http://actualidad.terra.es/internacional/articulo/rey_saudi_indulta_mujer_condenada_2128943.htm El rey saudí, Abdala bin Abdelaziz, ha indultado a una mujer que, pese a haber sido violada por siete hombres, fue condenada a cárcel y latigazos por un tribunal islámico que la acusó de adulterio. La mujer en cuestión, estaba en un coche con un hombre, cosa que prohíbe la ley islámica, acababa de casarse e intentaba que este otro hombre le devolviera unas fotos. Ese fue motivo suficiente para que siete hombres decidieran que era muy justo violar a aquella muchacha y que posteriormente el tribunal la condenara a 100 latigazos y tres meses de cárcel. Sentencia esta que muy lejos de rectificarse, fue doblada al pasar por el tribunal general.
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La mujer ha sido tan “generosamente indultada” por el rey a causa de las presiones internacionales. Hoy en occidente muchas mujeres nos preguntamos ¿qué estamos haciendo mal? ¿qué mecanismos provocadores, como dice la iglesia, hacen que los hombres, nuestros más seguros dueños, puedan llegar a matarnos? Tenemos derecho a nuestra vida y a nuestro cuerpo, no queremos amos de nuestros días ni de nuestras noches y no aceptamos el sometimiento en ningún sentido, ni el económico, ni el emocional. Las mujeres queremos relaciones donde no haya amos, en igualdad y en libertad. La misma libertad que tienen los hombres y corresponde a las personas es la nuestra, la que nosotras estamos poniendo en práctica. En Grecia, cuna de nuestra civilización, los hombres eran libres, pero las mujeres estaban prácticamente al mismo nivel que los esclavos. San Pablo, verdadero fundador de la cristiandad, dijo: “la mujer guardará silencio”.
El Corán por su parte añade “la mujer estará sometida al hombre, porque Alá nos hizo inferiores y superiores” mientras existan estos pensamientos y valores y mientras algunos obispos y representantes de la iglesia proclamen, que el hecho de esta epidemia de asesinatos ocurre por el exceso de libertad, incluida la sexual, de las mujeres y el desmoronamiento de los valores tradicionales y de la familia, no estaremos aun muy lejos del pensamiento que lleva en Arabia Saudita a tamañas y aberrantes sentencias como la que inicia esta página.
¿Se sienten los hombres amenazados por nuestra independencia y libertad? Acostumbrados a ser los amos por el simple hecho de tener un pene ¿sienten que no son capaces de medirse ahora con nosotras en igualdad de condiciones? ¿la fuerza bruta y la imposición sustituyen a su falta de seguridad emocional e inteligencia? Un amigo mío me decía el otro día, que no hay nada que fastidie más a un hombre que el hecho de que le cambien las preguntas. Han asumido el rol de jefes, de poder, de amos, de cabezas de familia, de mujer segura y bajo control, de sexualidad no cuestionada por falta de comparativos; que no terminan de asumir que no estamos dispuestas a soportarlo.
Los hombres cambiarán, asumirán que las mujeres ya no son sólo esposas y madres, las mujeres también seguiremos cambiando y todos haremos nuestras las palabras de Buda que dicen: “En ninguna parte soy algo de alguien y en ninguna parte hay algo que sea mío” Mientras tanto, las mujeres seguiremos enfrentando la posesión al precio de nuestra sangre si es preciso, pero finalmente la razón sólo encontrará un camino Y es el de que dios no nos hizo inferiores ni superiores, ni somos producto del primer y único parto masculino, el de la costilla de Adán. Creceremos todos en aceptación y en libertad, en la misma medida que crezca la tolerancia y la cultura y las religiones patriarcales dejen de imponernos sus marchitos modelos retrógrados de las sociedadades paleolíticas.
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