Es en el año 1998 cuando se realiza la primera petición para la instalación de estos medidores de polvo. Propuesta presentada por Izquierda Unida en el Parlamento Andaluz, y que fue aprobada. Año tras año, el PSOE que gobierna la Junta de Andalucía ha incumplido de forma sistemática esta proposición no de ley. En el año 2002 en el pleno de 8 de octubre de nuevo se solicitaba por parte del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre , con el voto unánime de todos los grupos políticos a la Delegación de Medioambiente de la Junta de Andalucía, ya dirigida por el Sr. Trillo, la instalación de estos medidores. Después fue en el Protocolo del año 2003, cuando el Ayuntamiento a bombo y platillo anunciaba la colocación de estos medidores. Anuncios de esta colocación inminente, de los sitios donde se colocaría, fotografía de las casetas etc, fueron emitidas por el Ayuntamiento durante el año 2004 y 2005. Todas las promesas incumplidas. Finalmente en el año 2006 por unanimidad del Pleno Municipal se aprobó la petición de IU, para que se instalasen urgentemente estos medidores fijos. De nuevo incumplimiento. Estos incumplimientos son responsabilidad de la Junta de Andalucía. Pero el Ayuntamiento también tiene su responsabilidad, puesto que entre sus competencias está velar por la salud de los alhaurinos. En concreto el Artículo 25.2.f) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local, por la que los Ayuntamientos tienen atribuidas las competencias en protección del Medio Ambiente. Artículos 42.3.apartados a) y b) de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, que atribuye a los Ayuntamientos el control sanitario del medio ambiente, así como de las industrias, actividades, servicios, transportes, ruidos y vibraciones. Artículo 79.2 de la Ley 7/1994 de Protección Ambiental de Andalucía, que faculta a aquellos Ayuntamientos en los que se encuentran ubicadas actividades contempladas en el anexo 1 (canteras) y II (plantas de tratamiento) de la Ley, y que consideren que se incumplen las determinaciones de la misma, a ponerlo en conocimiento de la Consejería de Medio Ambiente. Además el propio Alcalde declaró en su momento que si la Junta de Andalucía no instala estos medidores de polvo, lo haría el Ayuntamiento.
Por otro lado este tipo de polvo en suspensión según la página web de la Organización Mundial de la Salud elevan el riesgo de padecer cáncer de pulmón.
Mercedes Avila. Portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre.
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs313/es/index.html
Partículas en suspensión
Valores recomendados en las directrices
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PM2.5
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PM10
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10 μg/m3 media anual 25 μg/m3 media en 24 h
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20 μg/m3 media anual 50 μg/m3 media en 24 h
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Estas directrices definen por vez primera un valor recomendado para las PM. El objetivo consiste en alcanzar la mínima concentración posible. Como no se ha identificado ninguna concentración de PM por debajo de la cual no tengan efectos en la salud, el valor recomendado debe representar un objetivo aceptable y alcanzable con el cual se consigan reducir los efectos en la salud, teniendo en cuenta las limitaciones, las capacidades y las prioridades de salud pública locales. Definición Las PM afectan a más personas que cualquier otro contaminante. Consisten en una compleja mezcla de partículas sólidas y líquidas de sustancias orgánicas e inorgánicas en suspensión en el aire. Las partículas se clasifican en función de su diámetro aerodinámico en PM10 (diámetro < 10 µm) y PM2,5 (diámetro < 2,5 µm). Estas últimas son más peligrosas porque, una vez inhaladas, pueden llegar a las zonas periféricas de los bronquíolos y alterar el intercambio pulmonar de gases. Fuentes principales Los principales componentes de las PM son los sulfatos, los nitratos, el amoníaco, el cloruro sódico, el carbón, el polvo de minerales y el agua. Las partículas pueden clasificarse como primarias o secundarias, dependiendo de cómo se formen. Las partículas primarias son emitidas hacia la atmósfera por procesos naturales y antropogénicos como el uso de combustibles en los hogares o en los motores de combustión, las actividades industriales, la erosión de la superficie de las carreteras por el tráfico rodado, la abrasión de los frenos y neumáticos, y los trabajos en cuevas y minas. Las partículas secundarias también proceden en su mayor parte de fuentes antropogénicas, pero se forman en el aire, generalmente por reacciones químicas entre los contaminantes gaseosos. Las partículas producidas por fuentes que se encuentran al aire libre (industria y tráfico) penetran fácilmente en los espacios cerrados, donde se añaden a las PM emitidas en los espacios interiores. Efectos en la salud Los niveles de exposición a las PM existentes actualmente en la mayoría de los entornos urbanos y rurales de los países desarrollados y en desarrollo tienen efectos en la salud. La exposición crónica a las PM aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de cáncer de pulmón. En los países en desarrollo, la exposición doméstica a contaminantes procedentes del uso de combustibles en fuegos abiertos o cocinas tradicionales aumenta el riesgo de infecciones de las vías respiratorias inferiores y de mortalidad por esta causa en los niños pequeños; la contaminación del aire de espacios interiores por el uso de combustibles sólidos también constituye un importante factor de riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y de cáncer de pulmón en los adultos. La mortalidad registrada en las ciudades con niveles elevados de contaminación es un 15% a 20% mayor que la observada en ciudades relativamente más limpias. Incluso en la Unión Europea, la esperanza media de vida disminuye en 8,6 meses debido a la exposición a las PM2,5 producidas por las actividades humanas. |