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-MOLINO DE PAPEL-Porque el mundo está lleno de historias DE MAGO A BRUJO | | Cuentos y relatos globales. 17.07.22 | | Quien cree en la magia está destinado a encontrarla o a sufrirla.Escribe; Walter Pimienta.- Así fueron las cosas: él, de unos 8 años de edad, en el Teatro Montecristo de su pueblo, vio esa vez a los maromeros, a los payasos, a los equilibristas, a los contorsionistas y también al mago “Richardine” convirtiendo con pases mágicos el agua en vino rosado de la región de Provenza; el vino rosado de la región de Provenza en leche de potrero; la leche de potero en cerveza alemana; la cerveza alemana en champaña francesa; la champaña francesa en whisky irlandés y el whisky irlandés en “Ron. Blanco” Y asimismo vio salir del cubilete del ilusionista otros encantos cuando esto decía: —Abra ca da bra —y salieron cinco palomas. —Abra ca da bra —y salió un ramo de tulipanes. —Abra ca da bra —y salió una sombrilla. —Abra ca da bra —y salió un conejo. —Abra ca da bra—y salió un ramo de rosas. —Abra ca da bra— y salieron más de cien mariposas. | …Y en el colmo de la fantasía, “Richardine” pidió esa noche a Moncho, el de Carmelina, presente allí, subiera al escenario como espontáneo y a este ordenó sentarse en una bacinilla y cacareara varias veces igual que una gallina. Y diciéndole después se levantará del bacín de peltre…!Oh asombro! Le hizo poner un huevo gigante que con sorpresa, entre aplausos, mostraba al público. Y justo ahí, viendo aquello, se dio el fascínate instante en que él, embargado por el asombro, olvidándose de sus juguetes de cuerda, leal a su corazonada, se dijo que en la vida sería eso: mago, mago con todas las letras de la misma palabra.
…Y tres días después, la vaina empezó en la escuela primaria; más bien en el momento del recreo. Algunos compañeros jugaban al fútbol armando equipos por estatura; otros se entretenían con sus trompos; varios correteaban jugando al cuatro y ocho, doce…Y, con cinco más, empeñado en lo suyo, la estrella de este cuento jugaba a ser mago. Y acontecía en cada recreo que con estos hacía juegos de manos y otros trucos de magia retándoles a desparecer botones, monedas, lápices, medallas, anillos de baratija, fichas de dominó, fichas de ajedrez, pañuelos, dados, barajas y coloridos yaces de pasta, suerte que a veces se le daba y a veces no y que cuando con algo de habilidad lo lograba, le llenaba de regocijo permitiendo a sus compinches la rigurosa requisa de pie a cabeza en la búsqueda infructuosa de lo “increíblemente” por él esfumado.
…Y así, en cada receso escolar, él, y su grupo, entre conjuros y lenguajes secretos de hocus pocus, abracadabra, sin saladín chinrichinchín, ábrete sésamo, abriendo y cerrando manos, soplando tres veces en el puño, hoy, mañana y pasado mañana, traía un nuevo truco, se presentaba con otro ardid, una practicada o fallida artimaña, la cogida de una trampa o jugadita, la planeación de una treta y el plan de una maniobra ensayando engaños probando y reprobando argucias, enredos y pases de mano y así siempre ganar sus apuestas de arúspice.
En tales circunstancias, él no cejaba en su constante empeño de ser ilusionista; era su meta pues para la agilidad de sus manos, a los demás le faltaban ojos y fantaseaba con la ocasión en que “Richardine”, con pases mágicos, convirtió el agua en vino rosado de la región de Provenza; el vino rosado de la región de Provenza en leche de potrero; la leche de potero en cerveza alemana; la cerveza alemana en champaña francesa; la champaña francesa en whisky irlandés y el whisky irlandés en “Ron. Blanco”. Y en tal caso, ni un solo día pasaba sin que el aspirante a mago de esta historia, con aciertos y desaciertos, intentaba desaparecer monedas perfeccionando su arte ya que para él todo era magia sin límites por cuanto entre los de su estirpe, nunca antes hubo un mago y con satisfacción sería el primeo y, por tanto, en cada reto, una prueba, un nuevo conocimiento, un nuevo secreto, pues algo mejoraba en la prestidigitación y el trucaje le inspiraba en la pericia de nunca aburrirse con su diversión de niño inocente…Vivía la magia e imaginaba lo tedioso que debió ser el mundo antes de que “Richardine”, siendo también niño como él, la inventara y en sus sueños soñara desdoblarse fugándose de la capsula de su cuerpo y en la escuela de su tiempo fuera el rey de los enigmas y el presunto sospechoso de los robos escolares de su curso…
…Ah, pero no cerrará el autor este relato sin antes decir que “el lírico retablo” de los trucos del obsesionado mago, tema de la inocencia de su inocencia y encanto de su infancia, tendría su consecuente sufrimiento a cambio del contento que le otorgaban sus trampas de la felicidad. Lea y se enterará.
Pues bien, llegado que hubo el recreo escolar de aquella mañana, notificando el pequeño vidente a sus compañeros acerca del truco de lo que delante de ellos haría desaparecer esa vez, poniendo al servicio de su imaginación sus palabras mágicas, los reunió y a la advertencia de “ojo, mucho ojo”, mostrándoles en alto las manos abiertas, les dijo: -“Sin saladín chinrichinchín. Nada por aquí, nada por acá. Esto no se ve todos los días. Les dejaré locos y tirando piedra”- inició la función
Un reducto de silencio envolvió a los presentes. El mago estudiante cerró los puños y sopló dos veces sobre estos y ahora sus fugaces manos restregaba sobre su rostro. Los amigos, expectantes, no le perdían vista hasta cuando acabado el encanto, el ilusionista del cuento, diciendo “revísenme”, sorprendentemente, algo había hecho desaparecer. De inmediato el esculque fue minucioso y sus compañeros no le encontraran nada llegando estos a considerar que les había jugado una broma. Sonó la campana y se acabó el recreo…
…Y dirán las líneas finales de este relato que cinco días después, el protagonista, por sus padres alarmados, con fiebre y dolor de cabeza, al médico le llevaron. Y que el facultativo, con el conocimiento acucioso que le nutría en ciencia, dejó al descubierto el inocente truco del afectado descubriendo que en el laberinto oscuro de la nariz de este, había nacido un grano de maíz que ya iba rumbo a mata…Y ¡Oh magia! Hasta allí, después del castigo infringido, llegó el aprendiz de mago a quien en el pueblo, desde esa ocasión, conocida la pasmosa noticia, nunca nadie más le llama por su nombre: “El Brujo”, le dicen… |
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