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Tu diario. Libertad de expresion

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-Molino de papel- 
UNA ARAÑA IMPLICADA
Miedo no es encontrarnos con una araña. Miedo es perderla de vista…

Cuentos y relatos globales. 11.05.25 
Escribe; Walter Pimienta J.- La muerte quería  esa vez agarrar a Hermes Segundo  en  cualquier parte. Y  ese día,  por poco,  en  su propia  cama… 
Hermes estaba en  su  parcela guerreando  y echándole “Aldrín” a  unos gusanos  que  le  comían  su cultivo de  maíz. El desafío  era grande: o se apuraba ante el enemigo o no  comerían  maíz ni él ni  Rebeca, su  mujer,  ni  sus tres  hijos.
La  muerte no  discute  con  nadie,  y por  allí  andaba esa  tarde, por la parcela de Hermes, y  ésta,  en algunos casos, por  lo  inesperada que resulta,  más que una causa, es una consecuencia…
Y  les adelanto  algo, de  lo que en esa ocasión, de manera  inusitada,  estuvo a punto de  morir Hermes,  que de haber sido  acéptese como un fortuito y  absurdo accidente, afortunadamente Hermes no  murió, pero desafortunadamente si han muerto muchos   Edmundos o    Isidoros o Rafaeles y otros Hermes …qué pesar…
…Pero, ¿concretamente de qué o por  qué han muerto en eventos similares muchos Edmundos, muchos  Isidoros y Rafaeles  y,  gracias a Dios,  Hermes Segundo no? 
Ya lo  sabrán,  como sabrán igualmente a cerca de  la forma  “milagrosa” en que, en  tal ocasión,  de lo que le ocurriera asombrosamente con una araña, entre lo fabuloso y lo  sensacional,  Hermes Segundo libró la  vida si  no es porque Jesús María,  el curioso del  pueblo,  de urgencia buscado para curarlo, llegando a tiempo y oportuno, sabio y sapiente en lo que sabía, lo detuvo  en  la  comisión de un  erótico, inminente y aumentado  acto de lujuria a Rebeca pedido sin  límites.
…Y había ocurrido que Hermes,  hombre de cuero duro en razón de su  rudo oficio y poco sensible por la sal de su propio sudor, casi que sucumbiendo esa vez a  la  insolación del mediodía,  habiendo  caído  en  la cuenta de que por  su brazo izquierdo de camisa  remangada  subía una pequeña araña de cefalotórax negro y abdomen rojo,  ya por un  acto reflejo como respuesta involuntaria y automática a un estímulo, de manera impensada, con la potencia ciclónica de su mano derecha asombrosamente abierta, de golpe, sobre sí mismo, aplastó el arácnido que explotó en  su propio  sistema excretor dejándole sobre la piel un líquido espeso y trasparente que le imprimó de ipso facto una casi imperceptible picadura de punto rojo y, de inmediato se despertó en él  toda la sensibilidad  de las cosas eróticas del mundo. Le dolían las costillas. Se le agitó la respiración. Se le  calentaron las orejas y,  bajándosele el caliente  rubor de lo  lascivo hasta los testes, de golpe sintió bajo la bragueta de su pantalón de monte,  una dura,   inesperada  e impulsiva erección peneana prolongada y dolorosa que,  de hecho, le despertó una apremiante  relación sexual en  la  compleja  cópula persistente de  no  tener  allí mujer presente de emergencia.
Pensaría Hermes que aquello le seria pasajero y,  suspendiendo su labor, cohibido consigo mismo, por su conocimiento de la posición del sol, advierte que lleva como cuatro horas con su inapagable  fogonazo y, entre oscuro y claro,  sin que en ningún momento se le bajara  su naturaleza silvestre en forma de cuerno de  cabra, montando en su burro de regreso a su casa, oyendo una voz interior, pensó en Rebeca hasta la fatiga recóndita  e infinita de perecer de amor en sus brazos.
…Y llegado que hubo Hermes a lo buscado, Rebeca, notándole la perceptible montaña de su bragueta en punta, intolerable  para el amor de cama  a esa hora porque acababa de cenar, antigua en  algunos cocimientos de abuelas entendidas del  inverso de las cosas como  algo anormal y peligroso, diciéndole a su  marido: “esto  no es cosa buena”, urgió de atención el caso persuadiéndole de traerle  cuanto  antes a Jesús María, curioso de curiosos y confidencial de estas vergüenzas para  calamidades así
…Y he aquí que Jesús María, mientras Rebeca, sentada  con preocupación en el corredor esperaba,  diciéndole a los pequeños hijos del matrimonio que se fueran a patear pelota a la  calle, encerrado con el quejumbroso en  su  cuarto,  honrado de saberes, más allá de los milagros de  su  magia  a cambio de ninguna paga para que sus bebedizos y bebistrajos tuvieran efecto, llevando siempre en  su mochila el  patrimonio de los aciertos que salvaban vidas,  sacando la yesca, prendiendo un tabaco armado haciendo humo para “sahumerizar” al indispuesto entre inentendibles rezos  que terminaron con estas cuatro palabras: “así lo dispuso Dios”,  luego de unos minutos, sacudiendo las cenizas al veguero y  apagándolo sin dolor entre las yemas del índice  y  el  pulgar de su mano derecha,  dio  de beber enseguida a Hermes, de una botella con ron  compuesto,  cuatro tragos largos de curarina al mil porciento a base del más puro extracto de  la  conocida hierba de víbora, más  sustancia de alcotán, bejuco de cerca, cogollos de bejuquillo, huaco  de indio, barba de viejo, barbas de gallo, hierba del ajo y oreja de ratón  como amarga y acibarada contra,  al  tiempo que diciéndole que se desnudara y se acostara en la  cama,  didáctico de  dedos y manos,  al derecho  y  al  revés, le dio, de pie a cabeza, una desmesurada fricción de alcohol de  96 grados con sal amoniaco de 99.9% de pureza.
Hermes temblaba, se estremecía todo. Navegaba en  su lujuria y quejándose de dolencia de  viejo sin serlo,  con voz reverberante, dijo  a Jesús María.
-¡Viejo,  veo al diablo  y mi  cacho de  chivo  no se  me  baja  y tengo unas terribles   ganas de mujé…no jodaaa!
-No puedes. Estarías a punto de morir de amor en  el  acto. Ya te pasará.- le respondió el  medicastro.
Y Hermes, escuchando aquello, haciendo un  giro de cabeza,   miró con  pavor al  curandero encontrando en  la mirada de sus ojos grises y  acuosos,  no solo los poderes  sobrenaturales del  asombro sino también el afecto de los sentimientos humanos  cuando Jesús María, exhalando un olor de plantas medicinales, con voz glacial de abuelo bueno, le dijo.
-Te picó una “araña coya”.
Canción referente
https://youtu.be/V5HD-ZlpXnw
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