Cuando la sentencia referida se hace pública, la maquinaria de los poderosos se pone en marcha. Tenemos que hacer mucho ruido y que cunda el pánico, se dicen. Tanto empresarios de canteras, sindicato CC OO de trabajadores y administraciones local y autonómica inician su feroz carrera; patalean, chirrían, se resisten, no les conviene esta sentencia porque acatarla significaría perder la apetitosa tajada del pastel que supone para ellos la Sierra de Alhaurin: miles de millones están en juego y no están dispuestos a perderlos. Los poderosos utilizan todas las armas a su alcance: el capital ganado ilegalmente a costa de nuestra sierra, medios de comunicación, mesas secretas, presiones, alarma social, crisis económica, las obras del AVE y el metro, encarecimiento de las viviendas (¡cuidado, ciudadanos!!) incluso los canteros tienen la desfachatez de pedir la nulidad de la sentencia judicial y amenazar al pueblo de Alhaurin con exigir indemnizaciones millonarias por el beneficio que van a perder … y por si fuera poco, nuestro señor alcalde proponiendo una feliz solución: restauramos la sierra como buenos “ecologistas” que somos pero ofrecemos a nuestros amigos canteros las “migajas” que resulten de entre bancal y bancal.
En la prensa leemos titulares como: “La falta de un acuerdo entre Administraciones impide frenar el cierre judicial de las canteras”… “entre todos debemos colaborar para que las canteras sigan funcionando”… Los ciudadanos nos preguntamos: ¿Es esto la realidad o una historia de ciencia ficción? ¿Es que aún existen privilegios para aquellos que ostentan el poder y el capital que se consideran por encima de la ley tanto como para saltarse una sentencia judicial? ¿Se impondrá el poder económico sobre la razón de la ciudadanía? ¿No será que hemos retrocedido varios siglos atrás y aún no nos hemos dado cuenta?
Lina Arlandis Mendoza Comisión de Representación de la PDSS
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