
Para millones de personas en España, tener un lugar en el que vivir se ha convertido en una cadena de renuncias. Tal vez te ha pasado a ti o a alguien a quien quieres…
Una hija que no puede independizarse.
Un amigo que encadena mudanzas.
Una familia que vive con el miedo a que no le renueven el alquiler.
Una persona cercana que abandona su barrio de toda la vida porque no puede permitírselo.
Y lo que debería ser un derecho se ha convertido en una preocupación insoportable.