No sé si le conozco, pero voy a contestarle porque en dos notas enviadas por usted a Alhaurín.com cita mi nombre y me apetece responderle. En primer lugar no soy yo quien envía la nota de mis premios a la página de Alhaurín.com ¡hasta ahí podíamos llegar!, por lo mismo que no me gusta alardear de currículum ni de concursos ganados. La señora Mercedes López, a la que usted cita también repetidamente en su nota, escritora habitual de esta página digital e íntima amiga mía, se enteró varios días después de los premios recibidos por mí y mandó la nota a dicha página, cosa que le agradecí al leerlo, y punto.
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En segundo lugar, conozco a Mariví Verdú desde hace muchísimo tiempo y se que es una magnífica escritora merecedora de cuantos premios le sean otorgados. Sabía lo que había ganado por una carta recibida desde Baracaldo; pero hacer mención de sus premios y silenciar los míos hubiera parecido ridículo y, como antes le he dicho, yo no aireo esas cosas para hacerme propaganda barata.
En tercer lugar, si usted, en vez de hacer tantos reproches ¿a quién?, hubiera escrito esa nota con los premios ganados por Mariví a la página de Alhaurín.com, no le quepa dudas que se la hubieran publicado con sumo placer porque este periódico digital, como cualquier otro, lo que quiere es recibir todo tipo de noticias para publicar. Pero hay que enviarlas y no esperar que lo hagan otros.
Por último, está usted en su total derecho de estimar mi segundo premio “la parte menos importante” del certamen; para mí, mire usted como son las cosas, hasta el último premio tiene su importancia. Por otra parte, no sé a quién va dirigida esa expresión suya “aunque duela”, pero si lo dice por mí, le diré que ha errado; antes al contrario, me alegro por mi amiga Mariví que como le digo más arriba, se merece eso y mucho más. Y no me puede doler porque, permítame que por una vez hable de mi currículum, el primer premio y los tres premios especiales los he ganado los años 1995 y 2001, siendo el primero en ganarlos todos, amén de otros premio en años diferentes, como por ejemplo, los dos de este mismo año y que a usted no le parecen importantes; y eso no sólo en Baracaldo, sino en muchos otros muchos concursos que no vienen a cuento. Y créame si le digo que me resultaría sumamente aburrido ganar siempre porque entonces no tendría sentido competir. Por lo mismo, tampoco voy concursando como un poseso con tal de arañar un premio a cualquier precio: lo hago cuando me apetece y cuando considero que el trabajo está bien hecho; por suerte, muchas veces, otros concursantes lo hacen mejor y yo me quedo en el dique seco, lo que permite que no aflore en mi ese ser prepotente que todos, en mayor o menor proporción, llevamos dentro. A fin de cuentas, estos premios no tienen más importancia que la satisfacción personal de quienes lo reciben. Al menos para mí.
Reciba mi saludo más cordial con el ruego de que, si la ve, transmita a Marivi mi felicitación más sincera por los premios conseguidos. Paco Acosta |