La verdad es que pocos favores he pedido nunca al susodicho gabinete de prensa, más parecido a una hidra de cien cabezas, con un Espíritu Santo (tú) que firma por triplicado con sus atributos varios, eso cuando no utiliza el nombre de cualquier otro con absoluta soltura. Hasta el punto que cuando he recibido un email del susodicho gabinete del Ayuntamiento lo he puesto en cuarentena, porque no es la primera vez que viene firmado por una persona y lo ha escrito otra. En esto de utilizar nombres ajenos, incluso no utilizar ninguno, hay verdaderos expertos.
Mira Luis: lo malo de condenarme al ostracismo informativo es que tengo que buscarme la vida para obtener datos fiables, con lo que tendré que beber de quien me dé agua clara y limpia. Y si cuando tenga que contrastar información, tengo que pasar los los espesos filtros del Registro de entrada etc, a los que parece que estoy condenado a partir de hoy, actuaré en consecuencia. No es la primera vez que me veo en semejante tesitura. Es más, estoy acostumbrado a trabajar con estas dificultades añadidas por quienes quieren HURTAR la información a quien realmente le pertenece: EL PUEBLO.
Personajes como tú, que se sienten respaldados por el alcalde que los mantiene en sus puestos de confianza y que son capaces de vender su alma por mantener su estatus y sus privilegios, sean cuales fueren. Está acostumbrado a tratar a todo el mundo como borregos, Luis, siendo tú siempre el más listo. Y todo tiene un límite. La broma del "día de puertas abiertas en las canteras" y el escarnio contra el abogado Francisco Galán Palmero, la concejala electa Mercedes Ávila y la presidenta de la PDSS Lina Arlándis va más allá de la broma ligera. Te has pasado tres pueblos, Luis.
Y no te preocupes, que no plantaría yo contigo ni hostias en vinagre, que dicen en mi pueblo. Yo ya he contribuido a reducir la emisión de CO2 con una maceta de perejil en la ventana de mi cocina. En fín, volvemos a estar como al principio. Ciclos de la vida supongo. Eso sí, recuerda simpre una cosa: Yo sí soy del PP. Muchos de vosotros no sois más que unos advenedizos colgados de la ubres populares. Nada más. Pero eso no durará siempre.
Deberías haberme invitado aquel día 3 de marzo a plantar el almendro acordado amigablemente. No creo que te olvidaras de llamarme. Tu cobarde actuación (no dijiste ni pío) como testigo delante del ayuntamiento de la presunta agresión verbal y casi física de un funcionario contra mi persona y las de Galán Palmero y Mercedes Avila ya me indicaron cómo iban a ser los tiros a partir de entonces. No esperaba otra cosa de ti. Eres previsible.
En fin, Luis, ha sido un placer conocerte. Y como dijo Romanones: "Los amigos suelen abandonarnos a la hora de la desgracia; los enemigos nos siguen hasta la muerte". ¡Joder qué tropa! |