
A finales de marzo te compartimos una noticia demoledora: la petrolera Energy Transfer exige a la oficina de Greenpeace en EE. UU. la obscena cifra de 667 millones de dólares por participar en una protesta pacífica. Esto sienta un peligrosísimo precedente para la libertad de expresión y el derecho a la protesta en todo el mundo.
Su mensaje es claro: si te atreves a enfrentarte a la macroindustria contaminante, pagarás las consecuencias. Y el nuestro, también: ¡no vamos a dar ni un paso atrás!
Hoy 2 de julio, ¡comienza el juicio de Greenpeace Internacional contra Energy Transfer!