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Las nuevas maneras de hacer crítica | | Paco Acosta. 14.01.08 | | Ya era hora de que alguien parara los pies a Isolde Schaefer. Una persona que se autodenomina democrática, que aboga por el derecho de opinión y la libertad de expresión debe comenzar por ella misma en el respeto de lo que promulga. Pero este personaje pisa y ultraja la libertad de los demás sin el menor recato, mientras ella se lo cree todo permitido e insulta indiscriminadamente a todo aquel y a todo aquello que a ella se le antoja en todos y en cada uno de sus burdos y envenenados escritos.
| Lamentablemente, ya que no es mi estilo, en más de una ocasión he tenido que reprobarle en éste mismo periódico digital, entre otras cosas, sus insultos a los habitantes del pueblo a los que, en general, los ha tratando de zopencos: “Me quedaría aquí a vivir (en Alhaurín) y colaboraría con mi CAPACIDAD a participar en levantar el nivel cultural que tanta falta hace”. Con sus escritos no sé si nos ayuda a levantar nuestro nivel cultural o se hunde en un pozo de la más ignorante y pedante prepotencia. Nosotros seguimos esperando ese sublime momento que nos vaticina que ha de llegar porque, según ella, “Cuando eso ocurra, será porque este pueblo habrá alcanzado el nivel cultural que se merece y podrá despegar hacia una vida mejor sin las ataduras de la ignorancia”. Estas dos citas, copiadas literalmente de un escrito enviado a esta misma página digital el 14-07-06 forman parte de lo que este dechado de inteligencia piensa de los habitantes de este pueblo en el que ella no parece sentirse a gusto, y demuestran que no es de ahora su tan cacareada capacidad para insultar a los demás. A partir de esta sesuda e inteligente apreciación podemos colegir la catadura de un personaje que, según su forma de tratarnos tachándonos de nescientes, debemos de estar en el culo del mundo en lo que a cultura se refiere y sujetos a que ella, revestida de sapiencia, se digne corregir nuestra ignorancia. Dos citas que no son más que dos cuentas del rosario de insultos e improperios, más o menos velados, que viene vertiendo en cada uno de sus impresentables escritos sin importarle contra quien escribe, ya que la cuestión es insultar a cualquiera con quien esté enfrentada por no pensar como ella. No hay más que ir a su espacio como columnista y ojear todo lo que escribe. El mismo hecho de que hayan tenido que borrar de esta página su último escrito lo demuestra y lo dice todo sobre ella. El adjetivo “presunto” no cuenta en su vocabulario y toda persona que caiga bajo su férula no es bajada de corrupta, vendida, desaprensiva y, últimamente, de sinvergüenza. Precisamente porque estamos en democracia nos está permitido pensar y opinar sobre todo y todos; pero llegar al insulto gratuito y falaz no está amparado ni aquí ni en ningún país de los que no cesa de proclamar sus virtudes en detrimento de éste en el que ella vive. Y sobre todo, ofrece un pobre retrato de su calidad como persona.
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