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Avaaz está intentado ayudar a más de 50 activistas afganas a huir de los talibanes | | Avaaz. 04.05.25 | |  Por seguridad, no podemos dar sus nombres, pero sí podemos decir que son madres, hermanas e hijas que han tenido el valor de resistir y protestar contra uno de los regímenes más despiadados del mundo. Ser mujer en Afganistán hoy es básicamente ilegal: tienen prohibido acceder a la educación, salir solas a la calle e incluso cantar en público. Y cuando estas mujeres osaron protestar, la policía de la moral fue a buscarlas y a castigarlas. Así que huyeron a Pakistán con sus familias. Pero ahora su retorno forzoso parece inminente. Y los talibanes las están esperando. Volver a poner un pie en el país implica riesgo de cárcel, torturas o violaciones. Para muchas, la deportación equivale a una sentencia de muerte. | Y es solo el principio. También apoyaremos a las mujeres afganas para que exijan justicia ante el mayor tribunal del mundo, donde cuatro países pronto podrían presentar una histórica demanda contra los talibanes. Y, por supuesto, seguiremos lanzando campañas para defender los derechos humanos en todo el mundo.
No hay tiempo que perder. La policía pakistaní está yendo puerta por puerta y dos mujeres acaban de ser deportadas.
El régimen talibán de Afganistán prohíbe a las mujeres estudiar, viajar o ir solas al médico. Las torturas y desapariciones de las mujeres que han protestado han sido frecuentes, por lo que muchas se han refugiado en el vecino Pakistán. Ahora quieren deportarlas, pero podemos ayudarlas a huir a un sitio seguro antes de que sea demasiado tarde.
Estas mujeres, entre las que se cuentan líderes comunitarias, periodistas, profesoras y destacadas activistas por los derechos de las mujeres, han sufrido horrores indecibles a manos de los talibanes. A una la quemaron con aceite hirviendo por negarse a un matrimonio forzoso. Otra, una deportista famosa en el país, recibió brutales palizas por salir a la calle a protestar.
Nuestra petición para proteger a estas activistas ya ha reunido más de 450 000 firmas y, gracias a nuestra mediación, muchas podrán recibir asilo en Brasil. ¡Es increíble! Ahora necesitamos fondos urgentes para ponerlas a salvo. Es el momento de actuar.
Ahora mismo no tenemos dinero para garantizar el traslado de todas las activistas en riesgo de expulsión. Si reunimos lo suficiente, podríamos: Evacuar a las activistas afganas a países más seguros antes de que Pakistán las deje a merced de los talibanes. Financiar visados de emergencia, alojamiento seguro y asistencia médica para las supervivientes atrapadas en Pakistán, algunas de ellas escondidas en edificios abandonados para evitar su detención. Reforzar la batalla legal contra los talibanes prevista en la Corte Internacional de Justicia, recogiendo testimonios y apoyando a las activistas afganas para que compartan su historia con el mundo. Impulsar todas las campañas de Avaaz por la democracia y la defensa de los derechos humanos, y construir un movimiento de rebelión contra el auge del autoritarismo en todo el mundo. Los talibanes saben que las mujeres afganas no se rendirán. Por eso se ensañan precisamente con quienes están encabezando la resistencia, tanto en el país como en el extranjero. Si miles de personas aportamos un poco desde distintos rincones del mundo, podremos ofrecer la ayuda urgente que necesitan para escapar. Ante el horror, estas mujeres luchadoras alzaron la voz, tomaron las calles y se atrevieron a soñar con un futuro mejor. Ahora, en un momento en que los autoritarismos no dejan de crecer por todo el planeta y tratan de atentar contra los derechos humanos, tenemos que estar a la altura de su valentía. No podemos permitirnos mirar hacia otro lado... ¡Y no lo haremos!
Con esperanza y determinación,
Camille, Kaitlin, Lily, Ruth, Bieta, Nate, Sarah, Miguel y todo el equipo de Avaaz
¿Quiénes son las mujeres a las que estamos ayudando?
Son decenas de valientes que resisten ante los talibanes. Y hoy corren un peligro inminente. Fátima* era profesora y organizadora de las protestas "Pan, trabajo y libertad". Las brutales torturas que recibió le dejaron secuelas en la columna vertebral. Los talibanes han repartido su foto por diferentes puestos de control para que la capturen. Amina se hizo jugadora profesional de baloncesto en silla de ruedas tras perder una pierna en un bombardeo. Se quedó en el país para luchar por los derechos de las mujeres y cuando exigió respuestas tras la desaparición de varias compañeras activistas fue torturada. Laila era periodista y daba clases de costura a mujeres para ayudarles a ganar independencia. Cuando los talibanes hicieron una redada en el centro donde enseñaba, la detuvieron, la apalizaron y la dejaron ir con una advertencia: que abandonara el país o se preparara para morir. Zahra lideró protestas estudiantiles siendo adolescente; las palizas que recibió la dejaron inconsciente en la calle. Tu donación las ayudará a llegar a un lugar seguro. Podría cubrir desde gastos de alojamiento o transporte hasta costes legales. Sin nuestra ayuda, estas valientes luchadoras corren el riesgo de ser deportadas y quedar en manos de los talibanes.
*Para proteger su identidad, hemos usado nombres ficticios.
P.D.: Esta podría ser tu primera donación a nuestro movimiento. ¡Pero qué primera donación! ¿Sabías que Avaaz depende exclusivamente de pequeñas donaciones de miembros como tú? Por eso somos completamente independientes, ágiles y efectivos. Únete a más de 1 millón de personas que han donado para hacer de Avaaz una verdadera fuerza del bien para el mundo. |
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