Entre las personas hay tanta distancia y vacío como en su interior, en donde la distancia entre un electrón y el núcleo de sus átomos es parecida, en términos proporcionales, a la que separa a la Tierra de la Luna. Fundamentalmente, sólo hay vacío. Y la especie sólo tiene un recurso en forma de emoción para salvarlo: el amor por otros seres". Eduardo Punset (El viaje al amor) Estas palabras expresan una realidad profunda de las relaciones, su gran significado, la verdad que encierran, casi todos la hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Lo que más necesitamos los seres humanos es ese aglutinante de amor, afecto, emoción y comunicación que hacen que la vida merezca la pena y que no nos sintamos tan solos como las distantes estrellas ardiendo solas. El amor y el afecto hacen que sigamos deseando estar vivos tan sólo por que existen seres a los que abrazar y que escuchan y comprenden. La vida a veces se convierte en un agujero negro, donde toda emoción y luz se pierden, y todos los esfuerzos por salir de esos abismos chocan contra muros de incomprensión y posesión sin medida y sin sentido y de abierta soledad.
Cuando la incomprensión y la incomunicación se instalan en cualquier relación, esa relación donde nadie escucha más allá de las razones propias, queda perdida. Detrás llegaran las descalificaciones, las ofensas, los insultos, y el resentimiento haciendo eco con su voz estridente buscando herir y herirse. Cada uno vivirá en la realidad de su mente y de sus pensamientos consumiéndose en la llama de su propio dolor. Un espacio tan aislado, inaccesible e inexpugnable como el lejano y frío plutón. Continuamente las personas interpretamos el mundo, nada es real salvo aquello a lo que le damos estatus de realidad dentro de nuestra percepción, esta mesa este teclado, el suelo que piso y que me sostiene en este instante, están formados por millones de átomos y espacio vacío, ni siquiera son sólidos, sin embargo todos hemos llegado al acuerdo de que sí lo es. Lo social y comúnmente aceptado no le confiere a un hecho más realidad que la del acuerdo de la mayoría, pero sigue sin ser real.
Existen multitudes de formas de entendimiento, pero todas pasan por salir de la atmósfera de los convencionalismos y de las propias ideas y prejuicios, pasar a ese terreno alienígena que es elterritorio del pensamiento del otro, ponerse en su piel y llegar a lugares nuevos en territorios inexplorados donde el amor pueda tener espacio y oportunidad de florecer. Si esto no sucede, nos queda la opción de abandonar, pero nunca la de humillar y descalificar a otro ser al que no hemos llegado a comprender. Lo intentaremos de nuevo lanzando nuestro corazón al espacio vacío en mitad de esa aparente densidad, o aceptaremos el hecho de ser planetas solitarios. Nada ni nadie nos pertenece. Al final de este viaje lo importante será la libertad de haber vivido en armonía con nuestros propios acuerdos, haber experimentado nuestras equivocaciones y haber tenido el valor de amar a otros seres tan imperfectos y contradictorios como nosotros mismos.
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