
Enero es un mes de descanso y hibernación aparente en el jardín, pero en realidad es un periodo clave para preparar el terreno y las plantas de cara a la primavera. Aunque las bajas temperaturas limitan el crecimiento, existen muchas labores que podemos realizar de forma natural y respetuosa, favoreciendo la salud del suelo y fortaleciendo las plantas sin forzar su ciclo.
Trabajar ahora con calma y previsión nos permitirá disfrutar de un jardín más equilibrado, resistente y con menos problemas durante los meses de mayor actividad vegetativa.
Observación y planificación del jardín
Antes de intervenir, enero es un buen momento para observar. Las plantas sin hojas nos permiten ver mejor su estructura, detectar ramas dañadas, problemas de drenaje, zonas compactadas del suelo o plantas mal ubicadas.
También es el momento ideal para planificar cambios, nuevas plantaciones de árboles a raíz desnuda, rotaciones o mejoras en el jardín, siempre teniendo en cuenta el clima local y el tipo de suelo.