|
Irán: ni una ejecución más | | Amnistia Internacional. 20.05.23 | |  En tan solo dos meses, casi 100 personas han sido ejecutadas en Irán, en una muestra de cómo las autoridades están utilizando la pena de muerte como una herramienta de represión. Las últimas ejecuciones han sido hoy: Majid Kazemi, Saleh Mirhashemi y Saeed Yaghoubi. Ayer, 17 de mayo, las autoridades de la prisión llamaron a sus familiares para que fueran a visitarlos. Fue la última vez que los vieron. Dos días después, fueron ejecutados en la horca. “Juro por Dios que soy inocente. No llevaba armas encima. No dejaban de golpearme y ordenarme que dijera que el arma era mía. ... Les dije que diría lo que quisieran, pero que por favor dejaran en paz a mi familia. Hice lo que quisieron a causa de la tortura”, ha asegurado uno de ellos, Majid Kazemi. | Majid, Saleh y Saeed fueron detenidos en noviembre de 2022, tras participar en las manifestaciones celebradas en la ciudad de Isfahán durante la oleada de protestas que desencadenó en todo el país la muerte bajo custodia de Mahsa Amini. En prisión fueron torturados, sometidos a simulacros de ejecución, les amenazaron con matar a sus familiares y les obligaron a hacer declaraciones incriminatorias. Su juicio duró cuatro días y estuvo lleno de deficiencias y falta de pruebas.
Estas ejecuciones son un ejemplo más del descarado desprecio de las autoridades iraníes por el derecho a la vida y a un juicio justo, y tienen un claro objetivo: infundir miedo a la población en un intento desesperado por parte de las autoridades de aferrarse al poder y poner fin al levantamiento popular, además de vengarse de quienes, manifestándose, se atreven a desafiar el orden establecido.
Para Majid, Saleh y Saeed ya no habrá justicia. Y puede que no sean los únicos: hay más de 20 personas en prisiones de Irán que corren el riesgo de ser ejecutadas en cualquier momento por su participación en protestas. Más de 20 personas que no han tenido un juicio justo, con derecho a acceder a una defensa adecuada, en los que se han usado “confesiones” obtenidas bajo tortura y sin ni siquiera ser considerados inocentes hasta que se demostrara lo contrario. Uno de los casos es el de Amir Nasr-Azadani, futbolista iraní que fue detenido en otoño junto a las tres personas que han ejecutado hoy.
Amnistía Internacional hace campaña para pedir a las autoridades iraníes que detengan este baño de sangre.
|
|
| | <-Volver |
|
|