Durante estos días, hemos podido ver (como decía el concejal del PP, que luego dio marcha atrás), la mayor obra de “teatro real”, que jamás pudiéramos imaginar, en esta imaginaria democracia. Los canteros de Alhaurín de la Torre, que son casi los mismos en toda la provincia, y que se confunden con los contratistas a los que se adjudican casi todas las obras públicas de la Junta de Andalucía, han exigido a nuestros políticos gobernantes, los que manejan y desmadejan nuestro dinero, que les devuelvan “la cadena de oro de su madre”, o lo que es lo mismo, las licencias para continuar destrozando la Sierra.
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Por su parte, a los llamados trabajadores, que no les falte ni gloria, se habla de 20 millones de pesetas para celebrar la Navidad, que esperamos que CCOO los haya repartido como hermanos. Y es que pasa lo que pasa, el tío Corleone, Italiani, financia el equipo de futbol de la villa, y durante el duro trabajo de los políticos, los harta de cigalas de quilo y medio, whisky, y alguna que otra jovencita, con o sin papeles, pero Corleone la garantiza. Ahora Corleone tiene una gran promotora-constructora y manda incluso más que antes. Ahora firma convenios urbanísticos, y como “es de Ley”, paga la licencia, la tasa, la casa, el chalet, incluso el turismo de gran lujo. Y es que ellos no se merecen menos; con un pequeño lápiz, un alcalde, o una camorra, digo comunidad, hacen ricos o arruinan a cualquiera. Perdón por el despiste, pero se me va la testa. Decía, que los canteros han exigido a nuestros gobernantes que pongan la rodilla en el suelo y pagen, incluso si fuera necesario con la comisión de delitos, ¿o es que ahora van a sacar eso de la legalidad?. Hay cosas más importantes que la legalidad, que la justicia, o que el medio ambiente, y esos políticos lo saben muy bien. Por dinero no será, el derroche de propaganda falsa que nos ha inundado, la manipulación de la información, a la que muchos medios se prestan encantados, pues todos comen del mismo saco, y el ladrido de los perros corrompidos por la enfermedad “lapastaajena”, acompañados por el Sindicato de clase (alta por cierto, según los cochazos que llevan sus dirigentes), CCOO, Sindicato fuerte que incluso ha conseguido que los patronos le compren tiendas de campaña a los obreros y les presten sus camiones para manifestarse. ¡Maldita sea la hora en que milité en ese Sindicato!. Ya hace un año que me borré. La camorra italiana, como decía, pasa la cuenta, que pagan los políticos corruptos con el dinero de los contribuyentes. Aquí no, aquí seguro que no pasa nada de eso. Ah, por cierto, quien ose moverse…Ratatatatata…Como decía mi amigo Alfonso Guerra, no sale en la foto. ¿Qué Guerra?. En todo caso, los ciudadanos honrados, si queremos ser escuchados, tendremos que hacer guerra de guerrillas, pues cuando los políticos crean condiciones desesperantes, donde no hay justicia, la felicidad individual se hace imposible, y la desesperación aflora. Es lo que pasa en tantos países de Sudamérica, y lo que en parte paso en nuestra Guerra Civil, por cierto tan de moda para algunos políticos. ¿Vendrá otra? A algunos políticos les daría igual…Siempre estarían con los ganadores. Solución…Solución…Solución… Más fútbol, más paella para los viejos, y pisos para los jóvenes a 60 millones de pesetas.
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