Hay soluciones de “amor” que están al alcance de tus manosEscribe; Walter Pimienta.- “Pan de leche”, decía que Dios no existía. Que lo había buscado página por página en el diccionario y que no lo halló y que por eso no iría más al catecismo de los sábados y de pronto no haría la primera comunión. A “Catire”, así llamado por lo mono y blanco que era, le preocupaba llegar a ser marica, tenía un caminadito de mujer y una rara caída; había que espantarlo en su casa o lo perdían. A “Poca Luz” (porque era cegato), le gustaba beberse las sobras de ron que los borrachos dejaban en las botellas y en los vasos de las cantinas del pueblo. “Starboy” (el muchacho estrella), se fumaba las colillas de cigarrillo que encontraba tiradas en la calle y se decía por ahí que ya sabía lo que era “la bareta” y quién la vendía…Y Florito (porque el papá se llamaba don Floro”, el de la farmacia)…bueno, era monaguillo aún no nombrado, un niño de bien y bendecido por el padre Madero, quien le hablaba siempre en el idioma de prevenir el pecado y de alejarse de las malas amistades, de las malas influencias y de las malas horas. Tenía 12 años, ya casi 13, y atravesaba la inestable y peligrosa línea de identificar su sexualidad… Eso que llaman to be or not to be, “ser o no ser”…Estaba “en el tibirí tabara”, entre la rubia y la morena, como le decía Marcos Pérez al bateador en la cuenta de tres bolas y dos strikes…Y ya le empezaban a salir los pelos que a los hombres nos salen donde a los hombres nos salen… Y, de mañana, cada mañana, amanecía con unas parolas en vivo y en directo que le duraban hasta orinaba, rezaba, y persignándose, bebía agua bendita en ayunas de la que, en botellas de a litro, a ocultas del padre, traía de la iglesia… |
El día que “Pan de leche”, en su maletín, llevó a escondidas a la escuela una revista pornográfica que por $ 2.50 durante una semana le había alquilado un policía, en voz baja se formó entre ellos la revolución…En el recreo, ocultos de la profesora, no hubo fútbol ni beisbol ni juegos pendejones ni compra de meriendas… La “Playboy” a colores, les acaparó dejándoles sin idioma, sin monedas y cortos de respiración. -Esta noche no dormirán- les dijo “Pan de leche”, cobrándoles quince centavos por vista y rematando con esto cuando sonara la campana- si no traen plata mañana, no la presto más. No hay fiao. Esto cuesta. Al cerrar la revista, Florito se acordó del padre Madero y de que este le decía se cuidara de las malas amistades y de las malas horas…”Starboy” le venía hablando por meses de que “Pan de leche” lo iba a sacar de pendejón, pero él no le paraba bola ni sabía con qué. A “Starboy” ya se le asomaba una chiverita y, hablando, se le iba el gallo aflautándosele la voz. …Y resultó que aquella noche, aquella noche, la primera noche, Florito, el hijo de don Floro con doña Prudencia, veía en el aire el cuerpo rosado y desnudo de su maestra que tanto le gustaba, gorda de piernas y nalgas paradas…Hizo que dormía y se tocó y se le paró y se lo manipuló y…y…y… su mano, su mano, yendo y viniendo, viniendo y yendo, yendo y viniendo, viniendo y yendo lo llevó “a la gloria” y lo hizo descubrir lo que desde esa vez fue para él un vicio en el temor de que Dios lo dejara a un lado y hasta allí el monaguillo, y hasta allí la primera comunión…Y el padre Madero y el catecismo de los sábados en el parque…Y entonces a qué pararle bolas… Cinco veces por día, la mano, la mano, la mano y la imagen de su profesora despojada de ropas, la mano y la imagen de su profesora despojada de ropas, la mano y la imagen de su profesora despojada de ropas…Y en su cara una sonrisa que tapaba con la sábana…Y su cuerpo que se le ponía rígido…Y su destino de acólito litúrgico en peligro…Y el sagrado catecismo del padre Astete y su pregunta: ¿Qué quiere decir Cristino? Y su respuesta: “Cristiano quiere decir hombre Cristo”…Y sus gemidos de placer contenidos en la cama…Y la revista …Y “Pan de leche”…Y lo que le salía por primera vez y que se le pegaba todo…Y su profesora mal sentada…Y lo que le decía el padre Madero retumbándole en el alma…Qué confusión…Qué confusión…Qué desorden existencial… …Y vendría el día…Y el día vendría. ¡Y el siéntate aquí y confiesa tus pecados, Florito…Es tu turno! Y el ¡Padre no puedo más! Me vence esta horrible lucha, me vence esta aguda pasión que me quita alientos de vida…Siento el peso de mi conciencia. No soy capaz de verlo a la cara, no quiero provocar su enojo…La culpa fue de “Pan de leche” y su revista “Playboy” de martirio…Padre, he perdido el cielo que tanto ansío…Padre, veo los tormentos del infierno…Padre, no me arranco la imagen de mi profesora. Es un fuego voraz que me consume. Padre, pida a Dios que evite mi caída… -Has pecado, hijo- le dijo alarmado el padre. -Sí- le respondió Florito temblando la voz. -¿Cuántas veces? Y hubo un silencio. -¿Qué cuántas veces? Y hubo otro silencio. -¿Con quién has pecado y con qué? Y hubo otro silencio. -¡Tienes un vicio! Gritó el padre. -Sí, padre. El del pecado de mano- dijo Florito compungido y lloroso. Y cinco días después, un domingo de sol, junto con “Pan de leche”, con “Catire”, con “Poca luz” y “Starboy” y quince niños más del pueblo, a satisfacción, pagando la penitencia que a punta de rezos pone precio al pecado, absuelto de culpa fruto de la preciosísima Sangre de Cristo, Florito hizo la primera comunión, le tomaron la foto del recuerdo, pero de monaguillo no lo vieron más… Walter Pimienta
|