Los que conocen a este cronista, responsable de la edición de Alhaurin.com, con anterioridad de la revista La Fontana y más antes corresponsal de Diario SUR en Alhaurín de la Torre, saben de mis ideas sobre lo que se puede o no escribir en este periódico digital; sobre la libertad de expresión. Saben que soy partidario de la libertad absoluta. Que cada uno escriba lo que desee sin más limites que el insulto. Que la propia educación y decoro sea quien ponga orden en los diversos temas.
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Hasta ahora, en los siete años de vida de Alhaurin.com, sólo he rechazado un escrito, dirigido al alcalde Joaquín Villanova, donde le llamaban fascista, tambien he omitido otros escritos que han llegado sin firma o intentando engañar acerca de la identidad del autor. Incluso, la campaña que trató de hacer un partido político al principio de esta legislatura, en el sentido de que estaba vendido al PP, se ha demostrado falsa, reconocido por muchos de sus militantes. Alharuín.com pretende ser un medio de expresión libre, donde todos tengan la oportunidad de decir lo que quieran y donde todos y todas son tratados con el mismo rasero - el último escrito que llega a la redacción se pone el primero en la página principal de Alhaurín.com - da lo mismo que sea del Ayuntamiento, de un columnista o de una mujer que pregunta por su perrito perdido. Todos son tratados por igual. Este modo de proceder lo he discutido mucho con amigos que argumentaban que debía seleccionar los textos dependiendo de su importancia o de su autor. No puede ser, todos deben ser tratados por igual: artículo que llega a la redacción, artículo que se coloca en primer lugar. ¿Quien soy yo para decidir qué es más o menos importante? Para cada cual, su artículo es el más importante, natural, porque por eso se ha molestado en escribirlo y enviarlo.
Usted , querido lector, se preguntará a que viene esta parrafada, este resumen de la manera de proceder de Alhaurin.com, que casi todo el mundo conoce. Pues parece que no es así, que todos no están al tanto de las normas de este periódico. Hace unos días, un columnista muy habitual de Alhaurin.com escribió que dejaba de participar aquí por los derroteros que habían tomado las colaboraciones y porque yo no censuraba algunos artículos, cuando la verdad es que ha sido él mismo quien más se ha pasado en sus escritos y ha propiciado que salgan algunos a darle de su misma medicina. Por otro lado, entre ayer y hoy -04.01.06- han llegado a esta redacción dos artículos bastante subidos de tono: "Mercedes Ávila exige un salario de dedicación exclusiva” de la Oficina de Prensa del Ayuntamiento y la respuesta de la aludida Sra. ÁVila: "Sr. Villanova: Usted es un mentiroso, un falsario y un amoral".
Ninguno de los dos artículos obtendrían un aprobado en la asignatura de buenos modales. Incluso rayan en el insulto y tal vez tendría que haberlos censurado. Antes de editarloslo he consultado y al final he decidido publicar los, no sin alguna reserva. ¿Han llegado al insulto y habría que haberlos parado o son propios de la libertad de expresión y hay que dejarlos que salgan? No lo sé muy bien, las opiniones estarán divididas.
Desearía que esto no hubiera sucedido, pero creo que mi obligación era editarlo. Decía un colega hablando del tema: "Se le puede decir a alguien que ha robado o se ha quedado con algo, sin necesidad de espetarle a la cara ¡Ladrón!.
Ciudadanos alhaurinos. Yo no quiero tomar el papel de censor Torquemada, pero tampoco me gustaría que este periódico se convirtiera en un corralón de vecinos. En cambio, deseo que todo el mundo se convenza que Alhaurin.com mantiene su palabra de editar todo escrito que llegue a la redacción si viene debidamente firmado. Seamos ecuánimes. Todos sabemos donde están los límites.
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