mismo  donde Josefa para que veas como come la gente”.
…Y fui… ¡Y oh sorpresa la que me llevé! Los comensales del restaurante de Josefa, comían todos armados de cucharas,  trinches y cuchillos, sin ensuciarse las manos y saliendo ilesos del peligroso lance…
Comían o más bien almorzaban en el restaurante referido, entre otros, los profesores: Casalins, Álvarez,  Torres, Henríquez y Acosta; el recordado padre Robles, el juez, de vez en cuando  la telegrafista, los empleados de la Caja Agraria, los conductores y ayudantes de los camiones que traían de Barranquilla las bebidas gaseosas y la cerveza; algunos policías y ocasionales  visitantes y vendedores de cosas (¿?),  que en diligencias de negocios llegan  diariamente al pueblo.

El Pinar; primer centro educativo andaluz que gana el certamen nacional ‘Hagámos Cuentos de Ciencia’ de la Obra Social de La Caixa
Colegio El Pinar. 01.07.17 Ampliar
Con el relato ‘La señora no bien vista’, la joven Eva Nagore García se convierte en la primera alumna andaluza en obtener el Primer Premio en el prestigioso concurso estudiantil de divulgación científica de EduCaixa, que este año ha alcanzado su Decimoquinta edición
Tea Stilton, Rachel Renée Russel, Roald Dahl, Junie B. Jones o David Williams son algunos de los autores de la pequeña montaña de libros de literatura infantil que Eva Nagore García acumula a uno de los lados de su cama. Devoradora de libros desde los 4 años, lo que nunca imaginó la joven estudiante de Sexto Curso de Primaria del Colegio El Pinar es que un día daría el salto al otro lado de la barrera para convertirse en creadora de su propia historia. De lectora a escritora en un giro del destino que la ha llevado nada menos que ha convertirse en la primera alumna andaluza en lograr uno de los premios nacionales de narrativa que otorga la Obra Social de La Caixa.
La joven malagueña se ha alzado con el máximo galardón de la Decimoquinta edición del concurso ‘Cuentos de Ciencia’, un prestigioso certamen estudiantil organizado desde el área didáctica de la Fundación La Caixa que busca promover el interés por el pensamiento científico entre los estudiantes de toda España a través de herramientas literarias o plásticas que traten esta área del conocimiento con imaginación y frescura. El objetivo final es estimular la mente de los menores con una iniciativa de creación literaria que les ayude a desarrollar cuestiones del ámbito científico que son objeto de estudio en sus respectivos planes curriculares.


Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
 Jaime el relojero o el dueño del tiempo

Cuentos y relatos globales. 25.06.17 Ampliar
*Deja que el tiempo pase; todo está por venir.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Yo no sé si Jaime sigue siendo relojero; en ese oficio lo conocí hace unos años…De entonces tenía Jaime la virtud de mirar el reloj dañado y sin abrirlo siquiera y, adelantándose al dictamen, decir  de qué padecía la máquina del tiempo; es decir, por qué no andaba  o se atrasaba cuando no  era que de pronto  se adelantaba…Siendo lo bueno  que luego de abrirlo, te decía: “No te lo dije… yo tenía la razón”. Y no era que no la tuviera sino que nunca le faltaba… Si no que lo  diga Jaime…
Soy de los que cree que el oficio de relojero no se aprende. Se trae en la sangre y, con la práctica, luego de mil relojes que van a quedar más dañados de lo que estaban, se compone el primero, luego el segundo y todos los demás…Jaime no lo confesará pero  tuvo que haberle  sucedido… de otro modo ni hubiese sido relojero…Si no que lo  diga Jaime…
Un relojero como Jaime, no es un relojero cualquiera… Abundan  muchos pero no como él que en cambio echan a perder mucho más los relojes y, de paso,  a la noble profesión. El relojero no busca  trabajo, monta su negocio que es como poner a prueba su honradez, su capacidad y,  en el ramo,  a lo sumo,  se vuelve un especialista en relojes despertadores,  de pared o de manilla…Si no que lo diga Jaime…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El carton del Vale

Cuentos y relatos globales. 18.06.17 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Vale: documento comercial, para pagar ya sea un producto, o bien un servicio. Puede representar el pago total o parcial (descuento inmediato en el momento de la compra por la cantidad que aparece en él).
Toda una  “gran institución económica” fue en su  tiempo  el cartón del  vale que en las tiendas del  pueblo, para  adquirir  productos y víveres fiaos, por días, semanas, meses y  hasta años, estuvo en uso y  abuso en el  absoluto silencio de números y más  números con los que, desde luego, no  se podía  hacer  una poesía sino  una larga y  casi  interminable suma de cifras escritas a lápiz con mano  fervorosa y puño  firme  y  vital  para  que estas no  se borraran y llevaban, de la manera más intrínseca y  característica, el acento inapelable de cobro  por  parte de un   tendero dispuesto a  escuchar de mí abuelo, a la hora de la paga, los siguiente: ¡Qué Dios te lo pague!  Y yo me lo trague…
El  cartón del  vale, precisamente llamado  así porque, en efecto, era un cartón de esos  en que  venían empacados cigarrillos extranjeros y de contrabando como  el Kent y el Marlboro, y  que en su parte  reversa estaba impecablemente en blanco y resultaba  muy  útil  para escribir anotaciones  y  número en ellos, convocó, en tal época, a los  buena y  mala paga y sirvió  de testimonio, a manera convenida de cancelación, a la  hora de tener  que enfrentar domésticos apremios económicos que, bajo las condiciones y  sometimientos exigidos por  el dueño de la tienda, se manejaba lo  mismo que “un instrumento esencial de crédito”…mientras clavado en una  de las  paredes del negocio, con letras  rojas y negras, se leía este intimidante aviso: “EL QUE FIA SALIO A MATAR A UNO QUE LE DEBIA”… Y al lado de tan peligros  anuncio, la  infaltable lista de  morosos con nombres propios  y apodos como  para que  nadie se enterara.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“Espiritualito”, imaginario amigo niño viejo

Cuentos y relatos globales. 11.06.17 Ampliar
"Bacano haber tenido cuando niño  un amigo  imaginario, no se enfermaba, no peleaba contigo aunque le rompieras  la cabeza y siempre estaba  ahí. Lo  barro era que a uno  no  le  creían que existía”
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Espiritualito” me acompañaba  a todas partes  cuando yo, de  niño, con él jugaba a solas y no le veía por ningún lado pero con este hablaba…Tenía mi edad… era mi amiguito imaginario; quizá mi mejor amigo hasta  hoy.
Tenía cosas buenas  “Espiritualito” en aquel  tiempo…  me sabía escuchar…Me miraba y no perdía interés en lo que le decía, así fuese algo trivial e insignificante, a veces mentía.  Le gustaban los perros y los gatos como a mí…. Hablábamos  por teléfono…aquel teléfono de vasitos de cartón e hilo que  los niños de antes hacíamos para oírnos a nosotros mismos…que también es la mejor manera de oírnos…

El hombre que se cree un Dios con orgulloso
Lydia Tapiero Eljarrat. 09.06.17 Ampliar
Pablo, Pablo... Tus escrúpulos se han quedado olvidados o quizá nunca existieron, pero que bien lo disimulabas en las calles delante de miles de personas. Lo que no entiendo, por más vueltas que le doy, es el apoyo que aún tienes a tus egoístas, insensibles y antisociales acciones, mientras te sigues vendiendo como si todo en ti fuese social. Total que importa si cae algún niño, si tú vas a devolverle a la sociedad la estima y el orgullo, aunque se mueran de enfermos. Qué fácil resulta para algunos poner en peligro la vida de otros.
Pablito, que una cosa no quita la otra, que yo también estoy en contra de un capitalismo agresivo, que no se puede permitir que un solo hombre tenga tanto capital, pero lo que seguro no podemos permitir que si este señor quiere devolver de alguna manera a la sociedad el dinero que, yo pienso nos corresponde, aunque sea una ínfima parte de sus riqueazas... leche ¡Cógelo! Qué de tontos ya está lleno el mundo. Y ahora que ya tienes el dinerito, lucha para cambiar las leyes, para que las pequeñas y medianas pymes estén más protegidas, en toda Europa. Pero no, es más fácil quitarle las máquinas que pueden salvar la vida de niños con cáncer, por que esto es mucho más polémico y a tí Pablo te encanta estar en el punto de mira.

Crónicas del otro Macondo  -Historias para ganarle al olvido-
 El toro del parque
Cuentos y relatos globales. 04.06.17 Ampliar
*Qué soledad, la del príncipe sin reino, la del hombre sin calor». (El espinazo  del diablo)
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la plaza  municipal, exhibido al  público cual un peligroso y  temerario reo, veo al toro que el pueblo se comerá mañana. Está  echado a placer  en  el suelo como un monarca en su  trono y con un grueso cáñamo de fique, de los  cachos, le  tienen amarrado a un legendario almendro del  parque.
La  curiosidad humana de las  cinco  de  la  tarde se detiene y   mira en el toro del parque, al que matarán   mañana,  sus carnes para posta guisada y  sus  lomos suculentos para asar,  y no ve en  cambio  el ámbito de tristeza que se acumula en sus ojos y  lo que será su  mala  muerte confirmada oficialmente en el permiso y  la autoridad de don Arturo Charris, el alcalde, certificando del bovino su   buena salud  y sanidad sin dudas.
El toro del parque, al  que  matarán en  horas de la madrugada, es la noticia  de lo que resta del día…”Mañana hay   carne”, dice  la gente y un transeúnte que  va  por  ahí, ducho en el  menester,  ojeándolo apenas de soslayo, suspendiendo su insistente ejercicio de silbido callejero y  provinciano, tal que si le leyera una lápida histórica, dijo:
-Pesa 25 arrobas y  está bueno pa’ cuchillo. 

El último vuelo
Cuentos y relatos globales. 28.05.17 Ampliar
Estaba despuntando el alba en el Aeropuerto Jorge Newbery cuando el ex comandante López se paró delante del avión. Era un viejo 737-200 o 732 como es llamado también. Hoy en día estas aeronaves casi no vuelan, dicen que consume mucho combustible para el trayecto que cubre, dicen que es lento…,  pueden incluso decir que es pequeño; pero nadie puede dudar de su nobleza, es el preferido de 9 de cada 10 comandantes que lo pilotearon.
López se detuvo en la escalerilla de ascenso con cierto temor y tristeza, entró sin ánimo, algo agobiado por el momento aspiró profundo, y dejó que sus pulmones se llenaran por aquel aroma característico del interior de un avión, una mezcla indescifrable de “queroseno y aire acondicionado”. No pregunten, ¿que es ese aroma?, López lo conocía de años…
Observó un poco los asientos vacíos. Se acordó de la primera vez que piloteó el viejo 737-200, de la vibración de las turbinas al encender y el frío en el estomago que sintió entonces. Aquel avión entero bajo su mando. Todos confiando en él. La vida de 100 personas en sus manos, dependiendo de su juicio.

El alma de los juguetes
Cuentos y relatos globales. 21.05.17 Ampliar
Rafael Orihuel Iranzo..-Me gustaban tus manos, me gustaba tu boca, me gustaban tus ojos grises irradiando una luz mítica y antigua. Me cautivaba tu aliento de lluvia y deseo, tu respiración lánguida y profunda, tu andar deliberadamente lento, el leve crujido de tus articulaciones al estirar los brazos para peinarte o colocarte la diadema.
Me volvían loco tus besos serenos y trabajosos, tus dedos demorándose largamente en mi cuerpo, la esmerada elaboración artesanal de tus caricias. Me conmovía la generosidad casi pródiga con que administrabas tu encanto, con que hilvanabas las palabras que brotaban de tus labios, el candor con que formulabas las promesas, los votos, las mentiras incluso, con que nos conjurábamos. Me gustaba preguntarme a mí mismo y maravillarme, como durante años me pregunté y me maravillé (pensando casi siempre en ti), por los insondables misterios de la belleza, me fascinaba la azarosa inmanencia, la suprema afección que destina a la belleza a morar en determinados seres escogidos, a quienes convierte en sus portadores, en sus caballeros del Grial, y me decía que ese esplendor sobradamente te justificaba, te eximía de cualquier moral, de cualquier absurda atadura.


Chopín en el matadero
Cuentos y relatos globales. 14.05.17 Ampliar
El hombre de rostro pétreo, un gigante de casi dos metros, enfundado en una bata blanca, desde la cumbre de sus ojos azules metálicos, dirigió una mirada despectiva al torso del muchacho que formaba parte del grupo variopinto de viajeros que acaba de descender del tren de mercancías y, al instante, señaló con un brusco ademán de la barbilla la dirección de la izquierda. Ni siquiera hizo mención de utilizar el estetoscopio que llevaba colgado del pecho. ¿Para qué?
El adolescente, de dieciséis años recién cumplidos, supo al instante lo que el gesto del hombretón significaba. Aunque había procurado ahogar la tos que pugnaba por emerger de la caverna de sus pulmones durante los breves segundos que el ángel de la muerte lo escrutó, la enfermedad que padecía resultaba imposible de disimular. Se la oía, se la veía, se la palpaba…No había duda: la dirección de la izquierda conducía a las bóvedas que albergaban esas cámaras de gas de las que tanto había oído hablar durante el infernal viaje de tres días por ferrocarril, el destino que los dirigentes nazis reservaban a los reclusos cuyas condiciones físicas les impedían trabajar como animales de carga más allá de unos pocos días, acaso unas horas, quizás unos minutos; y de allí, según se rumoreaba, sólo se salía convertido en humo, cenizas y pastillas de jabón.

La “h”, una letra que nos “Jode” la vida
¡Vendo guevooo!

Cuentos y relatos globales. 09.04.17 Ampliar
*en este mundo podemos vivir perfectamente sin la letra “h”…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca, en ningún momento de mi vida, he sentido “estima” alguna por la muda y silente letra “h” porque mi mundo es total y completamente sonoro, musical, acústico y vibrante. Ella, la “h”, pienso yo, ubicada –más bien camuflada- en el noveno lugar del alfabeto, entre la letra “g de gato” y la “i” de iglesia”, no cumple otra función distinta que no sea la de complicarnos y jodernos siempre la vida en forma por demás injustificada y caprichosa cuando, justo, en el momento de intentar escribir no queremos hacerle daño a la inquisidora ortografía.
La letra “h”, según consideran algunos  lingüistas modernos, es un verdadero y perfecto fósil dentro  del idioma español; pero  no  sabemos qué  fuero o privilegio idiomático y  gramatical le  mantiene  dentro del  alfabeto si  no  representa hoy  ni  ha representado jamás ni un solo  fonema. Soy de los que piensa por ello que, la existencia actual de ésta en el sistema ordenado de signos gráficos que se emplea en la escritura de nuestra lengua y que se basa en la correspondencia más o menos aproximada entre estos signos y los fonemas que representan, obedece a razones meramente históricas, sostenida apenas por viejos título nobiliarios que valdría la pena reconsiderar, “viviendo” cual esas monarquías decadentes, por lo que, me atrevo a decir, es arbitrario su uso.
La presencia o ausencia de la “h” en la grafía de las palabras, debería ser forzosamente admitida por el uso intenso que la lengua escrita haga de ella y no de otro modo. 

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
…Y todo por culpa de uno de los 5 capuchones de “la Nené”

Cuentos y relatos globales. 26.03.17 Ampliar
 “A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro”.  Gilbert Keith Chesterton
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez..- Yo no sé cómo diablos en el pueblo, durante la temporada de carnaval, había hombres y mujeres que con algún hecho premeditado, solían disfrazarse de “Monocucos o monacucas” y así ataviados, luciendo capuchones de colorines y caretas puestas, por las noches asistían a los salones burreros en pos de ser el centro de atención del jolgorio y el jaleo como quiera que, ocultando el rostro, los camuflados, pródigos en brincos que parecían un extraño baile  consistente en dar piruetas singulares, desafiando la música, con una intemperancia de lenguaje  muy propia de quienes saben  falsear el tono  de la  voz con el fin de que nadie se percatara de quiénes eran, llevaban a efecto sus  travesuras desafiando el vergonzoso y consabido suceso de que toda  una horda, rodeándole y persiguiéndole, obstinada y comprometida en su contra maldad, no  escatimaba esfuerzos e ingenio con tal de desenmascarar en público al  encapuchado o encapuchada de turno y, entre burlas, abucheos y risas celebrantes, éstos, reembolsarse para sí la canalla hazaña de dejarle en evidencia quedando el colorido pelele o  mequetrefe en mitad  del salón sin defensor ni  fiador alguno, y  comprometido con la deuda moral del  “por qué y para qué lo  hizo” que  no  le dejaría indemne  ante  la chismosa y criticona sociedad de entonces.

Tejiendo estrellas
Cuentos y relatos globales. 19.03.17 Ampliar
Maria Dolores Villalbazo. Nicosia, Chipre,  1 de marzo 2017

Pasaba la media noche, cuando el viento del norte con rachas huracanadas y lluvia  entró en el pueblo arrancando árboles, techos y alumbrado, mientras en la casa rosa de madera con cimientos de ladrillo azul, nació Manida, la nieta que llenaría la soledad de la abuela, quien se había esmerado en todo los detalles para esa ocasión dando órdenes que se conectara la electricidad para iluminar la casa, porque permanecía en penumbras desde hacía tiempo, cuando ella se marchó al sentir el desamor de su marido.  Su regreso fue por un motivo: la felicidad que le dio enterarse del embarazo de su nuera,  fue a prodigarle sus cuidados y a su hijo sus celos de madre, al verse desplazada por la joven.
La niña vino a la vida entre los gritos de dolor de su madre y la alegría de su abuela y la comadrona cuando  salió de entre las piernas de su progenitora, fue entonces que perdió la sonrisa al verse acompañada de  sombras mágicas  reflejadas en la paredes de la habitación alumbrada solo por velas y quinqués, al quedar el hogar a oscuras a fuerza del temporal.


Crónicas del otro Macondo -Historias para  ganarle  al olvido-
Mi infancia  y  las inyecciones

Cuentos y relatos globales. 12.03.17 Ampliar
Escribe Walter Pimienta Jiménez.- De  niño,   muchas  veces vi en el  pueblo  a  “la Niña  Ramona”  inyectando “bellamente” (lo de bellamente es un decir) a mi  padre, aficionado empedernido a la punzante jeringuilla y  a las inyecciones de “Complejo B” de  Laboratorios LAVET y  creyente fervoroso, además, de que  todos  los males del cuerpo, conocidos  y  por  conocer, sólo se curaban con las “poéticas ampolletas que (permítanme decirlo  así), recetadas  por  los  doctores  Arango,   Torrenegra, Cadena o   Bayuelo, efectivas  y poderosas, según él y conforme éstos, curaban a los que  estaban enfermos  de estar  enfermos…
Allí, en  la  alcoba de  matrimonio de  mis  progenitores, a mi  vista y  ante mi  cara  de terror, en  una mesa  para  ello  dispuesta, “la  Niña Ramona”, sacando  de un  pequeño maletín el  diabólico  instrumento de metal y  vidrio seriado en centímetros  y milímetros; extrayendo de un estuche menor las agujas sin  religión y que empalmaba a las roscas de la jeringa- pienso  yo  ahora- según la dureza del  cuero del  paciente, adiestrada de manos, tomaba el  frasquito del medicamento que  traía además una cuchillita para serrucharlo por  su  cuellito de  botella y  con agua destilada, perforando el caucho que  servía de tapa al  fármaco que, por  lo  general,   venía  en polvo, previa  la agitación continua  de  la  solución y,   después,  retirando de la  pequeña valija un  mechero que  encendía  con  una oportuna mechera  de  piedra y  que  daba  enseguida  una deslumbrante  llama  azul,  cambiando  la inicial   aguja por una más  grande, desinfectaba al  fuego la nueva y desproporcionada  puya que  tendría por  destino  a una pelada  nalga sobada  primero  con  un algodón empapado en alcohol y,  habiendo echo antes  al  émbolo una leve presión  que producía el escape de  dos burbujas del compuesto… ahora  sí…  agárrate que ahí  te  van  dolores… dolores  suavizados  con la cortesía  de  su  voz de esperanza diciéndole: “Respira profundo   y  relájate que nada  te  va a doler”, creía  yo, seguido  de  ningún   quejido emitido   por  parte  de mi  procreador de quien , algo contrario  a las fobias,  al parecer, como que “disfrutaba” con la rara excentricidad de la belonefilia  ( atracción a pincharse y a las agujas).

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Nostalgia de los gratos olores del pueblo   

Cuentos y relatos globales. 26.02.17 Ampliar
Walter Pimienta. Los pueblos, como las ciudades, como las personas o las casas, tenían antes sus olores gratos, o, mejor, placenteros… un olor particular… Y me sucede que mientras  recorro las calles del mío, en viaje  mental al  ayer, me siento  envuelto en   la traspiración secreta que anteriormente  emanaba de cada calle; de cada rincón;  de las cocinas; de las caballerizas;  de los patios, haciendo  presencia  en  las  narices  más cercanas y lejanas… Uno llegaba a ciegas a él, y lo reconocía de inmediato por un efluvio que no extrañaba… Su plaza, por ejemplo, en otro  tiempo, olía a interminable celebración, a fandango, a cumbia, a ron, a cerveza, a ropa nueva estrenada para  la fiesta  de  la  Inmaculada  Concepción; a raspao de cola de los que vendía  José María…y,   allí  cerquita, en  la  iglesia, a incienso ardiendo y  a la  pólvora del historico cañón disparado por  Julián,  anunciando   las que  fueran  lejanas  juergas  y   convites…
…A fragante  madera serruchada y cepillada, junto  con  el  miasma de la cola pegante, olía invariablemente la  Calle de las Flores desde el  taller de carpintería de Josecito fabricando día  con día, en la  intimidad del martillo  con  los  clavos: asientos, puertas de entrada y de salida que son lo mismo, ataúdes y  ventanas…


Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“GIRITO”
Cuentos y relatos globales. 19.02.17 Ampliar
*A merced de su navaja y sus tijeras, recuerda  nunca  haber hablado  mal del  peluquero.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- “Girito” (en este caso el  mismo Ángel  Arteta, quien en los años de mi infancia viviera en la  Calle del Palenque),  fue en vida   tan  buen  peluquero  que cuando la gentes del  pueblo, los domingos en horas de la mañana  solicitaban sus servicio y  no lo  encontraban disponible en su  casa, ya que  seguro estaba en el  casino  “El  Canato” jugando  “diablito”  con su  amigo  de ocios Casimiro de la  Hoz,  éstos, sus  clientes, con algún  servicial muchacho  lo  mandaban a buscar   enseguida  con  carácter  de urgencia   en atención a que todos en el pueblo,  en tal  tiempo, tenían  por  bien la buena  costumbre de ver  a los  demás  correctamente  motilados, ejercicio con el cual,  él, a punta  de tijera, se ganaba la  vida y  le quitaba a las personas esa apariencia de  antisociales  que  tenían por  andar  tan peludos , así se gastara en la  inconmovible y  paciente tarea algo más de mediodía  desenmarañándole a los cabellones sus   pelos rígidos, inflexibles y tirantes, con tal de hacerles  parecerse  nuevamente ante el  espejo  y  los ojos  de  los  demás como personas confiables y civilizados seres  humanos…        
-Espérenlo, él viene ahora- decían los solícitos vecinos- no se vayan. No demora.

Conversaciones en la choza de don Catalino
Cuentos y relatos globales. 12.02.17 Ampliar
Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- A través de la trenzada tranquera de palos, se filtra de afuera el gélido viento de la noche y también la pequeña luminosidad opaca que existe del trozo de la luna, en su fase de cuarto menguante.
Dentro de la pequeña choza, como a veces suelen reunirse, como un refugio para ocultarse de ciertas raras  noches como ésta, que se da en la planicie de la comunidad, el profesor Eustaquio Mendo y don Catalino bebían aguardiente, y silenciosamente conversaban y definían:
- Este aguardiente por más puro que sea, como le dicen “puro cogollo”, aquí en las alturas de estas punas se intimida como nosotros y pierde su vigor, si hasta parece agua de manantial trasparente y fría que no aviva nuestra sangre, ni entibia todos los huesos del cuerpo, que atrapan el frío a través de nuestras manos y pies. – Estas apreciaciones las decía don Catalino.
La conversación era tarda y callada. La exigua luz que requerían de la vela de cera era suficiente para percibir los duros rasgos faciales de ambos, pero ellos se ocultaban de esa pequeña luz, para soltar sus palabras, que dolían al brotar de su boca.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El profesor Rodríguez
Cuentos y relatos globales. 05.02.17 Ampliar
*Si tienes que poner a alguien en un pedestal, pon a los maestros. Son los héroes de la sociedad.-Gay Kawasaki. (Reconocido especialista de las nuevas tecnologías y el marketing.)
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Del siempre recordado y bien querido profesor Rafael Rodríguez, cuentan quienes fueron sus consagrados discípulos, sacaba de la maravillosa caja de su fresca memoria, los maravillosos relatos de las intrépidas batallas de Bolívar como si a caballo  y haciendo de aguerrido lancero, hubiese estado en ellas; así    refieren  también que, más que profesor en su  esencia, él  era  para  ellos un erudito  cuentista de  aquellos memorables sucesos, usando para  el  asunto un candente  verbo  patriótico y  enérgico de arengas y  discursos que, allá, en   los años  de  mi  niñez, ahora me  hacen recordarle cada  20  de julio -día memorable de la patria- cuando frente a la alcaldía del  pueblo, en  los actos cívicos de la escuela primaria, con su  lengua de fuego, reprimía y  sometía españoles que, de pronto,  por  ahí todavía sobrevivían escondidos, y  contra  los  cuales  echaba rabiosos  vivas a Colombia, haciendo  por  igual de Nariño y  Santander; de Córdoba y  Girardot, apologías y elogios capaces de resucitarles y  así tomaran nuevamente el  fusil en  busca de cobardes chapetones atrincherados en  las amarillentas páginas de los libros de nuestra historia, y  de  los cuales, en estampida y  cagados  de  miedo  salían,  gracias a su nacionalismo y a su imaginación elocuente y  desbordada…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Casimiro y "El Aire"... "El Arte" y...

Cuentos y relatos globales. 29.01.17 Ampliar
*“Mi carro no bota aceite, está marcando su territorio"
 (Frase escrita en la defensa de un camión)

Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.-  Hacia mil  novecientos  y  pico ( siempre  hay en la  suma imprecisa de los años “un pico”, largo o corto; pero  lo  hay y, en este caso, póngalo usted del  tamaño que  quiera), en pleno atraso municipal, por  una abrupta trocha o camino  de herradura mal llamado “Carretera del Algodón”, luego  de ocho  horas con cuarenta  y  cinco  minutos y  doce segundos  que  durara la penosa  travesía –por  así  calcularlo-,  habiéndosele pinchado entre los lodazales tres veces una misma  llanta, y derramando  aceite por alguna parte, pitando alegre en señal de triunfo, llegó por  vez  primera  al pueblo “El Aire”, el  camión de  Casimiro…o Casimiro, el chofer de “El Aire”…
“El Aire” tuvo  por dueño y conductor al  siempre visionario y  emprendedor Casimiro de la Hoz Ortega, barranquillero él, casado aquí y  radicado entre los nuestros hasta  el día de su  muerte, y quien vio en la entonces primitiva plaza el lucrativo y decente negocio sin competencia de transportar por  igual en su  camión hasta  la  ciudad a los pasajeros lugareños junto con sus productos de labranza.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“Ves a la tienda y me compras un envelope”
Cuentos y relatos globales. 22.01.17 Ampliar
*Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta. (Frase de Elías Canetti, escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981.)
Escribe; Walter E.  Pimienta JiménezLa gente de hoy en el pueblo, ya no escribe cartas a manera de la de antes. El  don de la palabra escrita parece haber muerto después del  punto final que  mi  madre, con fuerza expresiva, sobre  el papel imprimiera en la última correspondencia que desde la aldea, por  correo certificado, enviara a su r hermana Ofelia residente entonces en los Estados  Unidos, sitio  para  mi lejano  y nada familiar y al que yo  en mi  infancia consideraba el último del  mundo.
Con bonita letra grande y  clara, mi madre escribía “en voz alta” para oírse a sí misma porque cuando se siente la nostalgia y  la ausencia de otro  u otra, por  dentro habla el corazón y  el  pensamiento creador dice cosas alegres y  tristes tal  que  la  vida  misma…¿Qué  sobre  qué le escribía?...De  lo mismo aunque no  fuera igual; es decir, de lo  cotidiano, de nosotros sus cuatro  hijos, de la gente  del  pueblo, de los malestares familiares y  ajenos, de los vivos  y  los muertos y  hasta  de los sueños más nobles y  cordiales como  si  allí, en la mesa de comedor, sentados, mi  tía, ella y  yo, conversáramos en familia.

-Historias para ganarle al olvido-
Un relato de Navidad… Un chicharrón  para “prima Cristi”

Cuentos y relatos globales. 15.01.17 Ampliar
*A  todo puerco gordo le llega su  San Martín.
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.-
¡Corran! -¡Corran! ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Se me muere  la puerca! ¡Se me muere  la puerca!...Gritaba desesperado “primo  José  Ángel Molina”, quien, agitando las manos, pedía a sus vecinos, a voz en cuello, alguna forma de ayuda en su afán por  salvar a su  más estimado animal de chiquero por  el cual nunca quiso recibir en compra y  venta cualquier cantidad de dinero.
La  voz que  pedía auxilio, llevada por  las brisas ventoleras del  más alegre diciembre que en mi  natal Juan de Acosta se viviera, corrió calle arriba y  calle abajo, penetró claraboyas y calados; abrió viejas  ventanas, puertas falsas  y  portones, alarmando al  vecindario de “El  Repaso” que, con el  angustioso llamado, se asomó todo asustado.
De  inmediato,  como disparados por un invisible resorte, los hermanos: Tomás Alfonso, Lucho y  Napoleón Coronell; Óscar, Toribio y Juancho Rocha; acompañados por  José Rafael (hijo del dueño de la puerca del  cuento), quienes desde bien  temprano, contentos y  animados, en la esquina de Conchita Arteta, tomaban ron anisado, seguidos de una bulliciosa chiquillería –entre quienes desde luego me encontraba yo- nos  volcamos oportunos a la casa de quien, preocupado, algo  nervioso y  ofuscado, requería la  más pronta colaboración.

La venta de Evaristo Paico Quispe
Cuentos y relatos globales. 08.01.17 Ampliar
Tullinta es una pequeña comunidad alto andina, con chozas agrietadas que parecen haber resistido suficientes terremotos, chozas dispersas en la llana puna gradualmente alisadas y onduladas, dentro de las elevaciones de la cordillera, y zona abrupta de tierras de secano, adonde las cumbres de engrandecidos cerros ya codician atrapar las nubes cargadas de lluvias y vientos alisios que empujan desde la selva. Entonces la agricultura para esta comunidad se convirtió en una actividad demasiado vulnerable para la subsistencia, con un paisaje solitario de esparcidos arbustos doblegados, pero no rendidos, que se parecen a los tercos paisanos de esta zona; y dentro de este panorama, las gramíneas como el ichu son una bendición, ya que se les aprovecha como forraje- para los escasos auquénidos hambrientos que subsisten- y además como combustible.
Alguna vez los cerros amarillentos o marrones que acorralan a Tullinta existieron envueltos de hielo y crearon pequeñas lagunas con truchas, bagres, ranas y algas; pero eso ya desapareció por el cambio climático. Pero de todos los cerros de esta comunidad, el que se localiza más contiguo, y es mágico, es el cerro de Condorsamana (donde reposa el cóndor), y allí persistentemente dormitan estas aves, las más grandes voladoras del mundo, que pueden remontarse por todos los cielos de la américa del sur.
El que continuamente llega hasta el cerro Condorsamana es el pequeño Evaristo Paico Quispe, apacentando su puñadito de auquénidos. Él y su fiel perrita llamada Lucero llegan hasta aquí y, aprecian como los cóndores se arrojan al vacío y luego el viento los atrapa, los eleva a estas magníficas aves hacia lo alto ingresando al cielo andino para ocultarse allí.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Almanaques de  diciembre

Cuentos y relatos globales. 01.01.17 Ampliar
*La historia viene a cuento porque es un cuento
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.
- Diciembre soplaba como  soplaba antes en diciembre sobre  la feliz aldea. Las  rosas finas de los jardines caseros, en todo  su esplendor y color, en asamblea mística de gratas  fragancias,  perfumaban el ambiente atrayendo a las abejas polinizadoras y, por los  resquicios de los techos de las casas, los cucaracheros a su  turno cantaban su  repetida  canción de amor y de poesía; así  como los colibríes,  en concurrencia perfecta de vuelo  inerte en el aire,  rápidos  como un relámpago,  incesantes atrapaban en  cada  flor con sus largos picos el  néctar de vida en tanto, arriba, el cielo más azul de todos los cielos azules, era el  más hermoso complemento  del paisaje.
Todos  estos  signos del  glorioso diciembre, vueltos resurrección de la  fe, alegraban al pueblo, pero a mí, en especial, me inquietaban vivamente los pintorescos almanaques que  por  cortesía de la “Cafetería  Almendra  Tropical” y de algunas empresas y  graneros, presentes en diciembre en cada con sus  coloridas litografías, ofrecían  las mismas un acertado color local, representando escenas tan  vinculadas con nuestras gratas costumbres a manera de cuadros y episodios que allí  plasmados, a propósito,  dibujaban la historia completa de nuestras vidas como  si  hubiesen  salido desprendidas del pincel de muchos  pintores aquí  nacidos trazando  en  todas las tonalidades las experiencias de cada quien…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Cumbia, sofocante cumbia… (O el día en que a “Mema”, un 8 de diciembre, le cogieron la…)

Cuentos y relatos globales. 25.12.16 Ampliar
*“Más vale una noche de cumbia que toda una vida lavando y planchando ajeno”.

Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Seguido por una estruendosa bulla de tambores que erizaban la piel e incitaban al baile, aquella alegre y estrellada noche del 8 de diciembre, en plena fiesta patronal de la Inmaculada Concepción, José Ávila Charris, el flautero de la Cumbia de Chorrera, como si padeciera de asma repentina, metiendo y sacando aire de sus pulmones al carrizo de millo pegado por siempre a su boca, sin pausa, hinchados sus cachetes y brotados los ojos, tocaba y tocaba “El gallo giro”, una cumbia sofocante sin principio ni fin y que dando vueltas y más vueltas en la concurrida plaza del pueblo, cual una bendita “sonata inolvidable” traída de los lejanos montes, quería quedarse allí derrotando de manera contundente cualquier asomo de desconsuelo y tristeza.

"Cruz Loma, y yo"
Cuentos y relatos globales. 11.12.16 Ampliar
Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- Desde hace fecha se me ha dado por recordar. Ya mis sentidos estaban henchidos de querencia en mí ser; y se extendían por saltar los empinados cerros, que alcanzaban el fin, adhiriéndose hasta el cielo.
A partir de aquel día, cuando los tupidos trigales suavemente se revolvían con el viento o, cuando  la  avanzada hora de la tarde se detenía en las profundidades de las quebradas, y las perdices arrojaban sus graznidos desde sus ocultas nidadas en las pencas azules   a la soledad de esta sierra. Antes que el aguacero de Enero comenzara a caer y caer, sobre las faldas ásperas de los marrones cerros terrosos, y se apartara toda esta lluvia para Mayo, cuando la existencia verde y las florecillas  silvestres envolvían lo marrón de todos los cerros. Yo  ya estaba con un latido extraño, que  golpeaba mi  corazón.    Quería, repasar fríamente mi vida sin nostalgias: “Ahora  recuerdo”  me dije: y  comencé  a irrumpir en mi pasado neblinoso.
Me introduje en busca de mis huellas, de mis malos pasos de antaño, esos pasos de  tiempos  distantes, a olfatear mi rastro como si fuera un perro de caza. Tanteé desde el borde del camino, todo mi pasado que vino a mi presente; en este espacio silencioso  que me brindaba esta sierra. Todo se estaba dando allí, eran mis nítidos recuerdos. Esa  vida errante, ese pasado tiempo,  que se  fue  mezclando con   este presente peculiar.

Papel y lápiz (Un texto decembrino)
Afuera ya es diciembre

Cuentos y relatos globales. 04.12.16 Ampliar
* Diciembre siempre necesita más de un verbo para vivirlo y más de un adjetivo para calificarlo.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Absorto en sus actividades cotidianas, Clodomiro tardó un poco en advertir que afuera, en el exterior, ya es diciembre detenido en las redes de luces de colores titilantes y brillantes que su viejo vecino Inocencio, montado en una escalera, en la ventana de su casa coloca.
 Todos, menos Clodomiro, aguardaban a diciembre; los pájaros que, escondidos por ahí, susurran entre las hojas. Las estridentes chicharras incapaces de guardar silencio y el alegre vendedor de gorros de Papá Noel que con aire de fiesta y feria de pueblo, hace de la calle un domingo…

¡ACCIÓN contra las obras de Gas Natural en Doñana!
Resistencia para salvar Doñana

Andalucía. 29.11.16 Ampliar
Todavía es posible frenar el proyecto de Gas Natural Fenosa. ¡Firma para pedir que lo paralicen!
A primera hora de la mañana nuestros activistas han comenzado una acción de protesta en las instalaciones de Gas Natural Fenosa en el entorno de Doñana. Una veintena de activistas han empezado a paralizar las obras para extraer y almacenar gas en este espacio protegido y han montado un campamento de resistencia a la entrada de la instalación bajo una gran pancarta en la que se lee “Doñana no es un almacén de gas”. Además, escaladores de la organización han montado otro campamento en lo alto de una de las estructuras en la zona del proyecto.
Un despliegue que trata de llamar la atención y frenar la barbaridad que pretenden perpetrar en el entorno de uno de los humedales más importantes de toda Europa. Y que busca denunciar que el proyecto es tan peligroso como innecesario y nos aleja de cumplir con los compromisos que España va a asumir al ratificar el Acuerdo de París mañana en el Congreso de los Diputados.


Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
LA PAZ Y YO...YO Y...
Cuentos y relatos globales. 27.11.16 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
…Nací en una generación asomada siempre a la sombra de la violencia y de la guerra que hacia 1953, se vivía en el interior del país y no tanto así en la Costa Caribe Colombiana, mi cuna natal (Juan de Acosta), tierra donde los campesinos de hacha y machete, sumergidos en el espeso monte, permitiéndose concesiones y privilegios con las venenosas culebras y las punzantes y lacerantes espinas, de buen gusto cantaban décimas y cuartetos como este:
Machete cortá y cortá
Y sal ya de la cubierta,
Para que en la tierra abierta
Pueda mi millo sembrar
*
Tras un trago va otro trago,
Tras la nada un trago va,
Tras la esperanza perdida
Viene la felicidad…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El sombrero …de mi abuelo
Cuentos y relatos globales. 20.11.16 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
*A mi abuelo Hernán, quien vestido de entero y sombrero, tuvo “ilusiones de duque”…

Lo primero que toca decir y escribir es que, apenas mi abuelo Hernán se ponía su sombrero de fieltro color marrón marca “Barbisio”, se parecía enseguida a uno de esos tantos duques que, por allá, por los años sesenta y pico –el pico póngaselo usted- , aparecían en la prensa fotografiados dando a conocer de él (del duque), algún secreto familiar a voces, queriendo revelar con todos sus pormenores y a todo el mundo la buena nueva de su próxima boda o su divorcio número noventa y nueve y medio…Era que en  ese tiempo no había esa vaina que ahora llaman dizque las “redes sociales” y se chismoseaba de otra manera…

En la peluquería de Joselito (O la palabra individuo)
Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-

Cuentos y relatos globales. 13.11.16 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
….Puedo decirlo ahora, mi  infaltable presencia sabatina en la peluquería de Joselito, animada desde la ocasión inicial en que de niño a ella  me  llevara mi abuelo Ismael para que éste me motilara, obedecía siempre a que en ningún otro lugar del pueblo como allí, encontré, entre mayores, conversaciones más ricas y expresivas.
En la peluquería de Joselito, las charlas se cocinaban a fuego lento, circulando por turnos desde el primero hasta el último de los clientes, sentados todos ellos en una larga banca, pulpito desde el cual estrechaban para siempre una útil amistad sacándole entre ellos la quinta esencia a una botella de “Ron Blanco” que, comprada en compañía en el estanco clandestino de Rosana, se bebían por los sagrados   méritos de sus hazañas.
En la peluquería de Joselito, entre muchos, sentó cátedra y saber José del Carmen Hernández, locuaz, como siempre, y dueño de unas palabras que yo no sé si alguien se las prestaba, pero que le parecían muy propias y que usaba con precisión como armas del lenguaje. Fue precisamente a él a quien en ese lugar, por primera vez en la vida, le escuché la palabra individuo, dicha con una sonoridad y puntualidad de acento tal que me hizo mirarle cual a un predestinado lingüista a quien solamente faltaba vestirlo de chaqueta londinense.


Crónicas de Macondo -Historias para ganarle al olvido-
 “LA MOSCA”… Por si las moscas

Cuentos y relatos globales. 06.11.16 Ampliar
*Cuesta trabajo creer que la mosca hubiese estado en el arca de Noé.

Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuesta algo de trabajo creer que la mosca (refiriéndome al díptero o insecto), hubiese estado en el arca de Noé, pero no es de ésta de la que a continuación les hablaré sino de otra, de la cual, todos, en más de una ocasión en el pueblo fuimos amables anfitriones hospedándola invariablemente los miércoles en nuestras casas por algunas horas.
A lo mejor atraída por nuestra hospitalidad sin precedentes, conocida más allá de la región de “el Caño Nieto” y “Lenguazaque”, los miércoles de cada semana y sin faltar a lo largo del año, llegaba al sitio una hembrona alta, robusta; de cabello mono, corto y ondulado, bolso negro al hombro y en tacones a quien le decían así, “la Mosca”.
“La Mosca era gigante y maciza, como de unos cuarenta años de edad, poseedora de una lejana feminidad en la que prevalecía algo de hombre reprimido y de mujer un poco tierna sin llegar a la frialdad de quienes por nada se turban.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Mi trompo de noviembre

Cuentos y relatos globales. 30.10.16 Ampliar
*Sobre una punta de fierro/a mí me gusta bailar/ soy amado de los niños/y no me mareo el girar.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Era noviembre, el esperado noviembre…  y debajo de la acogedora sombra del legendario  roble que aún está antes de la llegada del cementerio del pueblo, descalzos, Angelito; Romelio; Galo; Lucho, el hijo de Joselito, el peluquero; Chema Pérez; Jaime, el hijo de Arturito Jiménez;  Juan, el de Rebeca, y yo;  de mataperros y callejeros, trompo en mano, al zumbido y giro de los mismos,  juntos y  por el mismo camino, sin hacerle daño a la humanidad, le sacábamos a la vida todo lo que esta, en esos días,  tenía de  felicidad.
Noviembre, el esperado noviembre, no era noviembre para nosotros sin el juego del trompo que no daba tiempo para otra cosa cuando los niños de la comarca, sin dejar nunca de ser niños y mirando con recelo a los policías,   seguíamos siendo como la vida misma: sencillos, elementales, sin complicaciones y, conscientes de arder en el espíritu vago del sabio, jugábamos a jugar con la naturaleza…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Perros amores… Amores perros
Cuentos y relatos globales. 23.10.16 Ampliar
* Los perros son, casi siempre, como los humanos los hacemos.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Yo no sé qué hace “Lindbergh”, mi perro, enamorado de “Blanquita” si ella ni le para bolas; es de una raza distinta a la suya y, además, muy pequeña para él… Cuando lo miro parece decirme con sus verdes ojos: “Estoy enamorado; me ha partido el corazón la vecina…Me gusta esa hembra”…
Yo, de ser él, me ahorro ese dolor que dice le da ahí… en el corazón… ¿Qué sentiría ayer al verla con “Pirata”, el perro de la Calle del Palenque?…Vi que temblaba todo, que se orinaba nervioso, que le faltaba el aire… Enamorarse es como enfermarse, pienso…
“Lindbergh”, ante los desaires repetidos de “Blanquita”, se desahoga ladrando. El ladrido de un perro desahogando su pena de amor, es distinto, muy lastimero…Es lo primero que hace en el día y desde bien temprano…Yo quisiera ayudarlo; pero cómo. Ella, la muy ladina, viene a la casa cuando Conchita, su dueña, no le da suficiente comida y él corre a olerla por todas partes y le da su comida…Interesada…Cree que no nos damos cuenta…
Si ustedes lo vieran. “Lindbergh” mueve su corta cola con la mayor alegría y le ladra dulce haciéndole insondables preguntas de amor; pero ella no lo quiere, quiere la comida que él le regala con ojos de lamento.
Me entristece la situación de “Lindbergh”, lo veo aburrido…Su historia de amor es muy triste y por más que ladre y ladre, “Blanquita” no cede a sus pretensiones; “Pirata”, el de la otra calle, le roba el sueño. Poco se valora, su novio es viejo, flaco, sucio, feo y garrapatoso…En cambio mi perro, de color chocolate, de lacio pelo lanudo, de ojos verdes, alto, esbelto, limpio, aseado y buen mozo, no le interesa para nada… así son las perras…No creen ustedes…



Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El Papá Noel de las galletas del mismo nombre

Cuentos y relatos globales. 16.10.16 Ampliar
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Cumpliendo con su sagrado y honrado deber de Papá Noel, el de las galletas del mismo nombre (“Galletas Noel”), hermosamente pintado en las latas que contienen el delicioso comestible, como detenido en su tiempo de pontífice para toda la vida, nos hizo creer, a los de mi generación y a las actuales, que todos los días de Dios es Navidad…Y qué bien que así fuera porque nada que conozca resulta para mí y para muchos más agradable y dichosos que esta fiesta.
Pasándose toda una existencia completa sosteniendo en su rosado rostro su sonrisa, el Papá Noel de las galletas del mismo nombre, sin duda, convenció al mundo entero de que él, aunque la gran mayoría lo considerara un fresco, no lo es tal…, póngase usted en la dura tarea diaria de sostener entre oreja y oreja una risa eterna e interminable y al final entenderá que, en el fondo, el tipo, más bien es todo un héroe porque hasta hoy, a lo mejor cansado de su oficio, no ha mostrado una mueca de dolor ni ha caído en el llanto y, antes por el contrario, ya está a punto de soltar este año otra vez su conocida carcajada de diciembre…

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono Boleja”, peregrino viajero

Cuentos y relatos globales. 09.10.16 Ampliar
* Imaginario de un hombre que se  despertó una mañana sintiendo la necesidad inminente de andar caminos… (Caminante no hay camino, se hace  camino al andar”)
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Madrugó y, campante, cogió viaje convirtiéndose desde ese día en la más grande figura peregrina que por los años de los años permaneció fuera del pueblo.
Cuentan que antes de irse, le dio alpiste a un canario flauta que tenía cautivo en una jaula de barrotes de carrizos y que después que la canora ave, amistosa le cantara promoviendo una fiesta en su cárcel musical,  “el Mono Boleja” le concedió a ésta su libertad viendo cómo el amarillo emplumado, después de una vuelta en redondo por el cielo, tomó rumbo de regreso a los montes de donde era.
-Los pájaros, por tener alas, son libres y yo también- se dijo.
…Y cruzando la última esquina “el Mono” se fue dispuesto a no permitir que  nadie  ni nada le atajara el camino.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“La Noche con Ojos”
Cuentos y relatos globales. 25.09.16 Ampliar
No todos duermen en la noche, algunos ojos te ven…
*A Guillermo Tedio, aquí también…

Escribe; Walter E.  Pimienta JiménezDesde los calados del cuarto principal de su casa, ubicados casi a cuatro metros de altura, Servia, acostada  en su cama, sintió que en la oscuridad de la noche alguien la miraba. Se había medio despertado y, despegando un tanto los ojos, al reflejo de la luna, se dio cuenta que otros ojos lujuriosos  la veían. Estaba en ropa íntima, casi desnuda. Era octubre.
Con un estrepito de desatre, el sorprendido se tiró al piso. Servia gritó llena de terror y, afuera, el extraño, salió huyendo en veloz carrera. Era el sexto ataque de “La Noche  con Ojos”, esta vez en la Calle de la Iglesia.
Servia, recuperado el aliento, luego que le dieran a beber un vaso de agua con azucar, contó a los suyos que el hombre que la miró, tenía unos ojos desolados como ningún otro hombre los tenía en el pueblo, por lo cual consideró que era forastero.

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
En tiempos de “Sangrenegra”
Cuentos y relatos globales. 18.09.16 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.
*”El problema no es salir a la orilla sino aprender a nadar tragando agua” (Dicho de Benito García, campesino de Bohórquez- Atlántico Jacinto Cruz Usma - “Sangrenegra”
Cuando niño, a lo sumo con diez u once años de edad, en el radio Philips de mi abuela Cristina escuché una noticia que, palabras más o palabras menos, así  leyó un locutor en “El Repórter Esso”:
“¡Atención! ¡Atención! ¡Extra! ¡Extra!...Un  chusmero a quien apodan “Sangrenegra”, conocidísimo en la región del Tolima, en desarrollo de una acción cinematográfica, con más de cien de sus hombres fuertemente armados, emboscó  a sangre y fuego a un grupo de agentes dejando en la violenta acometida nueve policías muertos que hacían en la zona labores de inteligencia. Unidades del ejército persiguen a esta hora  a los malhechores que escaparon a las montañas tras el inesperado golpe dado”… seguía diciendo la comunicación…

Yo, la verdad, a pesar del reprobable acontecimiento que se narraba, sobreestimé la información y a lo que sí di profunda significación fue al hecho incomprensible de que existiera en el mundo una persona que tuviese la sangre negra, lo que justificó enseguida para mí  que igual vivieran gentes de sangre azul, algo que según mis lecturas de entonces, sólo era mérito y distinción entre personajes de la realeza británica con  nobilísimos duques y archiduques de fabricación natural.



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