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Carta al director: | | Luis Bravo. 10.04.08 | | Estimado amigo Federico, todo tiene límite. Entiendo perfectamente que las polémicas entre varios colaboradores son la salsa y vida de páginas como esta, y yo llevo prestándome a ello con plena conciencia durante mucho tiempo, no me importa, porque en el debate y la polémica está incluido el ataque político que a veces roza lo personal como sucede en cualquier Parlamento o en cualquier medio de comunicación, pero lo que no tiene cabida es el insulto zafio, peyorativo, hortera, banal y gratuito sin venir a que y que además mezcla a la familia de cualquiera que se atreve a escribir en esta página.
| No sé si te habrás preguntado alguna vez el porqué mucha gente de bien de este pueblo, lee y comenta pero no escribe, tal vez sea porque no quieren entrar en un foro donde a veces se pierden las formas. Me gusta la polémica y creo que estoy dotado para la contienda dialéctica sin perder el estilo irónico, mordaz, sarcástico o ingenioso, sabiendo aguantar el tipo sin descomponerse cuando me lanzan algún golpe, más hay cosas que para mí son sagradas y a pesar de que por mi puesto tengo mucha información, nunca la he utilizado porque creo que hay asuntos que no se deben de tocar y menos dar a conocer. Hay polemistas con quienes me divierto, a otros ataco y recibo y a otros directamente los ignoro, porque son aburridos, monotemáticos y planos sin sombra de capacidad para escribir algo que merezca la pena pasar del segundo renglón y sabes a que señora me refiero, pero también hay límites, y estos se han sobrepasado. Con Juan Carlos Sanz de Ayala, que es un buen periodista que sabe escribir, antes me divertía y lo consideraba un digno rival, pero desde hace unos meses me aburre y por eso, poco a poco lo he ido ignorando hasta llegar al ninguneo total. Tal vez por eso sufro esa última campaña del insulto directo, porque no entro al trapo. Eres el director de este medio y por tanto muy dueño de poner las normas de estilo que consideres y en ellas dice que no se permiten los insultos. El hecho de que Juan Carlos Sanz de Ayala, supongo que un momento de desvarío, entre otras lindezas me haya llamado “cerdo hijo híbrido de la Gran Bretaña” es decir, cerdo hijo de la gran puta, para que nos entendamos, pues no lo puedo permitir. Como no soy de los que acuden a los juzgados, aunque en este caso tenga derecho a ello para restituir mi honor por ese insulto a mí, a mi madre y a mi familia, visto que eso lo permites, creo que ha llegado el momento de decir definitivamente adiós, no quiero colaborar más con una página que se ha convertido en una taberna donde impera el desorden y el insulto gratuito. Con respecto a Juan Carlos Sanz de Ayala, espero que rectifique cuando tenga lucidez y si no lo hace ya tomaré las oportunas medidas. Como postrer favor me gustaría que publicaras, este mi último escrito en www.alhaurin.com Luis Bravo |
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