|
La misión secreta de UNRWA para salvar la Memoria Palestina | | UNRWA. 20.06.26 | |  Cuando una persona se ve obligada a huir, puede perder su hogar, sus pertenencias, y su forma de vida. Pero hay algo que no debería perder nunca: su historia. En un contexto en el que los hogares son destruidos y las comunidades son desplazadas, recordar también se convierte en una forma de permanecer. Este 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas, queremos reivindicar no solo el derecho a la protección y a la seguridad, sino también el derecho de las personas refugiadas a conservar su memoria, su identidad y sus raíces. Por eso, hoy, queremos rendir homenaje a la fuerza y el coraje de quienes han tenido que huir de sus hogares compartiendo contigo una historia poco conocida de UNRWA. Una historia sobre cómo, en medio de la ofensiva sobre Gaza, nuestros compañeros y compañeras llevaron a cabo una misión de diez meses para proteger algo invaluable: la memoria de millones de personas refugiadas de Palestina. | De un registro administrativo a la memoria de un pueblo
En su creación en 1949, UNRWA comenzó a registrar a las familias refugiadas desplazadas para poder ofrecerles ayuda humanitaria y servicios básicos. Así nacieron las primeras fichas familiares y expedientes con nombres, lugares de origen, relaciones familiares, estado civil, nacimientos y defunciones posteriores.
Lo que comenzó como un procedimiento administrativo se convirtió con el paso del tiempo en algo mucho más profundo: una de las formas más íntimas de preservar una vida interrumpida por el exilio. En esas fichas quedaron registrados pueblos a los que muchas familias nunca pudieron regresar, niños nacidos en los campamentos que hoy son abuelos y generaciones enteras unidas por una misma historia familiar.
Personas refugiadas de Palestina hacen cola para recoger sus raciones mensuales de alimentos en un punto de distribución de UNRWA en la franja de Gaza. © 1969 Archivo de la UNRWA. Fotógrafo desconocido.
En 2023, cuando los ataques israelíes sobre Gaza comenzaron, nuestra prioridad fue como siempre proteger la vida de las personas y ese archivo funcionó como una herramienta clave para poder hacerlo. Pero pronto llegaron las órdenes israelíes de desplazamiento forzoso y el personal de UNRWA tuvo que abandonar la sede en Ciudad de Gaza, dejando atrás millones de documentos que contenían la historia de generaciones enteras.
Su pérdida habría significado mucho más que la desaparición de unos documentos. Habría supuesto borrar parte de la memoria colectiva palestina y perder, para muchas familias, la única constancia documental de sus pueblos de origen y de una historia marcada por el desplazamiento.
Ante ese riesgo, los trabajadores y trabajadoras de UNRWA lo tuvieron claro: debían salvar esa memoria. Así comenzó una misión secreta que, durante diez meses y en medio de las bombas, logró poner a salvo uno de los archivos históricos más importantes del pueblo palestino. Una operación clandestina de película
El objetivo era sacar los archivos antes de que el ejército israelí destruyera la sede de UNRWA. La misión implicó a decenas de empleados distribuidos en varios países de alrededor, coordinados en condiciones de gran riesgo.
En Gaza, equipos reducidos regresaban a las oficinas desalojadas mientras oían el ruido de los bombardeos, para recuperar documentos. El miedo no los detenía. La situación empeoraba y la existencia de esa documentación no pasaba desapercibida en el conflicto. La destrucción del pasado de una población la debilita.
Como no podían moverlos oficialmente, muchos documentos se transportaron de forma discreta, en camionetas alquiladas, mezclados con papeleo común para no levantar sospechas en controles. Lo sacaban de zonas de combate hacia almacenes improvisados en el sur de la Franja, en Rafah. La última carga salió apenas dos semanas antes de que los tanques israelíes tomaran Rafah en mayo de 2024.
Imagen del archivo de UNRWA en Amán, Jordania © UNRWA
Posteriormente fueron trasladados hacia Egipto, donde se organizaron y cotejaron durante meses antes de su siguiente traslado.
Finalmente llegaron a Amán, en Jordania, donde más de 50 trabajadores escanearon manualmente millones de documentos. Superando todas las dificultades, lograron poner a salvo la memoria de un pueblo, su pueblo, porque como sabes, la gran mayoría de nuestros compañeros y compañeras son también refugiados.
En medio del estruendo de las bombas, rescatar un archivo supuso rescatar una prueba de existencia.
Queríamos compartir contigo esta historia porque quienes arriesgaron su vida para proteger esta memoria son las mismas personas que, cada día, hacen posible que tu colaboración se convierta en educación, salud, refugio y ayuda humanitaria para millones de personas refugiadas de Palestina.
Gracias por el apoyo que recibimos. Historias como esta son posibles gracias a personas que, como tú, creen en nuestro trabajo. |
|
| | <-Volver |
|
|