Sigo analizando el mundo que nos rodea, y otro de las cosas que me ha llamado la atención en el mundo de la ropa, accesorios y objetos de decoración es el uso extendido de la hojita de maría (marihuana por si me lee algún ingenuo). Está por todas partes, camisetas, gorras, mecheros, ceniceros, bolsos, un innumerable listado de lugares a cual más insospechado. Es curioso que en esta sociedad nuestra actual, en la que uno puede ser acusado de hacer apología de casi cualquier cosa, en la que la bruja avería (aquella que salía en la bola de cristal) hubiera provocado un escándalo al cantar aquello de "si se ríe usted señora romperá la lavadora, si se ríe usted señor romperá el televisor", en una sociedad así, me sorprende que veamos por todas partes el símbolo de la hoja de marihuana y nadie se inmute.
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No me resultaría tranquilizador que un hijo mío vistiese una camiseta o llevase una gorra con la hojita esa por bandera, ni mucho menos un mechero o un cenicero, no sé, igual es una exageración, pero no creo que sea un símbolo como para enarbolarlo por ahí. Igual pueda calificárseme de reaccionario pero ¿Es normal que uno pueda encontrar libros sobre su cultivo? como si fuera un árbol frutal. Los hay, están hasta en los escaparates. El estado se gasta un dinero en publicidad preventiva contra las drogas y por otro lado se sacan ediciones de libros que vienen a promocionar su consumo. ¿¿¿???
A veces tengo la sensación de tener una opinión marginal al respecto, de ser un bicho raro, de tener una opinión políticamente incorrecta. Pero no puedo compartir la opinión de los que predican sus beneficios médicos. En primer lugar porque se transmite una sensación de que la marihuana es algo positivo. Lo que se vende en la calle no tiene ninguna clase de control, por no hablar del sanitario. Si el tabaco legal mata, que decir de la marihuana ilegal (o cualquiera de sus variantes) vendida por alguien sin control y con ganas de ganar dinero fácil. No se puede hacer publicidad frívola sobre las virtudes de la marihuana, en la calle se vende lo que se vende y está muy lejos de esas supuestas virtudes, pero un adolescente no se plantea esas diferencias. No podemos olvidar que es una droga con sus propios perjuicios para la salud y que además abre la puerta a otras.
Por otra parte, en cuanto a sus usos médicos, concretamente como analgésico para los dolores en determinadas enfermedades, recordar que antes de la existencia de la anestesia se usaba el alcohol como anestesiante en operaciones. Perdónenme la frivolidad pero, seguramente, con dos copazos de aguardiente también se siente menos dolor y conste que comparto que ante el dolor de un cáncer se eche mano a lo que sea para no sufrirlo.
Retomando el tema del artículo y de acuerdo con lo dicho, lo que no comparto es el trato frívolo y de cosa cotidiana que se le da. De que su consumo no implica riesgos, ni daños. Eso es lo que no entiendo. Pero ahí está, en los escaparates que incluso venden accesorios para su consumo, en fin... |