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-MOLINO DE PAPEL- 'La novia de Puerto Colombia' | | Cuentos y relatos globales. 16.11.25 | | (Vainas de una fantasma ni del todo cierto del todo probada)Escribe Walter Pimienta.- Generalidades. Sea lo primero decir que la fantasma de “la Novia de Puerto Colombia”, alma en pena ella, lleva ya más de cuarenta años dizque manifestándose a los vivos, de cuando en cundo, con el mismo vestido blanco y el mismo velo de prometida en la nostalgia de un mundo que para ella, poco ha cambiado y allí, apostada a un lado de la carretera que de Barranquilla va a este municipio (Puerto Colombia), en el silencio de la noche, continúa la pobre matando mosquitos pidiendo un aventón cual un cuento de terror que no ha podido ser arrasado por el progreso y que, en cambio, por ley de miedo (porque de algo hay que tener miedo en esta vida), continúa siendo con ella en la oscuridad, la protagonista de una historia acechante, profunda y espantosamente ancestral. Lo de novia le cabe a “la Novia de Puerto Colombia” porque siempre así ataviada dizque los vivos la han visto y porque así vestida, antes de morir, de su casa saldría la vez que se iba a casar o se casó. Unos dicen que “la Novia de Puerto Colombia, pereció en un accidente vehicular en dicha carretera (supuestamente iba en un taxi)…Otros consideran que alguien, así vestida, la mató (¿?). ¿Por qué Puerto Colombia? Quizás era de allá (ella) o él (el novio) O sin ser de allá ninguno de los dos, decidieron casarse ahí lo que, al parecer no ocurrió. Nunca se habla de que en el sitio (la carretera) de Puerto Colombia, donde pudo ocurrir el accidente o el asesinato), solo o acompañándola, salga el novio de “la Novia de Puerto Colombia, como si este no hubiese muerto en el hecho, solo ella. | “La Novia de Puerto Colombia”, hasta ahora, nada más sale a los hombres (conductores de vehículos que, de noche, circulan por la mencionada vía). De haber muerto en el hecho el novio de “la Noviade Puerto Colombia”, junto con ella, este, dada su vida fantasmal, por su sexo, saldría solamente a las mujeres; pero no se conoce de un casi así. “La Novia de Puerto Colombia”, a un costado de la carretera, se aparece alzando una mano pidiendo un aventón o chance. Es de imaginar que el día de su mala suerte, alguno la dejó ahí tirada y ella, desde ese momento, tiene afán por llegar a la iglesia donde se iba a casar o de la que ya volvía casada queriendo regresar a su casa para estar presente en su fiesta de boda. Ante el hecho, desde esa vez, conductores de buena fe e intensión, se detienen para darle el chance y…ay mamita mía…La fantasma dizque los extravía y accidenta y, desapareciendo, “sale ilesa” del percance. Nadie puede asegurar si “la Novia de Puerto Colombia”, sale o no sale o si esto solo es un invento. A “la Novia de Puerto Colombia”, en las mismas circunstancias, por habladurías, dizque la han visto también a la orilla de otras carreteras, y el caso es que el cuento sigue entre temblores y luces brillantes. Curioso: “La Novia de Puerto Colombia”, por ejemplo, puede salir en la carretera a Baranoa y, en este caso, no es la novia de Baranoa sino “la Novia de Puerto Colombia” y, así, siendo la misma, lo es “la Novia de Puerto Colombia” aunque salga en la carretera de Sabanalarga o en la de Santo Tomás y pare de contar porque para eso es una fantasma y los y las fantasmas, salen en cualquier parte, a la hora que quieren y donde les da la gana, pero de noche para asustar humanos; de no hacerlo así, ya no serían ánimas en penas sino, en el caso de ella, una libertina buscando un episodio de cama para nada fantasmal. Todo en torno a “la Novia de Puerto Colombia” son argumentos poco justificados con versiones personales de: “ a mí me salió”, “a mí también”, “yo la vi”, mezcla de “verdad” y de imaginación en corroboración de que ella existe porque no hay carretera que se respete sin fantasma. Uno supone, con algo de lógica, que “la Novia de Puerto Colombia”, si en verdad está muerta, debería estar donde están los muertos: en el cementerio y no jodiendo la vida por hí, andando de larín larán dando a entender que vive y que lo suyo es un vacile. Creo que “la Novia de Puerto Colombia” es una muerta que no se ha muerto del todo; es decir, no se ha acabado de morir y que sale porque dejó alguna diligencia pendiente por llevar a cabo. A quienes les ha salido “la Novia de Puerto Colombia”, confiesan que le ven un bonito cuerpo y que al volver a fijarse en ella, de un momento a otro, ya no lo tiene y que en vida, cuando fue de carne y hueso, recibiendo algún daño en su contra, ahora quiere vengarse de alguien, de algunos o de quienes sea. Se dice que alguien, arrestado él, con su revolver, una vez le disparó a “la Novia de Puerto Colombia” pero que a esta no le entraban las balas, lo que la eleva a la categoría de super fantasma sirviendo para continuar haciendo sus travesuras. No he escuchado decir que “la Novia de Puerto Colombia” ha matado a alguien ( a menos que sea del susto), pero sí que es violentamente aterradora a pesar de que su señuelo es sutil, delicado y, subiendo la temperatura, se vuelve afectuosa, cariñosa y apasionada hasta cuando le pela a uno los dientes y aquello no es broma. “Novios” de “la Novia de Puerto Colombia”, pasado el susto, revelan que ésta, ya montada en el vehículo, los abraza y les habla en el oído derecho pero lo que les dice, lo dice al revés y entonces al decir “amor mío”, dice: “ oím roma” y “te amo” es “oma et”, sonándole todo en un “idioma” ininteligible …y “besame” es “emaseb”, de modo que quien la oye acaba loco o accidentado. Otros afirman que, en ocasiones, “la Novia de Puerto Colombia” ni siquiera les ha pedido chance y cuando miran a la derecha, sin haber soltado el volante, ya la tienen sentada a su lado y lo primero que les hace es rascarles la espalda y les saca la lengua de forma lasciva y provocativa lamiéndose los labios. Todo es inexplicable en el contexto de “la Novia de Puerto Colombia” cuando entre conductores que al usar la misma vía, uno le dice a otro: -Anoche, después de “la ye de los chinos”, me hablaron al oído en clarito español. Sentí que alguien me dijo: “No te asustes. No me gusta asustar a nadie”. Me acordé de “la Novia de Puerto Colombia” y aceleré. Miré por el retrovisor y solo vi una sombra flotante llena de nada. -A mí también me salió hace unas semanas. La tipa es hermosa. Me gustó. La verdad, sentada a mi lado, sentí un frío intenso que me heló los huesos. Y el corazón. Estoy que si me vuelve a salir, la llevo a su casa para que se quite el vestido de novia, se ponga de minifalda y la invito a unos tragos y a bailar salsa en la ocho. -No bailaría. No tiene pies- le dijo el otro- es una fantasma. Ayer un conductor de bus la vio por la carretera de Ovejas, Sucre. Por ahora está lejos. No joda. No escribo más. Me está dando miedo.
Walter Pimienta |
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