
Si seguimos destruyéndola, buena parte podría terminar convertida en sabana y desatar una bomba climática que dispararía el calentamiento del planeta.
La selva no puede defenderse por sí sola, por eso los Pueblos Indígenas lo hacen por ella. Bloquean carreteras y frenan el paso a las excavadoras ante el acecho de las empresas madereras y las grandes petroleras. No es ninguna casualidad que sus territorios sean los mejor conservados y protegidos de toda la Amazonía.
Y ahora son ellos quienes piden ayuda.
La Amazonía y sus guardianes se enfrentan al mayor ataque de los últimos 40 años. En Brasil, los congresistas están a punto de aprobar un paquete de medidas que abriría incluso los rincones más valiosos de la selva al sector minero y petrolero. Y el nuevo presidente de derechas de Colombia ha prometido derogar la formalización de nuevos territorios indígenas, lo que supone un peligro para millones de hectáreas de selva.
Por eso vamos a lanzar la campaña por la Amazonía más sofisticada de nuestra historia. Hemos identificado 20 parcelas de la Amazonía cuya protección es crucial y, si entre todos y todas aportamos lo suficiente, podremos ayudar a las comunidades indígenas a conseguir derechos territoriales sobre miles de hectáreas rebosantes de vida. ¡Y estamos a punto de lograrlo con los dos primeros lotes!