Aunque vivimos estos días inmersos en una soflama de felicidad ficticia casi obligatoria, como buen gafe no tengo más remedio que recordar las miserias que aún nos inundan en este pueblo "transformista". Es que entre ayer y hoy me han ocurrido algunas cosas que me dejan alucinado. Por ejemplo, esta misma tarde intento cruzar por el paso de peatones de Cajasur a las 7 y 10, y al estar un chulo con su todoterreno ocupando el 100% del paso de cebra, pegado al de delante y sacándole una motito a su hijo por el portón trasero, le hago notar que ya está bien de aparcar en prohibido y me dice: "que es lo que hay", es decir, la ley del cretino más caradura. |
Y anoche, tuve que salir de mi cama a las 2 de la madrugada para ver en qué parcela de Pinos estaban los perritos insomnes que no me dejaban dormir aunque tengo doble cristal de esos del climalit. Pues me encontré que en la parcela 57A hay 3 perrazos que se entretienen toda la noche ladrando a los 4 que hay en la parcela 58, ambas de calle Almogía, y sus dueños tan tranquilos: los vecinos les importamos poco.
Está claro que las normas de convivencia no se van a aplicar sin más, espontáneamente, es la educación y el seguimiento continuado lo que puede acabar por hacernos respetuosos, parecidos a los suizos y otros ciudadanos admirables, con muchos años de tradición en el amor por su patria y en convivencia pacífica. Feliz todo a todos... |