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Si piensas que no queda esperanza, mejor piénsatelo otra vez | | Avaaz. 12.07.24 | |  El pasado fin de semana, cuando todo el mundo daba por sentado el triunfo de la ultraderecha en Francia, millones de personas tenían otra cosa en mente. Fueron a votar. ¡En masa! Y se impusieron al odio y la división que propugna la ultraderecha, que quedó en tercera posición. ¡Increíble, pero cierto! Y no solo ha pasado en Francia. En 2024, el mayor año electoral de la historia, los populistas de la ultraderecha pretendían descorchar el champán por todos los países de la UE, pero la ciudadanía europea se movilizó para ponerles freno. La extrema derecha creció un poco, pero el centro resistió. Durante los dos últimos meses, la comunidad de Avaaz ha luchado con uñas y dientes dentro y fuera de Europa. Reunimos a supervivientes del Holocausto que salieron en televisión y en prensa, investigamos las conexiones de la ultraderecha con ciertos dictadores, llamamos la atención pública con manifestaciones, acciones y vídeos virales que circularon entre millones de personas, e hicimos que se les saltaran las lágrimas a los eurodiputados escuchando a los supervivientes a las políticas de extrema derecha que llevamos a los salones de poder. | Nunca había estado tan orgulloso de pertenecer a este movimiento
Y espero que tú sientas el mismo orgullo. Nada de esto habría sido posible sin ti. Si no hubieras creído que valía la pena luchar incluso cuando teníamos todas las de perder. Sin los cientos de miles de personas que decidisteis apoyarnos con una firma o una pequeña donación para decirnos:
La esperanza es lo último que se pierde
¡Ya lo creo! Y para muestra, un botón. A continuación tenéis un pequeño resumen del trabajo que hemos hecho durante los últimos meses, desde Francia hasta Alemania, pasando por Polonia o España. Y por toda vuestra esperanza y determinación, sin las que nada de esto habría sido posible, queremos deciros una cosa: ¡Gracias! Empezamos plantándole cara a la extrema derecha tomando las calles
Primero en Alemania. A principios de año, las encuestas situaban a la extrema derecha en cabeza, pero cuando se disponían a arrancar la campaña para las elecciones europeas, les teníamos preparado un camión publicitario gigante que aireaba sus estrechos contactos con ciertos dictadores. La policía intentó callarnos, pero conseguimos salir en el principal noticiario televisivo, ¡y nuestro mensaje llegó a 10 millones de espectadores!
Y a partir de ahí fue un no parar
En España, mientras los líderes de la ultraderecha de todo el mundo participaban en una 'Convención del odio', ayudamos a organizar una concentración de varios miles de personas que se unieron para demostrar su rechazo a la feroz agenda ultraderechista y salieron en los titulares de varios medios internacionales. Y no nos quedamos ahí: empapelamos las calles de Marsella, convocamos manifestaciones por toda Francia e instalamos espejos gigantes en Berlín con citas que reflejaban el verdadero horror que supone el odio de la extrema derecha.
Ofrecimos un altavoz a los discursos más potentes y llegamos a millones de personas
En Polonia, juntamos a cuatro defensoras de la libertad de cuatro generaciones distintas para redactar una carta conjunta pidiendo el voto contra la ultraderecha que se publicó en el principal periódico nacional. Fue la primera vez que el país veía un llamamiento intergeneracional y su mensaje de unidad corrió como la pólvora por las redes sociales del país. Al final, el partido de extrema derecha acabó perdiendo las elecciones en Polonia, ¡algo que no pasaba desde hacía años!
Luego, a pocos días de los comicios, organizamos una conferencia de prensa en Berlín con supervivientes del Holocausto que querían animar a la juventud a votar contra la ultraderecha: "Entonces no pudimos evitarlo, pero hoy sí que podéis". Aunque la sala estaba abarrotada de periodistas, durante su intervención reinó el más absoluto silencio. Aquel mismo día, algunos medios europeos e internacionales de primer nivel (como The Guardian, Le Monde, Die Zeit o la CNN) se hicieron eco del encuentro, mientras nuestras publicaciones circulaban entre decenas de millones de usuarios de las redes, desde TikTok a Instagram.
Y durante el escrutinio, llevamos alegría, buen ambiente y lágrimas al corazón de Bruselas con un coro que cantó el 'Bella Ciao', himno de la resistencia contra el fascismo, en las escaleras del Parlamento Europeo. El vídeo del momento se hizo viral y conseguimos otro bombazo mediático en la noche de las elecciones europeas.
¡Pero no nos quedamos ahí!
Después de las elecciones, aún había temor a que la ultraderecha se hiciera con demasiado poder y, para tratar de evitarlo, reunimos a un grupo de personas que han vivido y sufrido gobiernos de extrema derecha en Polonia, Italia y Hungría y siguen rebelándose contra las fuerzas extremistas.
Este grupo de supervivientes viajó con nuestro equipo a Bruselas para entregar una carta abierta en la que pedían a los dirigentes de la Unión Europea no pactar con la ultraderecha. Y lo que pasó fue increíble: en todas las reuniones, a los políticos se les saltaron las lágrimas escuchando a los supervivientes, que les explicaron la realidad de vivir bajo la ultraderecha y les pidieron posicionarse en favor de las personas más amenazadas.
Última parada: ¡Francia!
En Francia, nuestros trabajos de investigación expusieron la amenaza que supone el partido de Marine Le Pen para la democracia: desde el ataque a los derechos de las mujeres hasta sus conexiones con grupos violentos. Publicamos una serie de informes y nos aliamos con personajes públicos, exministros y militantes famosos para pedir a la población que votara contra la agenda del odio.
Y cuando Macron convocó elecciones por sorpresa y prácticamente todo el mundo daba la victoria a la ultraderecha, reunimos a decenas de organizaciones de la sociedad civil para instar a las fuerzas progresistas a unirse contra los líderes ultraderechistas. Participamos en la organización de manifestaciones de mujeres y ayudamos a conseguir que los candidatos democráticos se aliaran para impedir que la ultraderecha ganara la segunda vuelta.
¡Y funcionó! ¡Le Pen quedó en tercer puesto!
Si las elecciones europeas y francesas nos han dejado una lección, es que frente a la amenaza de la ultraderecha, algo bello surge para plantarle cara: un movimiento cívico de personas convencidas de que el futuro nos pertenece y dispuestas a defender a capa y espada la unidad, la tolerancia y la solidaridad.
Es para mí un orgullo que formemos parte de él y me llena de ilusión pensar en nuestros próximos pasos.
Con esperanza y determinación,
Christoph, Marie, Pascal, Patri, Luis, Mario, Mélanie, Sarah, Andy, Tabea, Julian, Emilie, Fra, Pati, Barbara, Bia, Fey, Gordon, Piotr, Sam, Nax, Carmen, Joana, Nádia, Sarah, Chris, Laure, Marco, Nick, Rosie, Aloys, Nell, Bert y todo el equipo de Avaaz |
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