logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com
-MOLINO  DE  PAPEL-  Porque el mundo  está  lleno  de historias
A PEDRO “SE LE BORRÓ EL  CASSETTE”.
Cuentos y relatos globales. 06.11.22 
Miradas perdidas, sueños robados, mentes que olvidan, sentimientos encontrados, eso  es el Alzheimer
A Mariela, quien lo  vive  por él…


Escribe; Walter  Pimienta.- Cuando a Pedro  “se le  borró  el  cassette”, lo  primero  que  le  sucedió  fue no  reconocer a sus dos hijos. Tenía 76 años.  Jugaba muy bien  al ajedrez y  tiró el  tablero  y  las  fichas  a la  basura riéndose  solo con una risa limpia  y  sin ese   fingimiento que  nunca  antes  tuvo…
Después,  Pedro,  creyendo  que  estaba  en  el  baño de su  casa, una noche   abrió  la puerta  de  la  nevera y  allí  se orinó…Fue  aquella una  orinada  sin memoria  y  sin  final…
Pedro  tuvo  gran memoria;  era de  aquellos que  sabía  con plena  exactitud  dónde dejaba  sus  cosas; recordaba cumpleaños, alineaciones de los esquipo  de  futbol,  nombres de artistas,  cantaba  al  pie  de  la letra tangos  y  rancheras. Citaba  lecturas de  libros y  capítulos  y  versículos  de  la  Biblia. Se  sabía  de  memoria la última proclama de Bolívar que  así  recitaba a sus  amigos   cuando  tenía  sus  tragos: “Colombianos…Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono” …. Pedro sumaba  correctamente llevando,  restaba prestando, multiplicaba en forma abreviada  y  dividía mentalmente… Había sido empleado  bancario; pero ahora, seis años después, tiene   trastocado  el  reloj  biológico; duerme y  despierta a cualquier  hora.  A  veces  pregunta  a su esposa si  está  vestido y   a ella también,  mirándola con incertidumbre,  le dice: ¿Tú cómo  te llamas? ¿Tú  quién eres?

La  casa de  Pedro  está llena  de  cartelitos  con  anotaciones  sobre puertas,  utensilios  y electrométricos: “Nevera”.  “Televisor”.  “Estufa”.  “Sombrero”. “Equipo  de Sonido”. “Sofá”. “Mecedor”. “Cama”. “Cuarto”…, se lee sobre estos. El  libro  de  la  vida de Pedro  ahora  es otro. Antes tenía   días  esplendidos  y  florecientes recitando  “Flores Negras”  de Julio Flórez… Hoy  está metido   en  un  silencio  total  de  piedra… o,  sentado  en  una mecedora en la  terraza de  su  casa donde silba o  intenta  silbar  como  todos los pájaros… Y en  su  intento  de escribir y leer,   quita  letras a las palabras y en tal  caso,  “ufa”,  es  estufa;  “vera”,  es  nevera… Une en  las  hojas  de papel   los  números  sin  guion  entre ellos y  lo  que  resulta  de todo esto es  una cifra sin  término…
A Pedro se le  presentan  dibujos de animales,   los  repara y  repara fijamente  y  no  los identifica  y  en  la serie  del  dominó,  no  encuentra la  continuación.  No  reconoce  ni  billetes ni  monedas. De su  dedo  anular de la mano  izquierda, desapareció  su  anillo  de matrimonio… No  se sabe qué lo  hizo…

Pedro  fue  un  hombre ordenado: sus zapatos  y  sus chancletas en  su  sitio;  así  sus  calcetines,  sus interiores y  toda su  ropa;  sus  libros y  una colección  de vehículos pequeños que  tuvo…Cierto día  quiso  ayudar a su  esposa en la  cocina y sobre   el  tarro  de la sal que estaba por  la mitad, vació una bolsa entera de azúcar…Solo  con  pastillas para  su  mal, Pedro duerme plácido y  descansa como  un  niño con  su  pijama a rayas.

Pedro  se  pierde en  su  propia  casa y  sus  silencios  son peligrosos si  toma herramientas por  lo  que  toca  vigilarlo en  su  mundo  de  sombras sin  pensamiento.  Le  releen  los cartelitos y  no  repite.  Los  mira,  espabila y  voltea la  vista sin palabras…como  si  no escuchara. Y parece  pensara; pero  nadie  sabe  en qué…Se le  pone a  hacer  plegados de  papel, que  llevan  su  nombre, los inicia y  los abandona. No  sabe  dónde está  parado.  No  sabe  quién  es… Se  le  pregunta  en  qué  mes  nació, debe  decir  que en  abril,  y  responde que en febrero…Tienen  que  afeitarlo  por  el  peligro  que  corre; lo  visten y  se  baña parcialmente. Le ponen  pañales y  le esconden  las  llaves de  la   casa porque  una tarde se escapó y  lo encontraron en  un  parque…Un  señor que lo  conocía  y que sabía  donde  vivía,  lo trajo. A  veces  cuenta  hasta  veinte y  repetirte, veinte, veinte, veinte y no  continua con  la mirada  perdida.  Se  embelesa  en el  patio mirando  hacia  arriba y  los suyos  creen  que, en  su  mundo,  ve pasar  pájaros…Y  se le  ve sonreír.  Le  gusta  hacer  esto  en  las mañanas…Y  sus  hijos imaginan  que  les  dice  vengan a ver  lo que veo  y  vengan a oír  lo  que  oigo…y estos le  dicen  que  sí,  que  ven  y  oyen las  mismas  cosas…La única  diferencia  es que sólo él  las ve  y  las escucha y  se siente  bien y  quisiera  llevarse  la luz  del  sol  en sus  ojos en  su  vida  de  sombras y  de oscuridad.
Pedro es  un mundo de  palabras  agazapadas,  un  pensamiento  escondido luchando  contra   olvido aceptándole a su esposa  un  café mañanero para  el  recuerdo…

A Pedro  lo  envuelve el Alzheimer, lo  atrapa, lo devora en  su  final.

De  la  memoria  de  Pedro  todo se  ha  borrado, es un  archivo vacío…

En  la  calidez  de  su  hogar,  allí,  sentado como obediente   niño  de escuela  primaria,  ajeno  a   lo  que  le  rodea, Pedro  pasa  horas  y  horas inmerso  en  sí  mismo…En  los  cristales de las ventanas de su  casa  cae  la  lluvia y  pareciera gozar allí  metido,  en la esfera intima del  dime quién  soy…Esperando sus  hijos  diga lo  alguna  vez   les dijo: “Llévenme  al  mar para fundirme  en  azul…

En  ocasiones,   Rosita,  la esposa  de  Pedro, le  pone en  el quipo de sonido boleros  y   lo toma  de la mano  para bailar  con él…y  se aprieta contra su   pecho para ver si  la  música le  regresa  aquellas  dos viejas palabras que  él  le  dijera la  primera vez  en  un  baile  de  carnaval  y  que  le erizaron  la  piel y  le hicieron  temblar  el alma disuelta  en  sus  brazos susurrándole  al  oído  un … “Te  quiero”.

Hoy  amanece… quizá  una mañana Pedro no amanezca más  sin  su despertar… Porque  se le olvidó  para  siempre  quién era… Porque se  le olvidó  cantarle  a su mujer la   canción   que más le  gusta: “Rosa, Rosa tan maravillosa/Como blanca diosa, como flor hermosa/Tu amor me condena a la dulce pena de sufrir…”.

Y  sin  el  nombre de ella en  la  boca,  sin  nombrarla  se lo  dirá con  los  ojos, aunque en su mente  ya la  ha  olvidado…

Walter  Pimienta

Esta noticia ha recibido 1320 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15914497
visitas desde nov. 1998