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"El fin de la Historia": una reflexión estival.
Eduardo Saez Maldonado. 26.08.25 
Desde la caída de los regímenes fascistas y comunistas autoritarios del siglo XX se viene oyendo hablar de un pretendido "fin de la Historia" que popularizó Fukuyama (1) mediante un liberalismo económico cada vez más hegemónico. De vez en cuando nos encontramos con argumentos del tipo de "...la división política entre derecha e izquierda está ya superada...", en particular desde la "centralización" de un socialismo que, renegando del marxismo, deviene en socialdemocracia abrazando el capitalismo liberal (2). Sin embargo, la creciente derechización del liberalismo derivada del auge del neoliberalismo evidencia lo inapropiado de esta simplificación de la historia reciente sobre la que, aprovechando la relajación estival, voy a tratar de reflexionar modestamente. Veamos primero qué se entiende por derecha y por izquierda, porque a veces se habla de la pertenencia a alguna de las dos opciones políticas como algo poco meditado, casi cultural, incluso visceral; como el que es del Madrid o del Barsa. Y si tratamos de profundizar en lo que se entiende por derecha e izquierda encontramos posiciones algo confusas. Según la famosa frase atribuida a Winston Churchill: "si a los veinte años no eres de izquierdas, no tienes corazón, si a los cuarenta años no eres de derechas, no tienes cabeza". Yo, que quizás debería haber sido más bien de derechas (por antecedentes familiares que ahora no vienen al caso), he ido modelando mi postura con los años, viajes, lecturas, estudios etc hasta devenir en una persona claramente de izquierdas. Es decir, he tenido la evolución contraria a la que se considera normal. Veamos:
Dice el DRAE que la derecha es (en su vigésimosegunda acepción):

"En las asambleas parlamentarias, los representantes de los partidos conservadores."

Mientras que de la entrada "izquierda" es definida por el DRAE (en su décima acepción) como:

 "En las asambleas parlamentarias, conjunto de los representantes de los partidos no conserva-dores ni centristas."

Es decir, el DRAE define a la izquierda política como la negación de la derecha y del centro. No parece muy profunda esta definición. Veamos qué nos dice la Wikipedia de la derecha:

"En política, la derecha es el segmento del espectro político que afirma que determinados órdenes sociales y jerarquías son inevitables o deseables, apoyándose por lo general sobre la naturaleza humana, el derecho natural, la economía o la tradición."

Y de la izquierda:

"En política, la izquierda es el sector del espectro político que defiende la igualdad social y el igualitarismo, frecuentemente en contraposición a las jerarquías entre individuos"

Y si le preguntamos a la IA de Google nos dice que:

"La derecha política es una ideología y un movimiento político que, en general, defiende valores como el orden social, la tradición, la propiedad privada y la libertad individual, a menudo con un énfasis en la iniciativa privada y la reducción de la intervención estatal."

Por otra parte, de la izquierda, la IA nos dice:

"La izquierda política es una corriente ideológica que, en general, busca la igualdad social y económica, promoviendo la intervención estatal para reducir las desigualdades y proteger a los más vulnerables" 

Ya nos vamos aclarando. Porque la derecha política, según mi punto de vista, tiene como principal fundamento "ideológico" el mantenimiento de los privilegios de los privilegiados, que normalmente son los miembros de la burguesía hereditaria (aunque también se admiten "nuevos ricos" del tipo de Amancio Ortega y así).

La derecha se remonta, pues, al origen del sedentarismo, hace diez o doce mil años cuando nuestros ancestros pasaron de una vida seminómada a asentarse en poblaciones creándose así, por tanto, el concepto de propiedad sobre el territorio. Y los territorios, si son de alguien, ya no son de los demás. Hay quien sitúa, no obstante, el origen de "los ricos" mucho más tarde, hace cinco o seis mil años, allá por la edad de bronce (3). En cualquier caso, con los privilegios hereditarios de los ricos empieza la derecha histórica.

La izquierda, por su parte, y según yo la entiendo, considera que no tiene más derecho moral a prosperar en la vida el hijo de la Duquesa de Alba que el hijo de un cartonero de Los Asperones (algo que la derecha niega activamente y el liberalismo ignora deliberadamente y sobre lo que volveremos inmediatamente), y tuvo en un tal Jesús de Nazaret (hoy día idolatrado por las derechas mucho más que por las izquierdas, curiosamente) a su primer ideólogo, aunque fueron las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII y principios del XIX (la Revolución Francesa en particular) las que empezaron a implantar estas ideas en la práctica política.

Nos hemos dejada atrás, claro, el liberalismo económico, origen ideológico del pretendido "fin de la historia" al que ya hemos aludido. Este movimiento es muy interesante porque, aunque gusta mucho de apoyarse sorprendentemente en estas revoluciones liberales decimonónicas mencionadas como si estuvieran en la base de su pensamiento (quizás porque las denominaciones convergen parcialmente lo cual genera confusión), en realidad se integra mucho mejor en la derecha política ya que, aunque parte de una base ideológica algo más presentable que la de la derecha, al final el resultado es el mismo ya que el capitalismo, como lleva ya demostrando siglos, tiende a concentrar el capital (el poder) cada vez en menos manos. Es decir, mientras que la derecha defiende las diferencias de clase (hereditarias mayormente) en tanto que son inevitables e inherentes a nuestras sociedades, el liberal defiende que la economía capitalista de libre mercado pone "las cosas en su sitio" por decirlo así, mediante una suerte de "mano invisible" como proponía Adam Smith. Es decir, la competencia iguala las oportunidades de todos y es el esfuerzo y el trabajo el que determina dónde acaba cada uno. Olvida, sin embargo, el liberal, dos cosas: la primera es que los mercados distan de ser perfectos y completos (condición "sine qua non") al manejar, según defiende el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, información asimétrica (4); la segunda es aún más radical, ya que no tiene las mismas papeletas el hijo de la Duquesa de Alba que el del cartoneo de Los Asperones, claro. La derecha, por su parte, no sólo no lo olvida sino que defiende activamente que estas prebendas se perpetúen eternamente.

Pero el liberalismo ha ido evolucionando y, con la nefasta irrupción de Thatcher y Reagan en los 80, devino en neoliberalismo salvaje y depredador que reniega del Estado al que considera una rémora al sagrado crecimiento infinito (5), volviendo así al redil de la derecha política reaccionaria, clasista y supremacista con el añadido de que encumbra los intereses económicos particulares como únicos legitimados (más allá, e incluso a contracorriente de consideraciones morales, ambientales, físicas, geológicas e incluso intergeneracionales) para establecer normas de funcionamiento e incluso (como hemos visto hace poco con Montoro) para legislar (6).

El panorama político, pues, se está clarificando cada vez más, pero no en el sentido de "superar" la dicotomía derecha/izquierda con la que iniciábamos esta reflexión estival, sino, muy al contrario, profundizando en ella de manera que la cosa quedaría ahora así:

-La derecha más dura derivando hacia el autoritarismo fascista y supremacista (valga la redundancia).

-La derecha moderada confluyendo con el liberalismo soñador en un neoliberalismo capitalista insolidario.

-La izquierda moderada (socialdemocracia) manteniendo cierto grado de principios básicos progresistas, en particular en aspectos sociales, pero derivando en lo económico peligrosamente al liberalismo con el riesgo de devenir en una suerte de neoliberalismo con reparos sociales.

-La izquierda real, única esperanza en un futuro de Justicia Social y Ambiental, discutiendo (como siempre) de pureza moral entre el Frente Judaico Popular y el Frente Popular de Judea (de la genial película de Monty Python, "La vida de Brian", ambientada en tiempos de los orígenes ideológicos del socialismo, por cierto- 7-).

Sin embargo, quizás el "fin de la Historia" nos sorprenda por otro flanco: el ambiental (8). La obligada irrupción en la actualidad política de los últimos lustros de la indiscutible crisis ambiental, multifactorial e irreversible, se alinea, claro, a la izquierda del espectro político, como no puede ser de otra manera, por sus condicionantes físicos que evidencian la imposibilidad del crecimiento perpetuo requerido por el capitalismo neoliberal (finitud de planeta y sus recursos) pero también por sus anclajes morales de Justicia Universal en sentido amplio. Pero la izquierda real (no digamos ya la moderada) no está sabiendo integrar en sus fundamentos ideológicos con la suficiente claridad y contundencia las necesarias medidas postcapitalistas que esta problemática nos requiere (por motivos biológicos, físicos y geológicos, como decíamos más arriba) de forma indiscutible e ineludible y que nos puede llevar, aunque en esta ocasión a la fuerza, a un escenario real de "fin de la Historia" en el sentido de "fin de nuestra Civilización"

Aunque de esto hablaremos otro día. 

Eduardo Sáez Maldonado. 

(1)   https://es.wikipedia.org/wiki/El_fin_de_la_historia_y_el_%C3%BAltimo_hombre

(2)   https://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_Extraordinario_del_PSOE_(1979)

(3)   https://web.unican.es/noticias/Paginas/2025/07/%E2%80%9CQue-siempre-ha-habido-un-rico-no-es-verdad--Eso-tiene-un-origen-y-lo-rastreamos-en-la-Edad-de-Bronce%E2%80%9D-.aspx

(4)   https://blog.caixabank.es/blogcaixabank/economistas-con-nobel-joseph-e-stiglitz/

(5)   https://www.publico.es/opinion/hemeroteca/gran-fracaso-neoliberalismo.html

(6)   https://www.energias-renovables.com/panorama/imputado-el-exministro-montoro-por-presuntamente-cambiar-20250717

(7)   https://www.youtube.com/watch?v=eusGzOPDsE8

(8)   https://www.nationalgeographic.com.es/medio-ambiente/colapso-anunciado-como-modelo-mit-1972-predijo-caida-civilizacion-2040_26046#
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