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-Molino de papel- Porque el mundo está lleno de historias ESTA NOCHE SE ACABA EL MUNDO Todo lo que tiene un inicio tiene un final. Toda magia que puede hacerse, puede deshacer. | | Cuentos y relatos globales. 06.08.23 | | Baranoa, viernes 31 de diciembre de 1954. Escribe; Walter Pimienta.- Lázaro Silvera, procedente de la calle donde daba cumplimiento diario a su oficio de vendedor de loterías, ( ese día jugaba “el Extra de Colombia”), llega a su casa a las cinco de la de la tarde y, con la tranquilidad santiaguina (se dice que el Apóstol Santiago era el más tranquilo de todos ellos), que le caracterizaba, le dice a Ana Vicenta Araújo, su mujer: -Infórmate, Ana. Las calles son un hervidero y tú no te has dado cuenta. La iglesia, de feligreses pecadores y arrepentidos, está de bote en bote. Esta noche, antes de Año Nuevo, a las 11: 45, se acaba el mundo. Se cumplieron todas la profecías. Lo acabo de oír en el radio del señor Santana, a quien le dejé el 7625, que siempre juega. Lo está anunciando por la KDKA DE PITTSBURGH (Pensilvania), por onda corta. No quedaremos ninguno de los desterrados hijos de Eva. No pasaremos de esta noche. Tú nunca te das cuenta de nada. -¿Lo dices en serio?- preguntó ella. | -Sí. En serio. Tú sabes que a mi no me gusta mentir. Un lotero debe ser muy serio- respondió él. -¿Y qué piensas hacer?- dijo Ana. -Qué se puede pensar cuando nos quedan 6 horas y 45 minutos de vida. Todo lo que tiene un inicio, tiene un final. Toda magia que puede hacerse, puede deshacer.- fue el parecer de Lázaro en tono lacónico y le preguntó: -¿No vas a salir a despedirte de algunos? -No. Que me coja aquí. Lázaro fue a la cocina y, en un pocillo de loza, abriendo un termo, se sirvió un café. -¿Y las niñas?- interrogó. -Juegan en su cuarto. La tarde tenía un aire fresco y limpio. El olor del café lo inundaba todo. -Pensemos en hacer algo, de todos modos, es fin de año- apuntó la mujer. -Siempre creí que el mundo acabaría en guerra; pero el informe dice que la Sra. Martin, una ama de casa de Chicago, declaró a la prensa haber recibido mensajes de alienígenas por escritura automática; dichos mensajes afirmaban que el mundo acabaría con una gran inundación antes del amanecer de este 31 de diciembre. Había leído por ahí que el fin del mundo, según Nostradamus, ocurriría cuando el último descendiente de Luis XVI ocupara la silla pontificia. Además, la prensa decía que ya Moscú aseguraba tener el secreto científico de la superbomba…Y ¡Pum! A volar se dijo…pero nunca me imaginé que acabaría en Capricornio, bajo el gobierno de Rojas Pinilla …eso es lo que pienso. Lázaro fue a la cocina y se sirvió otro café y de allí regresó diciendo: -Con una bomba atómica hubiera sido más rápido, ¿pero una gran inundación? ¿Otro diluvio?- condenó. -No digas esas cosas- dijo Ana -Será como un libro que llega a su fin. Eso es todo- acotó Lázaro -¿No tienes miedo?- le preguntó ella. -Realmente no- dijo el otro. -A mí si me asusta. Pienso en las niñas…Tan pequeñas. -A pesar del arrebato callejero, demos una última vuelta por el pueblo con ellas y no les digamos nada- propuso Lázaro. -Mejor no. No es el mismo pueblo de siempre- fue la consideración de Ana y volvió a decir: -Que nos coja aquí juntos- Y triste, fijó sus ojos en el piso. -¿Nos merecemos esto?- preguntó la mujer. -No se trata de merecerlo o no. Te repetiré lo que ya dije: Todo lo que tiene un inicio tiene un final. Toda magia que puede hacerse, puede deshacer… Será un solo instante. Abrázame y dame un beso. Se besaron y ella, lacónica y compungida, en tono de despedida, con un nudo en la garganta, sentados los dos en el mismo mueble, le dijo: -Gracias, Lázaro, por lo que hiciste por mi y por nuestras hijas. No has sido un hombre malo. Con tu trabajo nos has dado lo que has podido. Me gustó conocerte. Todo empezó cuando pasaste por frente de la casa de mis padres y, sudoroso, con los billetes de lotería en las manos, me pediste un vaso de agua fría…hacía calor y esa noche soñé contigo. Afuera había gritos y lamentos. Lloro y gimoteos. La noche avanzaba sin fiesta. Las niñas de Lázaro y Ana, se quedaron dormidas en el mismo cuarto donde jugaron. -Siempre te quise- dijo él- nunca me gustó mi trabajo, no tuve más, pero fíjate que con él nunca nos ha faltado nada. Qué gracia tiene ir ahora al Teatro Santa Ana… iban a dar la de Juan Charrasqueado…Si miramos la televisión, la noticia es la misma…Estoy orgulloso de ti. Lázaro soltó una lagrima al decir lo anterior. -Y por qué tenía que ser en una fecha tan significativa como esta- comentó la mujer. -Porque las cosas son como Dios las dispone- respondió Lázaro. -Tú tienes razón… Un bombardeo hubiese sido mejor…Aviones y bombas…Y eso duraría menos que lo que te gastaste de tiempo bebiéndote el vaso de agua fría que te di aquella vez… Hagamos algo, mijo, así sea lo último que hagamos. Ven, lavemos juntos los platos para que, si no pasa nada, por lo menos queden limpios… si es que quedan. Después apagaremos las luces… No lloremos. No sirve de nada. Sea como sea, hemos vivido. Él, apesarado, la volvió a besar. De la mano se fueron a la cama. Tuvieron sexo… Durmieron abrazados, se los cogió el sol que entró por la ventana, despertaron con las voces de las niñas, se miraron incrédulos a la cara, sonrieron, se apretujaron el uno al otro y se dieron el feliz año. Afuera, olía a triquitraque quemado y había música …Y entonces, para mayor validez de esta historia, que viera la luz del otro día, me toca finalizar diciendo: Baranoa, sábado 1 de enero de 1955, y el mundo esa vez no se acabó… |
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