Con los rigores
de guerra fría
se nos prepara
para llorar.
La Tierra muere
con desconsuelo
porque la guerra
no parará.
No hay llanto alegre
que los redima,
porque las lágrimas
van a estallar.
Los refugiados
corren y corren
y en ningún sitio
pueden estar.
Es más difícil
llegar a Egipto,
porque tampoco
pueden pasar.