
El Gobierno admite que unos 500 jóvenes que declaran ser menores permanecen en alojamientos para adultos y que entre 500 y 700 continúan en la calle. La urgencia ya no consiste solo en identificarlos: las administraciones deben ofrecerles protección infantil inmediata y resolver cada expediente con garantías.
La crisis migratoria de Ceuta ha entrado en una fase marcada por la protección de la infancia. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, cifró este martes en 2.321 los menores ya filiados, situó entre 500 y 700 a quienes todavía permanecen en la calle y reconoció que otros 500 jóvenes que declaran ser menores están alojados provisionalmente con adultos.
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