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Cuentos y relatos breves
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-MOLINO DE PAPEL- DISERTACION SOBRE UNA MENTADA DE MADRE (Caso Abram S. Hoyo y Bartolín Barreto)
| | Cuentos y relatos breves. 01.09.24 | Ampliar | El respeto se gana, y la mentada de madre tambiénEscribe; Walter Pimienta.- Abrahán, sintiendo los aletazos de la rabia le mentó la madre a Bartolín , porque Abraham, el primero, se la mentó. Y Bartolín, el segundo, también se la mentó a de retro y en contraposición porque nadie, absolutamente nadie, debe darse “el lujo “ de mentarle la madre a otro toda vez que , claro, el distinto, igual se la va a mentar. Pareciera esto una regla de tipo moral . O más bien un enredado galimatías perdonable en mi “traba lengua o jeringonza” por explicarlo en forma más clara. Una mentada de madre, en son de pelea, necesita un lenguaje total, dicho con el sonido exacto y completo de cada una de las letras consonantes y vocales que la forman una vez salida de la boca la expresión; amplificándola con soberbia en la voz y en la atmosfera más delirante que posee habla el de Cervantes, asociando todo a una gesto facial y corporal que propone el primer puñetazo. Una mentada de madre, además, no tiene micro mundo sujetivo, ni absurdo; simplemente es una mentada de madre que duele en el rigor de tener que contestarla “de una”, de inmediato si no se sufre uno de estos peligrosos infartos: Infarto agudo de miocardio, infarto cerebral, infarto pulmonar o infarto renal…usted verá cuál escoge. |
| 14 de Febrero | | Pedro Biedma. 14.02.22 | Ampliar |  Hoy quiero confesaros algo extraordinario que ocurrió hace cuatro o cinco años, lo he mantenido en secreto todo este tiempo pero ahora me siento con fuerzas para contarlo y compartirlo con todos vosotros. Tenía esa fecha grabada en mi mente desde el lunes a primera hora, debía entregar una importante oferta antes de las siete de la tarde del viernes. Desde que recibí la orden por parte de mis superiores me concentré en ello, pasé horas y horas sin salir de la oficina, sin apenas tiempo para ir a comer algo, llegando tarde y cansado a casa, cruzando apenas un par de frases con los míos. Una cena rápida y ligera, un par de cigarros y un beso a cada uno acompañados de la frase “hasta mañana, que descanséis”. Por supuesto no tuve la ocasión de ver la televisión, la prensa, redes sociales, etc, ni un segundo, estaba centrado en mi tarea y lógicamente me perdí la noticia más importante de esa semana, aún me pregunto cómo pude obviarla. Al levantarme, media hora antes de lo habitual, una ducha para “espabilarme”, un café acompañado de mi esposa, un beso de despedida y a correr hacia la oficina, sin ganas ni tiempo de poner las noticias en la radio durante el camino, si acaso alguna de mis canciones grabadas. En el trabajo solo se hablaba de esa importante oferta, ni una sola referencia, al menos yo no la escuché, a la verdadera noticia que tenía al resto de España en vilo. Así transcurrió toda la semana, al llegar la hora prevista y como es habitual en mí, la oferta quedó entregada al cliente. Entonces fue cuándo sucedió, al despedirme, uno de mis compañeros lanzó la cruel pregunta, – ¡Pedro! ¿Qué le has comprado a tu esposa por el día de los enamorados?-- |
| | | Pedro Biedma. 25.04.21 | | Antonio tiene 75 años, vive solo en un piso alquilado, come muy poco y hace años que no renueva su vestuario. Todas las mañanas, nada más despertar, se sitúa frente al espejo y observa sin atención la vieja y desconocida imagen que en él se refleja. Unos minutos después, su cuerpo gira y comienza a caminar. Su joven alma queda atrapada en el cristal. Cada noche su vieja figura regresa a rescatarla, su alma enloquece de alegría, salta y se cuela en su interior. Sin cruzar palabra alguna se dirigen juntos a la cama. Su cuerpo se duerme enseguida, su esencia avisa a la ilusión, que habita en un recóndito paraje de su triste corazón. Tras un breve diálogo, ambas se abrazan y comienzan a soñar. Mientras su disfraz de anciano, ajeno a todo, ni sueña, ni recuerda, ni añora, solo reposa y espera no despertar. Pedro Biedma |
| La ilusión | | Pedro Biedma. 20.12.20 | |  Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó : ¿Qué piensas amigo mío ? Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar: ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ? Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronunció: Yo tengo miles de años, salgo todas las noches y cada vez que lo hago tengo la ilusión de encontrarme con él, de declararle mi amor, de fundir mi cuerpo helado con el suyo y que me abrace con sus rayos para no separarme nunca de él, poder decirle al oído todo lo que siento, declarar a los cuatro vientos mi eterno amor al Sol. Pero llega el amanecer y vuelvo a mi casa sin haber cumplido mi sueño, así año a año, siglo a siglo. Entonces me acurruco en mi gélida cama y duermo imaginando que esa noche sucederá y en mi sueño todo se hace realidad. Lo verdaderamente importante en la vida, es que cada vez que el corazón lata en tu pecho, notes una ilusión, cuando duermas, cuando rias, cuando llores, hagas lo que hagas que siempre esté presente tu ilusión. Sin más se levantó, besó mi mejilla y volvió a reinar en el cielo, mirando de reojo sí aparecía el Sol. Me levanté con premura y corrí hasta tu vera, te agarré de la mano, sin dar una explicación te llevé hasta mi alma, aún abierta, retiré ambas sillas, tomé asiento en mi corazón, te posé en mis rodillas, nos fundimos en un beso eterno y cerré mi alma partida |
| La alcoba marrón | | Pedro Biedma. 07.09.20 | |  El incipiente intelecto de Sara era incapaz de asimilar las numerosas alteraciones surgidas en tan breve espacio de tiempo. No comprendía el porqué de los cambios de humor de su madre, ni la drástica permuta acontecida en el rostro de su padre. El ruido había concedido su espacio a un silencio casi absoluto, al que solo interrumpían inaudibles lamentos que nacían en la habitación marrón. Esa habitación donde solía acudir todas las noches a besar a su abuela y a la que ahora tenía prohibido el paso. Observaba personas desconocidas, quienes con suma discreción se adentraban en la alcoba marrón, para más tarde abandonar el hogar, no sin antes dar un abrazo a su papá. Al cabo de unas semanas volvió el ruido y la extrañas visitas dejaron de aparecer. Su abuela nunca regresó, seguro que se marchó junto a la felicidad que antaño lucía el gesto de su padre. |
| El Nido - Los cuentos del abuelo Cayetano | | Natividad Castejón Valero. 13.05.19 | Ampliar |  Al abuelo le encantaba llevarnos al campo a la tita Mari y a mí, cuando éramos pequeñas. Dábamos largos paseos subiendo a la montaña, respirando pureza y procurando no arañarnos las piernas con los matorrales. Mientras, la abuela hacía las cosas de la casa. Tendría yo unos 6 ó 7 años (y la tita uno menos), cuando una mañana de domingo, en primavera y en mitad del campo, el abuelo dijo: - Veo, veo... La tita y yo contestamos: - ¿Qué ves? - Pues veo, veo... un "nío". |
| Besos furtivos | | Pedro Biedma. 30.03.19 | Ampliar | Tomó aire y suspiró, lentamente giró la cerradura que permitía el acceso a su hogar.El camino desde el portal a la segunda planta de su edificio parece tener cada vez más escalones y la altura de los mismos parecen incrementarse día a día. Inmediatamente acudió a la nevera para tomar un gran sorbo de agua fría, directamente de la botella, de todas formas solo ella la utilizaba. Tras refrescar su rostro, encendió la televisión para no verla, abrió la ventana de su sala de estar y acompañada de su abanico, tomó asiento en su vieja mecedora. El día resultó agotador, desde muy temprano llegó a casa de su íntima amiga Carmen para ayudar con los preparativos de la fiesta en honor a Luis, el marido de esta. Hoy cumplía 68 años, no faltó de nada, comida y bebida de sobra. Un buen rato de cantes, bailes y chistes y como no, unas partidas de su juego preferido, la lotería, a la que seguramente y con el transcurrir del tiempo, le falte algún que otro número. María siempre sospechaba que el 14 no se encontraba dentro de la caja de zapatos que protagonizaba el papel estelar de bombo. Finalmente brindaron con cava y comieron un trozo de una deliciosa tarta casera, preparada según una receta secreta que solo conocía Ana, otra de sus amistades conservadas desde la infancia. |
| Feliz día del padre | | Pedro Biedma. 25.03.19 | |  En días como hoy cuando mis hijos y mi mujer me felicitan te echo mucho más de menos, ¿te acuerdas cuando te regalaba los tarros de colonia de aquellas marcas antiguas ?, bueno a ti te gustaban o al menos así me lo hacías ver y siempre decías "a mi para que me compras nada" , aunque yo sé que en el fondo te gustaba, y no era por la calidad del regalo sino por el hecho de decir: "se han acordado de mi", porque aunque quisieras hacerte el duro, todos sabíamos que tenías un corazón grande, blandito y muy generoso, (sabes que cuando veías alguna película emotiva, siempre se te escapaba alguna lágrima, aunque intentaras disimularlo y yo hiciera como el que no me daba cuenta para que no te avergonzaras). Bueno no me enrollo más que al final al que se le va a escapar alguna lagrimita es a mi, sólo decirte "FELICIDADES PAPA" y ya sabes que en mi cuarto de baño, todavía tengo algunos de esos botes de colonia tuyos, aunque me temo que ya estarán un poco añejos. P.B. 19-3-2016 |
| Hermogenes y el mar
(Narración en tiempo presente)
| | Cuentos y relatos breves. 17.03.19 | Ampliar |  Hermógenes ocupa el último asiento de la clase porque es el más alto del grupo. Es tranquilo, pacifico en extremo y reposado; su quietud encierra mil palabras; tiene un alma sosegada, mansa, serena…Dios lo hizo silencioso y apacible…A veces nos toca hacerlo hablar… Tiene la tranquilidad de un atardecer de mar de esos que salen en las fotografías…Tiene también el pelo siempre como remojado; usa “Brillantina Moroline” para que no se le venga para la frente y con una peinilla negra marca “Vandux” se peina cada a rato hacia atrás… En el momento del recreo, Hermógenes se aparta un poco de nosotros, sus compañeros, pero lo buscamos para que nos hable de lo que más sabe: del mar, como si con su relato nos llevara en viaje a las Playas de Bocatocino donde viven sus padres y tíos… |
| Soñé que soñaba | | Pedro Biedma. 30.12.18 | |  Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño y él se encontraba junto a mí. Yo, sentado bajo un enorme árbol en flor, embelesado, oyendo con suma atención las sabias palabras que salían por la boca de ese maravilloso ser, mi abuelo. Los rayos de sol se filtraban con maestría, entre las ramas del inmenso mar que formaba la arboleda, hasta aterrizar en mis jóvenes y claros ojos, grabando en mi retina, una imagen imposible de borrar; la mágica y perfecta mezcla de tonalidades creada por el color rojizo de las flores, y el cuidado cabello canoso, de mi querido yayo. Soñé que soñaba y en el sueño pude sentir sus labios en mi mejilla, noté como sus lágrimas, desembocaban en mi terso rostro, mientras paseaba con dulzura sus dedos por mis cabellos. Susurró una frase de despedida a mi oído, esa que no tuvo oportunidad de realizar en aquel entonces. Después y poco a poco su figura fue alejándose hasta desaparecer de mi sueño, entonces soñé que soñaba con desear despertar, y desperté. Tomé mi pluma y relaté mi sueño, ahora cada vez que lo leo, sueño despierto y me sitúo de nuevo allí, en ese lugar, vuelvo a ser niño y él se encuentra junto a mí. |
| La ilusión | | Pedro Biedma. 21.10.18 | Ampliar |  Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó : – ¿Qué piensas amigo mío ? Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar: – ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ? Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio: |
| Adrián | | Pedro Biedma. 29.09.18 | Ampliar |  Acabó su jornada laboral y Juan salió disparado hacia casa. Era 31 de octubre y debía preparar todo esa misma tarde. Ana esperaba su llegada envuelta en una extraña mezcla de alegría y tristeza a la vez. Se trataba del primer año y jamás imaginaron que este día tuviese lugar, pero Dios así lo quiso y debían de preparar el altar con las ofrendas de bienvenida en honor de su querido Adrián. Nada más llegar, se fundieron en un profundo y amargo beso y sin mediar palabra, se dirigieron a la habitación azul, el color preferido de Adrián, Juan permanecía frente al altar, perfectamente decorado con flores de cempasúchil, mientras Ana le entregaba uno a uno los objetos elegidos para la ocasión. Pasta con tomate, batido de cacao, naranjas, calaveritas de dulce, así uno a uno pasaban las ofrendas de las manos de ella a las de él, con parsimonia y en silencio, ya solo quedaba el juguete preferido, su destartalado coche de bomberos. |
| Cobardía | | Pedro Biedma. 23.09.18 | Ampliar |  Me levanto como cada mañana, con el miedo de volver a encontrarme con él, ya está aquí, ya lo tengo frente a mí, me quedo aterrorizado, inmóvil, incapaz de gesticular o emitir un simple sonido. Su rostro cruel me produce pánico, imposible desviar mi mirada de la suya, en ella existe una mezcla de rabia y pena a la vez, “aliñada con un buen chorro” de sinceridad. Abre su boca y comienza a lanzar palabras como dardos envenenados, todos ellos tienen un único destino, mi corazón, van cargados de una dosis letal de “lucha y valor”. Sonríe creyéndose victorioso pues ha logrado un pleno total, todos han acertado en el centro de la diana. De repente mi mujer aparece en el cuarto de baño y pregunta: |
| Rescates del olvido | | Pedro Biedma. 15.09.18 | | Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño.Mi alma cantaba una canción antigua, muy antigua. Mi mente bailaba, mientras mi corazón, sentado en una silla de esparto, tocaba las palmas marcando el compás. En el centro había una mesa con borrachuelos calientes, una voz extraviada en el recuerdo, me dijo: – ¡Niño, come!, que está recién hechos, son de miel, como a ti te gustan. No pude ver su rostro, no hacía falta, era ella. Sentí el dulce tacto de sus dedos acariciando mi rostro. Bebí, hasta saciar mi cuerpo, de su fragancia olvidada hace años. Sabedor que mi sueño llegaba a su fin, avisé a los míos: – ¡Dejad la juerga!, debemos volver. Oí el sonido de una lágrima golpear el suelo, provenía de ella, lancé un beso al aire para que lo recogiese y entre sollozos le comenté: – Te aseguro que pronto el caprichoso mundo de los sueños me permitirá regresar, aunque sea solo unos minutos. Al instante me desperté, con una enorme sensación de paz, y con una canción rescatada del olvido de mis recuerdos. – No me llames Dolores, llámame Lola,..... |
| Todo y nada | | Pedro Biedma. 09.09.18 | Ampliar |  Hoy no tengo el día inspirado, mis musas permanecen en su escondite secreto. Ninguna idea interesante sobrevuela por mi mente. Fuerzo una y otra vez mi inventiva sin conseguir crear algo digno de plasmar en un papel. Entonces pienso en nada y en todo, dos palabras tan opuestas y complementarias a la vez. Cuando ya posees todo, nada resta por tener. Cuando nada queda, todo puedes conseguir. El todo muere en la nada y de la nada nace todo. Sin los míos no lograría nada, junto a ellos me considero capaz de todo. Por defecto asociamos estos vocablos al aspecto meramente económico, el rico atesora dinero y bienes y el pobre nada de ello. En cambio si pudiésemos ver lo que guardan en sus corazones, el papel de pobre y rico podría intercambiarse. ¿Cuantas personas ricas caminan por la vida con el corazón vacío?. ¿Cuantos indigentes sobreviven día a día gracias a la ilusión que desbordan sus corazones?. |
| Epitafio | | Walter Pimienta Jiménez. 26.08.18 | |  Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”. Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio: -¿Quién está sepultado aquí? -“Boatswain”, el buen perro de Lord Byron- contestó el centinela |
| Tristeza consagrada | | Pedro Biedma. 12.08.18 | Ampliar | Abatido y cansado, tras una grata jornada, en la que conocí las maravillas que atesora el río Caicena, decidí descansar frente a la Cola de Caballo. Gozar de su belleza y la ayuda inestimable del cercano Dios Hypnos, hizo que me sumiera en un profundo sueño.Al abrir los ojos, la noche había tomado el lugar, otorgando al día su merecido reposo. Una bocanada de aire heló mi nuca, me incorporé, giré el cuerpo y pude contemplar a la mujer más hermosa que había visto nunca. Vestía una túnica blanca, lucía una rama de olivo en su cabello negro azabache, al igual que sus ojos, que desprendían tal tristeza que contagió mi corazón. Permanecimos inmóviles unos segundos hasta que ella posó su mano en mi hombro y preguntó: |
| Epitafio | | Cuentos y relatos breves. 22.07.18 | | Walter Pimienta Jiménez.- Desde pequeño, Epifanio roba epitafios. Visita los cementerios, los anota en un cuaderno y se marcha. Ese es su oficio serio y lucrativo, los vende a buen precio en el mercado negro de la muerte…”Si no viví más, fue por falta de tiempo”; “Disculpe que no me levante”; “Aquí sigue descansando quien nunca trabajó”; “Aquí yace mi suegra, ella descansa y yo también”; “Aquí yacen los polvos de mi querida, que los tuvo maravillosos en la vida”… son los más vendidos, pero se hurtó uno que no ha podido negociar con nadie, es este: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”. Intrigado por tan increíble mensaje, Epifanio preguntó al celador del cementerio: -¿Quién está sepultado aquí? -“Boatswain”, el buen perro de Lord Byron- contestó el centinela |
| Zapatillas amarillas | | Cuentos y relatos breves. 15.07.18 | | Escribe; Walter E Pimienta Jiménez.- Eleuteria, mujer para quien no hay toque de queda ni reloj andando; libertina por vocación, segura de que nada le impide hacer lo que quiere, se compró unas zapatillas amarillas fantásticas y de leyenda. Cuentan que sus zapatillas gozan del patológico albedrío de conducirla a donde dice ir pero siempre la llevan a otro lugar, y así tenemos que: sale al supermercado, y está en la peluquería. Va a un velorio, y termina en la librería y se quedan esperándola a almorzar porque lo que quería era ir a la heladería. Va a un bautizo, y está en un matrimonio y para ella esto no es anormal… le reclaman y todo lo arregla diciendo: -“Es que tuve un inconveniente”- Sus amigas, ante el singular caso, consideran a Eleuteria como la fantasma de las zapatillas amarillas que llega donde no la esperan y la esperan donde nunca ha de ir… De mi libro “Te vas a cortar”, tres micro cuento escritos con 150 palabras |
| El ascensor | | Pedro Biedma. 14.07.18 | Ampliar | 3º PREMIO EN EL VII Certamen Internacional de Relatos Cortos “EN TORNO A SAN ISIDRO”- 2018El ascensor comenzó su viaje a la planta 14 con sólo dos pasajeros. Andrés nacido en la gran capital y Raúl, natural de un pequeño pueblo de Cuenca. Nada más cerrarse la puerta, el primero se afloja el nudo de la corbata y comenta: – ¡Qué calor hace hoy! Raúl, con educación responde: – Cuando viene la golondrina, el verano está encima. Planta 3ª. |
| El despertar | | Lydia Tapiero Eljarrat. 29.06.18 | |  El conjunto de razones que me lleva a tomar esta decisión, parte desde el mismo momento en que no había nada decidido y ya estaba todo dicho. La tristeza del alma siempre habla antes que los propios labios, … y te cuentan. Te cuentan tanto que tu necesidad de escapar crea un muro infranqueable, con un ‘ahora no’, que se prolonga en el tiempo, hasta que tu alma estalla en mil pedazos y golpea el muro y duele. Duele tanto que no puedes eludir sus paredes y te acercas a recoger los restos que han quedado de ti y escuchas, ahora lo escuchas todo. Retumba la pena y la rabia, pero escuchas, no te quedan fuerzas para levantar otro muro. Pasan los días, son tristes, pero pasan. Las agujas se eternizan en el agonizante tic-tac del segundero. Maldices el tiempo, como si fuera el causante de todo. Los días siguen tristes, pero siguen pasando. Entonces, el minutero empieza a regalarte algunos momentos de esperanza, una sonrisa que se escapa, un pensamiento de futuro. El tiempo ya no es tan malo, piensas. Continúa el tic-tac, sin darte cuenta las horas tristes se vuelven pasado y aprendes de ellas. Ya no te lamentas por tantos momentos que has dejado pasar inerte en un pozo vacío y viciado. El tiempo ahora es tu amigo. Eres mucho más sabio, das gracias por ello y es en ese instante cuando el conjunto de razones, que tenías hace tiempo, te llevan por fin a tomar tu decisión. Escritora: Lydia Tapiero. Autora de la novela: ‘El cartero del mar’. Web: http://elcarterodelmar.com/ |
| Microrrelatos escolares conmemoran el Año Europeo del Patrimonio Cultural | | EDUCACIÓN. 11.06.18 | Ampliar |  Más de 350 relatos de alumnado de primaria, secundaria y bachillerato de la provincia se han presentado al IV Concurso “Cuéntanos una historia” Esta mañana ha tenido lugar la entrega de premios del concurso de microrrelatos educativos “Cuéntanos una historia”. El acto, que alcanza su cuarta edición, ha sido organizado por la delegación de Educación de Málaga con la colaboración de la Fundación Unicaja. El evento ha tenido lugar en el Centro Andaluz de las Letras y ha contado con la asistencia de la delegada territorial de Educación, Patricia Alba, y la responsable de Solidaridad Social y Educación de la Fundación Unicaja, Ana Cabrera. |
| La calle con casas matas | | Pedro Biedma. 11.03.18 | Ampliar | De nuevo me veo allí, en la calle de tierra de siempre, con mis pantalones cortos. A ambos lados de mi cuerpo, se amontonaban varias piedras, que cumplían a la perfección con su papel de poste de portería. Alcé la mirada al frente y hacia mi se dirigía, veloz como un rayo, Paquito, el goleador infalible, lanza un zurdazo imponente que se frena de golpe al impactar en mi rostro. Evito el llanto, no puedo permitir que además de las carcajadas que retumban en la calle, encima se burlen gritándome ¡nena!. El dolor es insoportable pero aguanto como un valiente, aunque algunas lágrimas sin vergüenza, resbalan por mi roja cara, yo disimulo, me doy la vuelta buscando nada y con la manga de mi jersey las seco con maña. De nuevo me vuelvo y observo a Paquito, mi hermano, tirado en el suelo y llorando, pero llorando de risa. De pronto una llamada salvadora reclama mi presencia, emerge de la última vivienda de la seis alineadas casas matas, sin duda alguna es la cálida voz de mi abuelo. Me olvido del dolor y comienzo a correr calle abajo, ¡cuánto tiempo sin verte!, pienso mientras avanzo, casa de Catalina, casa de Paquita, casa de Manolo y por fin la casa de mi abuela. |
| Verdadero amor | | Pedro Biedma. 30.12.17 | |  El viaje por fin terminó, resultó mucho más complicado de lo esperado, por momentos sus vidas corrieron peligro, pero felizmente todo acabó bien. Minutos después, Pedro se encontró, sin esperarlo, con ella, frente a frente, mirándose el uno al otro. Pedro jamás había visto ese rostro que le observaba, un rostro por el que avanzaba un caudaloso río de lágrimas que nacían en sus ojos hasta morir en su barbilla. No entendió porqué lloraba, creyó que debía de estar aún asustada por lo accidentado del trayecto, pero su pensamiento no se acercaba ni lo más mínimo a la realidad. Carmen sí lo conocía, aunque no físicamente, poseía de una pequeña vivienda en la que Pedro pasó unos meses de su vida, debía de ser buena persona ya que a pesar de no recibir el pago de ni una sola mensualidad, nunca tentó su mente, la cruel idea del desahucio. Sin previo aviso, Carmen posó sus labios en su arrugada frente y sin más contemplaciones le besó, él intentó hablar, pedir una explicación, no lo pudo lograr, sus palabras no conseguían salir. Sus miradas de nuevo se cruzaron, ella le susurró al oído algo que él no supo interpretar, debía de hablar una lengua totalmente desconocida por Pedro, pero una intuición proveniente de su pequeño corazón le ayudó a entender que esa mujer, y desde ese mismo instante, se acababa de convertir en el amor de su vida, engendrado en lo más profundo de su ser, ya nada ni nadie los podría separar, ella, a partir de ese instante, compartiría junto a él todas sus vivencias, las buenas y sobre todo los malas. Pedro acababa de conocer a su verdadero amor, su MADRE. Dedicado a mi madre, por ese amor único, que se origina antes del nacimiento y no desaparece jamás |
| La ilusión | | Pedro Biedma. 29.12.17 | Ampliar | Buenas a tod@s, quiero felicitaros el nuevo año, que se os cumplan todos los deseos y que os traiga mucha "ilusión", ilusión por amar, por ser amado, por cumplir vuestros deseos y sobre todo "Ilusión por vivir", un corazón desilusionado no se para pero es cierto que "camina despacio y sin compás". Feliz e ilusionante Año 2.018. La ilusión Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó : ¿ qué piensas amigo mío ?, se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar, ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?. Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio: |
| Pacto de amor | | Pedro Biedma. 21.12.17 | | La tenue luz de una vela, dictaba la frontera con la negrura, dueña y ama de casi la totalidad de mi alcoba, el insomnio ganaba la batalla a mi cansancio, de fondo, el lamento inconfundible de las olas de un mar bravío. Un ruego amenazante golpeó sobre el cristal de la ventana, rompiendo la quietud enloquecedora del lugar. Sin dudar y esperanzado, acudí a su llamada, lo invité a mi solitaria reunión y cual paloma mensajera, el viento me entregó tu mensaje y regresó a su palomar. Le concedí a la oscuridad el dominio total, cerré los ojos y el desvelo se rindió. El viento confirmó la perpetuidad de nuestro pacto de amor. |
| La primera vez | | Pedro Biedma. 20.12.17 | Ampliar |  Ahora disponía del tiempo libre necesario para poder realizar lo que tantas veces había pensado, ya no podía encontrar una buena excusa para no hacerlo. Apenas veinte minutos tardó Juan en llegar caminando desde casa, ya estaba allí, siempre hay una primer día. Con soltura y mucha timidez a la vez, se presentó y conoció al resto de compañeros. Tras una breve explicación ya estaba listo para empezar. Su tarea parecía simple, tomar nota de la tarjeta de identificación, asegurarse de que aparecían en la lista facilitada por la organización y entregar un par de cajas de alimentos a cada una de las familias necesitadas, que en una larga e interminable fila, allí se encontraban. Esperaban con ansiedad que Juan hiciese algún tipo de gesto o señal para poder avanzar. Sin más dilación comenzó, y a cada una de las cajas, le añadía una sonrisa y alguna frase de esperanza “financiadas” por él. |
| Amor imposible | | Pedro Biedma. 17.12.17 | Ampliar |  Cuentan que una gélida noche de invierno, el Viento, malhadado, visitó a la Luna, su amiga y confidente fiel. Se le acercó llorando y roto de dolor, se aproximó todo lo posible a ella, que lucía más llena que nunca, y le confesó su gran secreto, guardado en lo más profundo de su ser. Hacía miles de años que anhelaba declarar su amor a la dama más bella que albergaba el Universo, por desgracia sólo la podía ver de lejos ya que ella tímida y coqueta, huía al percibir su presencia. Él era consciente que sus caracteres resultaban diametralmente opuestos, pero los amantes deben complementarse uno al otro. Las nubes, el mar, el Sol, las montañas, es decir todos sus amigos contaban maravillas de ella, resaltaban la paz, ternura y tranquilidad que transmitía allí por donde pasaba. La Luna le consoló y, sensata como siempre, le hizo ver que ese era un amor imposible, en ese instante ella recordó también su quimérico idilio con el Sol, se afligió de tal manera que su perfecta redondez menguó un cuarto, pronto se repuso y aconsejó al Viento que buscase un nuevo amor, “tú eres fuerte y bravío, seguro que hallarás una maravillosa señora que te corresponda”, le comentó. |
| Cualquier parecido con la realidad puede ser ficción... o no. | | Lydia Tapiero Eljarrat. 03.09.17 | Ampliar |  Estos magníficos personajes, han salido a pasear, se han aburrido de estar en las mismas páginas y andan buscando acción. Así que, lectores de 'El cartero del mar', si algún personaje desaparece, quizá se encuentre dentro de este relato. La mente no se jubila La cabeza alta, sonriente, conservando el porte juvenil, pero mucho más envejecido. Se veía en sus manos, en su escasa cabellera gris, en su cara de haber visto demasiado. Sin embargo, seguía dando largas caminatas en las que nadie podía seguir su ritmo. En eso no había cambiado. Un hombre del siglo pasado. Armando, mi padre. |
| El Pinar; primer centro educativo andaluz que gana el certamen nacional
‘Hagámos Cuentos de Ciencia’ de la Obra Social de La Caixa | | Colegio El Pinar. 01.07.17 | Ampliar |  Con el relato ‘La señora no bien vista’, la joven Eva Nagore García se convierte en la primera alumna andaluza en obtener el Primer Premio en el prestigioso concurso estudiantil de divulgación científica de EduCaixa, que este año ha alcanzado su Decimoquinta ediciónTea Stilton, Rachel Renée Russel, Roald Dahl, Junie B. Jones o David Williams son algunos de los autores de la pequeña montaña de libros de literatura infantil que Eva Nagore García acumula a uno de los lados de su cama. Devoradora de libros desde los 4 años, lo que nunca imaginó la joven estudiante de Sexto Curso de Primaria del Colegio El Pinar es que un día daría el salto al otro lado de la barrera para convertirse en creadora de su propia historia. De lectora a escritora en un giro del destino que la ha llevado nada menos que ha convertirse en la primera alumna andaluza en lograr uno de los premios nacionales de narrativa que otorga la Obra Social de La Caixa. La joven malagueña se ha alzado con el máximo galardón de la Decimoquinta edición del concurso ‘Cuentos de Ciencia’, un prestigioso certamen estudiantil organizado desde el área didáctica de la Fundación La Caixa que busca promover el interés por el pensamiento científico entre los estudiantes de toda España a través de herramientas literarias o plásticas que traten esta área del conocimiento con imaginación y frescura. El objetivo final es estimular la mente de los menores con una iniciativa de creación literaria que les ayude a desarrollar cuestiones del ámbito científico que son objeto de estudio en sus respectivos planes curriculares. |
| El hombre que se cree un Dios con orgulloso | | Lydia Tapiero Eljarrat. 09.06.17 | Ampliar |  Pablo, Pablo... Tus escrúpulos se han quedado olvidados o quizá nunca existieron, pero que bien lo disimulabas en las calles delante de miles de personas. Lo que no entiendo, por más vueltas que le doy, es el apoyo que aún tienes a tus egoístas, insensibles y antisociales acciones, mientras te sigues vendiendo como si todo en ti fuese social. Total que importa si cae algún niño, si tú vas a devolverle a la sociedad la estima y el orgullo, aunque se mueran de enfermos. Qué fácil resulta para algunos poner en peligro la vida de otros. Pablito, que una cosa no quita la otra, que yo también estoy en contra de un capitalismo agresivo, que no se puede permitir que un solo hombre tenga tanto capital, pero lo que seguro no podemos permitir que si este señor quiere devolver de alguna manera a la sociedad el dinero que, yo pienso nos corresponde, aunque sea una ínfima parte de sus riqueazas... leche ¡Cógelo! Qué de tontos ya está lleno el mundo. Y ahora que ya tienes el dinerito, lucha para cambiar las leyes, para que las pequeñas y medianas pymes estén más protegidas, en toda Europa. Pero no, es más fácil quitarle las máquinas que pueden salvar la vida de niños con cáncer, por que esto es mucho más polémico y a tí Pablo te encanta estar en el punto de mira. |
| Tercer concurso de microrrelatos “Cuéntanos una historia” | | EDUCACIÓN. 08.04.17 | |  La Delegación Territorial de Educación de Málaga, en colaboración con la Fundación Unicaja, convoca la tercera edición del Concurso provincial de microrrelatos educativos. Está dirigido al alumnado de los centros educativos sostenidos con fondos públicos de la provincia de Málaga y los relatos, con una extensión máxima de 200 palabras, versarán sobre la diversidad de los modelos de familia que hoy conviven los centros escolares: familias tradicionales, homoparentales, monoparentales, de padres separados o divorciados, reconstituidas, adoptivas o acogedoras, multiétnicas, numerosas o de menores que viven en centros de acogida. Formulario de participación |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“De Cocacolos y Cocacolas de ayer”
| | Cuentos y relatos breves. 02.10.16 | Ampliar | * Crónica de un pueblo que pasó del agua de panela a la “Coca Cola”, gracias a una generación que exige su puesto en la historia.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando las primeras botellas de “Coca Cola” llegaron a la cantina de “la Niña Sara”, ya el mundo estaba casi lleno de ellas; sólo faltaba que éstas, en su universal peregrinar, salvaran la difícil prueba de arribar al pueblo sin que por el sinuoso y accidentado camino de la Carretera del Algodón, se partieran no en teoría sino en la práctica. -Tienen cuerpo de mujer desnuda-dijo “Chiquitín” al verlas y agregó: ojalá no se le dé a alguien por vestirlas. -Es la bebida de los anti comunistas, dicen en Radio Habana Cuba- opinó Casimiro y también agregó: produce adicción porque contiene coca y ha aumentado la carestía de la vida. -Leí recientemente en una Revista Selecciones del Reader Digest, que por razones de índole anatómica pueden beberla por igual hombres y mujeres- opinó Vicente Altafuya. |
| Lágrimas de algodón de azucar | | Lydia Tapiero Eljarrat. 29.08.16 | |  Luisa estaba tan cansada, que el tercer bostezo ocupó casi toda su cara. Pedro, sentado a su lado e igual de aburrido, abrió también la boca tanto como ella. En medio de su bostezo vio como una lágrima de sueño caía por la mejilla de Luisa y otra estaba a punto de salir. –¿Puedo probar tus lágrimas? –le preguntó, casi emocionado. Luisa le miró extrañada. –Es que nunca he probado una lágrima que supiera a algodón de azúcar. –Mis lágrimas son saladas, como las tuyas –se rió Luisa. –No es verdad –se enfadó Pedro– mi padre dice que las niñas pueden llorar porque sus lágrimas saben a algodón de azúcar y los niños no lloran porque sus lágrimas son saladas. Luisa cogió la mano de Pedro y mojó uno de sus dedos con la lágrima que acababa de salir. –Pruébala –le invitó. Pedro se metió el dedo en la boca, convencido de que la lágrima sería dulce. Primero puso cara de sorpresa y después sonrió. –¡Somos iguales! –Pedro se sentía feliz–, qué tontería, lágrimas de algodón de azucar. Se lo tengo que contar a papá, ahora podrá llorar cuando quiera. |
| Todos tenemos derecho a llorar
| | Lydia Tapiero Eljarrat. 05.08.16 | Ampliar | Uno de mis recuerdos más felices fue cuando nacieron mis hijas, y lloré, lloré de felicidad porque si no, hubiera explotado. Era demasiado grande lo que sentía para que cupiera dentro. Y eso mismo experimenta uno cuando la angustia o la pena le invaden, un cúmulo de sentimientos tan grandes que de una u otra manera tienen que salir, y qué mejor que expulsarlos con un buen baño de lágrimas. Qué alivio sentimos después. El alivio no es solo psicológico, es también físico ya que el cuerpo libera hormonas del estrés. Así que hoy os traigo el llanto, pero el llanto en todos los sentidos...
Cito al poeta argentino, Oliverio Girondo: "Llorar a lágrima viva,
llorar a chorros... Llorarlo todo, pero llorarlo bien. (...) Llorar de
amor, de hastío y de alegría..."
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| Acoso de Futuro | | Cuentos y relatos breves. 05.06.16 | Ampliar | Escribe Hernando Bolaño.- Mi invidencia es nueva, por eso puedo soñar. Sueño y recuerdo, y pienso entonces con cierta extrañeza en la fidelidad que he profesado a mi infancia, en su mansa permanencia a lo largo de mi vida, y me hallo en un tiempo que visto desde mi temprana vejez parece que perteneciera a una era distinta, a un tiempo más remoto. Recuerdo que escuchaba palabras, interpretaba señas y espiaba acciones que no comprendía, y cuando lograba recalar en el gremio de los adultos y plantarme frente al mundo, preguntaba por algunas razones que nunca me dejaron satisfecha. En ese instante echaba mano de mi imaginación como última recurrencia, y obtenía en ese proceso resultados viciosos: o bien me quedaba en el limbo de mi ingenuidad o saltaba barreras y aterrizaba asustada en predios de lo malsano. En ese diario vivir de mi infancia se gestaron mis recuerdos y adquirieron ese carácter de validez que hoy los hace tan apreciables: el amanecer de todos los días, el trámite desadaptado de mis despertares, la partida al colegio, los amaneceres que ahora recuerdo más fríos y los noticieros radiales de cada mañana carcomiéndome de intriga. Eran esa salmodia que aun resuena anclada en mi pasado dejándome un asomo de tristeza, con sus tonalidades nasales y sus encabezamientos de ciudades innombrables que algún corresponsal citaba repetidas veces con aquel énfasis de tragedia universal que me abrumaba de incomprensión: Hanoi... Saigón... Washington... Tel Aviv... fueron tomando en mi entendimiento la dimensión real de lo inhumano, la primera y elemental noción de lo que era la beligerancia. |
| Tras la cola de Carla | | Lydia Tapiero Eljarrat. 01.01.16 | Ampliar |  La cola recogida, ningún pelo fuera, ni levantado. Todos alineados al milímetro. Nada se le escapaba a Carla, desde que se compró el pequeño espejo con lupa su cabeza podía pasar por una bola de billar y no importaba lo espesa de su cabellera. Su cabeza siempre brillaba negra y redonda. Un día el espejo de Carla se rompió, ella miró al suelo, decenas de cristales le devolvieron una imagen deforme de ella misma. Se asustó y con las manos temblorosas intento recomponer el peinado, pero mirara al espejo que mirara, nunca conseguía verse completa. En ese momento la vida empezó a parecerle demasiado imprevisible, y con un gran esfuerzo por su parte salió mal peinada a la inseguridad de la calle, en busca de un espejo idéntico. El primer día se alejó dos manzanas, no se atrevió a más, cada mirada con la que se cruzaba, le devolvían a una Carla desconocida. Fue el tercer día, frente a una tienda de espejos, cuando un niño se paró junto a ella y el reflejo de ambos quedó atrapado tras el vidrio. Sin poder moverse, hipnotizada por la inocencia de unos ojos color miel, Carla se reconoció a si misma, completa y pura, encogiéndose hasta la altura del pequeño, con dos trenzas caobas que le llegaban a media espalda y un mechón revuelto detrás de la oreja. El tiempo la devolvía diez años atrás, simple y divertida. Que había cambiado tanto, quizá fue la muerte prematura de su padre, las noches de hambre en el pueblo, las ausencias de su madre, su nueva boda, la necesidad de ser aceptada por su nueva hermana, o quizá la ciudad que la obligaba a un orden. |
| Con un par de tacones | | Lydia Tapiero Eljarrat. 02.11.15 | | Este relato está dedicado a todas las mujeres valientes, y a las que están a punto de serlo:'Conchita, que me traigas el pescado, joder'. 'Qué tía más lenta. No sé que hago contigo, siempre igual'. 'Ya me lo decía mi madre: vas a ser un desgraciado con ella'. 'Conchita, te has vuelto sorda o es que estás cagando'. 'Y no te olvides de la cerveza'. Manolo permaneció en silencio para recrearse con el sonido precipitado de los tacones de su mujer. La obligaba a ponérselos porque decía que le hacía menos gorda. Contó hasta cinco. No la escuchó acercarse. Dio un puñetazo en la mesa y guardó silencio. Las venas de su cara explotaron. '¡Conchita!' Rugió como una fiera que defiende su territorio. Ante el silencio absoluto como respuesta, volvió a contar hasta cinco, después hasta diez. Manolo se levantó, y aulló su nombre sintiéndose herido de muerte: 'Conchi, cariño, no quería gritarte'. Salió del salón con pasos inseguros. Al final del pasillo la puerta de salida estaba abierta y enfrente, unos zapatos de tacón. |
| Relato: El cuarto de la abuela | | Lydia Tapiero Eljarrat. 07.03.15 | Ampliar |  Hacía semanas que Isabel no entraba en el cuartito, pero hoy era uno de esos días que lo necesitaba. Miguel se había ido un mes por negocios y a ella se le caía la casa encima. No quería estar sola. Abrió la puerta lentamente y se estremeció al ver que la mecedora se movía. Sintió la llamada de su abuela Augusta, entró muy despacio y se sentó en el taburete junto a la mecedora, cómo solía hacer cuando la anciana vivía. Y esperó. El chirrido de una bisagra dejó la puerta de un armario semiabierta, se acercó y cogió la bolsa blanca, tenía que hacerlo. Volvió a sentarse y la dejó entre sus pies, esta insistió en caerse mostrando una prenda íntima de color celeste, una liga. Isabel la cogió con morbo imaginando a su abuela con ella. La estudió por todos lados y vio que en su interior había unas iniciales desconocidas S. B. y sin poder evitarlo deslizó la liga por su pierna sintiendo un dulce cansancio que se fue intensificando cada vez más. La mecedora la invitó acunando sus sueños. Los ojos se cerraron llevándola a otra época, sintió el pomo frío cuando abrió la puerta y salió llevando una carta y una maleta, pasó frente a un espejo reconociendo sus pelos rubios dentro del gorro, paró en una esquina y volvió a leer la carta de Alejandro para inyectarse fuerzas. |
| Ideas en un vaso de agua | | Lydia Tapiero Eljarrat. 27.02.15 | Ampliar |  Los acordes del piano danzan por la sala, ya están casi todos sentados en las butacas de madera. Al lado del pianista espera el narrador. Las luces se apagan de golpe. Un foco sobre la pantalla da comienzo a la proyección en blanco y negro, cediendo el lugar a los nombres de los actores y actrices que se deslizan con el encanto del pasado. El hombre de al lado del pianista anuncia: 'El alcalde de Zalamea'. Un segundo más tarde su voz profunda nos descubre el argumento. Las escenas se suceden, el narrador rompe el silencio 'Don Álvaro rechaza a Isabel por no ser de la nobleza', se siente un suspiro colectivo, la sala calla y el piano desgarra con acordes la atmósfera... Y es que el cine mudo, nunca ha sido del todo mudo. Ni tampoco ingenuo. La crítica social, la burla, el reflejo de la sociedad, el régimen político, siempre han estado presentes. |
| Al Cenachero le han robado el otro cenacho | | Lydia Tapiero Eljarrat. 20.02.15 | Ampliar |  Málaga tiene su propia balanza con olor a fresco y a mar. Muestra con orgullo su icono, nacido de un pasado de humildad y fortaleza. Y es que la estatua de El Cenachero sigue pregonando sus boquerones y yo me engaño creyendo que le escucho. Busco sus comienzos y me adentro en la Málaga del siglo XIX. La ciudad encendida con chimeneas, que funden el acero a la velocidad del progreso. Es la época de la bonanza, de los burgueses, de la construcción de hoteles y villas. Me parece escuchar que el tren se acerca, el jefe de estación también lo ha notado, se acomoda la gorra roja y consulta su reloj de cadena. La fábrica de hilados y tejidos está en auge, como las olas de la economía que golpean la costa y entran dejando el olor marino. Los Loring enriquecen la ciudad con obras de arte de todo el mundo. Estamos en la ciudad rebelde, la ciudad de la justicia que termina con el reinado de Isabel II e impone la democracia. Y fue en esa época de auge y prosperidad donde nació el Cenachero, en un certamen poético y pictórico. Leoncio Talavera perpetua al vencedor: la pintura de un Cenachero joven, con la cabeza alta, hacia atrás, pregonando su mercancía como si esta fuese tan valiosa como su vanidad. El pueblo ha hablado y a pesar de las otras muchas glorias de Málaga, la imagen de orgullosa humildad se convirtió en un icono de la ciudad. |
| I Certamen Literario de Relatos Breves Motril de antaño | | Francisco Miguel López Jiménez. 24.10.14 | Ampliar |  Ayer tuvo lugar la entrega de premios I Certamen de Relatos Breves Motril de Antaño, en el Museo de Historia de la ciudad. Entre los galardonados le fue otorgado el segundo accésit al escritor y vecino alhaurino, Francisco Miguel López Jiménez por su relato “Aguas estancadas”. Los premios Fueron entregados por la Concejala de Cultura señora Elena, miembros del jurado y Pepe Morales, creador del servidor y de la página “Motril, Recuperar la Historia”. El acto se desarrolló ante un concurrido público con destacadas personalidades del mundo de la cultura y de la política. A continuación se suscribe el relato del premio del segundo accésit. |
| La Pesadilla | | Lydia Tapiero Eljarrat. 26.02.14 | Ampliar | Ha sido más que una pesadilla. Ha sido el horror que dura día tras día, sin saber por qué. La imagen más angustiosa de pureza: muerta.He tenido que tomar distancia de aquella noche terrorífica para lograr darle un sentido metafórico. ‘El sueño transcurre en un acuario, enormes peces con escamas de dragón danzan a la muerte en busca de una presa. Pasan por las cristaleras, abriendo sus feroces bocas con colmillos de felino, y siguen de largo. Un bebé se acerca al cristal gateando, está en pañales, solo viste una camiseta blanca. Pierdo unos cuantos latidos hasta comprender que no pueden llegar a él. |
| La mirada de un niño | | Cuentos y relatos breves. 24.03.13 | |  Todos los fines de semana vamos a comer a casa de la crisis. Desde que mi padre la empezó a llamar así, se ha hecho famosa. A mi amiga Carmen también le gusta la crisis, porque dice que gracias a ella su hermano mayor ha vuelto a casa, aunque desde entonces su padre está muy serio. Sigo sin entender qué tiene que ver la abuela con la familia de Carmen. Mi abuela siempre me ha dicho que las hadas existen, el otro día la pillé guardando un palo en el cajón de la cocina, dijo que era una cuchara de madera y me guiñó un ojo. Este sábado me acercaré a ella, le daré un beso de los que duran y sin que nadie me escuche le diré, porque creo que no se ha dado cuenta, que los papás últimamente están de mal humor. Estoy segura de que el domingo, cuando me encuentre con Carmen, me dirá que la crisis es la mejor del mundo, aunque yo seguiré llamándola abuela. |
| | | Cuentos y relatos breves. 23.12.12 | Ampliar | Sandra Perez Blazquez. Entré en el Hotel aproximadamente a eso de las doce el día 8/8/1931, el sol aparece como protagonista, y no se necesita encender todas las luces del salón. Aún no estaba lleno, observé las sillas como seguían vestidas de blanco, atadas con un simple nudo. Sonreí por primera vez, pensé que quizás no eran apropiadas para la ocasión, se trataba de un discurso, no de una ceremonia, pero entendí que esta vez entre los espectadores abundaban las féminas: el detalle surge más insistente que en otros tipos de pláticas. El silencio surgía de manera insistente, quizás lo más valioso del momento, solo el susurro de los movimientos al quitarse el sombrero restaba valor a la nada predispuesta a llenarse de un todo. Me senté en segunda fila, desde ahí observaría el transcurso de los acontecimientos sin invadir su espacio. La vería, la oiría, la olería sin necesidad de tocarla, sería su segunda sombra. Me sentiría como la simple mirada de un verdadero amigo.
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| Crónicas de ayer y hoy Dura de morir
| | Cuentos y relatos breves. 16.12.12 | Ampliar | Por; Walter E. Pimienta Jiménez. Dicen que, atormentada la noche anterior por el monocorde e incesante ritmo compulsivo de su reloj de pared, el mismo que su difunto esposo le trajo de Colón Panamá, y que sirviera en el pueblo para acabar de una vez con los instantes imaginarios componiendo para siempre el tiempo que antes dejaba a su paso inexorable un desperdicio de horas invisibles, la viuda Carlotica hizo gran esfuerzo para morirse. Había vivido cualquier cantidad de épocas o temporadas y diciéndose: -“Ya está bueno”- completamente lúcida se acostó en su cama de tijera donde acabó para siempre. La primera sobrina que visitara esa vez a la viuda Carlotica, para ver si ésta aún seguía con vida, y de estarlo ponerse a jugar con ella un rato a las muñecas siguiéndole la chochera de niña vieja, le vio los ojos inmóviles y con voz confundida entre el amor la compasión, dándole una segunda mirada de reconocimiento, dijo: -“Ahora sí parece que se murió”. |
| Inaudito | | Cuentos y relatos globales. 23.09.12 | Ampliar |  Walter Pimienta Jimenz [walter53pimienta@hotmail.com]. Con una pequeña duda, con recelo, con desconfianza, con cierto temor ante ustedes voy a dar a conocer este cuento pues sospecho se me tome por loco, desquiciado, perturbado mental o engañador de multitudes. Coloqué o acomodé una noche juntos, en mi biblioteca, un par de diccionarios de sinónimos luego de haberlos consultado y usted verá si me cree pero de inmediato, enseguida, en el acto, entre ellos comenzó una fuerte y vehemente discusión motivada porque uno decía al otro que tenía más vocablos sinónimos que él. |
| La hoRa uno. Porque no todos los minutos son iguales …Una linda viejecita que me espera… | | Cuentos y relatos globales. 02.09.12 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. Nunca como hoy suena más triste para mí esta canción de fin de año…Son las 6:08 de la mañana y sobre Bogotá aún no sale el sol. Prendo la radio y entonces escucho:…“Una linda viejecita que me espera”… y no puedo evitar que mis ojos se bañen en lágrimas…, mi madre murió este año y su recuerdo me aprieta el corazón porque este 31 de diciembre, cuando falten “cinco pa´ las doce”, en nuestra casa no estará ella haciendo con sus hijos la Oración de Año Nuevo, sobrecalentándonos con amor en ese abrazo protector deseándonos ¡Feliz Año!...agregando al buen deseo un… “Dios te bendiga hijo”… y, en consecuencia, le sonreíamos y nos volvíamos reflexivos en familia y no podía uno evitar lo menos: volver a mirar la vida con optimismo, y se alzaban copas llenas de burbujeante champaña para brindar por el sagrado milagro de la existencia… y de tenerla. |
| Flores frescas | | Lydia Tapiero Eljarrat. 22.07.12 | Ampliar |  Siempre soñaba lo mismo. Un vacío oscuro donde se insinuaban sombras aún más oscuras seguidas de un rumor ’matar, matar’. Mis noches se habían transformado en el cementerio de los sueños muertos. Las pesadillas empezaron a transtorname también de día. Ya no hacía planes. El cansancio, a pesar de todo, resultaba un alivio en el que el pensamiento era solo uno, dormir. Cuando dormía me despertaba sobresaltado con ganas de no volver a cerrar los ojos nuca más. La paradoja de un círculo oscuro, una mezcal de sueños y realidad que ya no podía distinguir. |
| Educación para la ciudadanía. Cuentos en valores. Cuento de despedida | | Tatiana Diaz. 14.06.12 | Ampliar |  Había una vez un arbolito feliz. Entre sus ramas había pichones traviesos que jugaban y piaban todo el día. El árbol concocía muy bien a todos y los quería, los quería tanto... Cuando hacía frío los pichones se acurrucaban entre sus hojas y si el sol estaba tibiecito, el árbol, moviendo sus ramas, les hacía dar saltitos invitándolos a jugar. Pero un día, entre saltito y saltito, los pichones subieron la rama más alta del árbol y vieron un azul hermoso y un bosque lleno de otros árboles que no conocían. |
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