logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com
-MOLINO DE PAPEL-
Porque el mundo  está lleno  de  historias
PRIMA CRISTI ANGEL
Cuentos y relatos globales. 03.07.22 
“Morir es parte de la vida, no de la muerte; hay que vivir la muerte”. -Iona Heath-
Escribe; Walter Pimienta.- Muy por  encima de los 105  años de edad, apuntada  ya  para  el  último  viaje, prima Cristina (Cristi para  los  vecinos  del  barrio),  más  bien  servía ahora de vivo y llamativo adorno viejo en  la  casa de  su abnegada  hija Concepción (Conchita,  como  le decíamos),  cuando  esta, lavadita, peinadita  y  empolvada, olorosa a “Mexana”,  y  recogida  la larga  trenza cana, para  que  le dejara  hacer sin  interrupciones  los  150  oficios   del  día, dándole en  la  frente    un beso  de  te  quiero mucho,  la dejaba  sentada en  una mariapalito  de  mimbre  con  balancines y   allí,  la  venerable anciana,  vuelta  niña otra  vez,  cantando  romanzas  y  hablando rimado, se dormía risueña.
Prima Cristi, a veces por el peso de los años, dueña  de sus dichas y  adversidades, malhumorada y  quejosa,  decía palabrotas y  risibles  groserías. Debió ser  tímida y  cohibida  cuando  adolescente y joven,  pero  en  tal  tiempo, cuando  su discreto balandrán cubría de pie a  cabeza sus  huesos  y  su  piel de  papel, igual  que una  cometa, podía  llevársela  el  viento y solo aguantaba un  saludable baño de sol de  diez  minutos diarios.
A prima  Cristi  la  conocí  ciega y  tullida,  y   fina de  oído delataba  pisadas y  distinguía olores y  voces…Qué  linda  se veía  con  sus  crinejas de lazos  rosados  sujetadas por dos peinetas de  carey de las que se vendía en  los tiempos de la  vieja  Cartagena y  de  donde alguien, como  presente estimado,   se las  trajo…Y aún  vivía  por  dentro y no así  por  fuera siendo  habitante de mundo  oscuro que  no  podía recorrer porque a sus  pies se les  olvidó  caminar.

El  vecindario quería y cuidaba mucho a prima Cristi,  tal  que si  fuera una  figurita  de frágil  y  quebradizo  cristal de  bohemia. Ella, en  su  caduco decadente y  obsoleto, saludaba visitas imaginadas y fantaseadas y  musitaba y bisbiseaba zarzuelas después del  baño.  Los  del  barrio ayudábamos a sacarla sentada  en  un taburete de cuero para  que,  cada  mañana,  Conchita, en el  patio  de su  casa, debajo de  un  árbol  de  almendras,  con  todo  y  ropa,  la bañara. Y  yo, viendo asombrado aquello creía que prima  Cristi,  en  verdad de  verdad   se iba a  disolver bajo  el  agua que su  hija  le dejaba  caer a  totumadas. La  cuadra   toda colaboraba  en esto y después era el suave  y  tibio  sol de  las  nueve el  que  la secaba…Y  más  tarde, cambiada  de ropas,  olorosa a begonia,  revivía  en  su cama  de lienzo negándose por esa vez a morir…Para esa época, Conchita ya  había enviudado  y  tampoco  era joven; tendría unos 77 y entre  las  dos, se compartían  una misma  soledad acompañada  en  la  presencia de  una cotorra habladora, de un  gato palomero llamado  “Caramelo”; de   “Blanquita”,  una perrita;  del  cuadro  del Sagrado  Corazón de Jesús y de  unas coloridas  láminas de  almanaques con  pueblos  italianos  y  del  Mediterráneo.

El  cuarto  de prima Cristi,  olía a “Jabón de Reuter” y era su  humana  realidad su  voz  de alarma pidiendo le  trajeran  cuanto  antes la  bacinilla para  los apuros  fisiológicos del  cuerpo.

A veces Prima Cristi,  alucinaba con  la  Guerra  de  los Mil Días o se dormía  sin  temor a no despertarse más,  oficio en  el  que la contrariaba ”Caramelo” merodeando   y  maullando  en  su pieza.

Yo  creo  que prima  Cristi hablaba  a  los  ángeles con  palabras mentales que solo estos conocían para  luego,  sin  hacer  ruido  con  sus  alas,  ponerla  a vivir deliciosos sueños de los  que despertaba susurrando sensuales  danzones cubanos  envuelta en  la  cadencia de  los   que fueron  sus años  de  juventud. Claro, en  otras, despertaba sobresaltada y no  ocultaba palabrotas estallando mínimo  en  un  sonoro  carajo aventando a “Caramelo” en  la querella de que este,  jugueteándole, le  mordisqueaba sus pies.

Una vez prima Cristi, de manera  inesperada,   le pidió un  abrazo  y  un  beso a Conchita y ella  se lo dio llorando y  ocultó  su  pesar diciéndole: “Amarraré  a  ese  gato para  que no  te moleste  más”,  pensando que  ante  el  pedido, terminaría  todo para  siempre…Pero la anciana  no se fue y  al  otro día amaneció asediada  por una  radiante mañana de  junio que  la  hizo  cantar  esta  danzón:  “Aunque tú me has echado en el abandono/Aunque tú has muerto todas mis ilusiones/En vez de maldecirte con justo encono/en mis sueños te colmo/ en mis sueños te colmo/De bendiciones…”.

La casa  de  Conchita también  olía a begonias;  es decir,  olía a prima Cristi…Y  era el suyo  un  olor a bendición elevado al  aroma de  una jerarquía eclesiástica y entonces  me  imaginaba que así olían los ángeles…

Recuerdo  la vez  que  vino  el  padre Hernández,  virtuoso miembro de  la  iglesia, a darle a  prima  Cristi la  extremaunción. La  luz  del  medio  día era  mansa. Aquello  fue  como  su hubiera  hecho  comulgar a  la  Virgen  María.  Ella  solo  pecaba  de delirio extraviada  en  el  laberinto de su  consagración pues no  era para  nada  pecado  alguno  de su  parte, echarle  un  merecido carajo a un  gato  que  ni de  noche  ni  de día   la  dejaba  dormir.

Ajena a las  impertinencias  del mundo, nadie tenía  tanto derecho a morirse  de vieja y a vivir  su  muerte como  prima  Cristi. Por  eso,  el  día  que  lo  hizo en  espíritu  puro,  murió contenta bajo  la  retórica decisión argumentada de mostrarle a  todos el rebosante rostro de  alegría con  el  cual se  fue. Era  la imagen de  una santa.  Me  conturbé al  saber la  noticia y en  medio de  una realidad desconcertante, alzando  la  vista al  cielo,  vi  que  ganando  cada vez  más  altura,  flotaba una  angélica pluma  blanca.

…Se fue prima  Cristi en  olor a santidad  con  un  cristo en  el pecho  y  con  ella su  zarzuela…“El  aceite de ricino/ ya no es  malo de  tomar/ Se  administra  en  pildoritas/ y  el efecto es siempre igual/ Los arroyos  y  las fuentes/no  quieren  mezclar  sus  aguas con mis lágrimas ardientes…/”…Mientras la angustiada  voz de Conchita,  haciéndonos  partícipe de  su  propio  acontecimiento con este clamar de  hija:  “!Pelaos! ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Ayúdenme a cargar a prima  Cristi que  la  voy a bañar!”  Nunca más se oyó  en  el  barrio.

Anímese la lectura escuchando: https://youtu.be/qeEqPWeWTAU 
Esta noticia ha recibido 1157 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15928283
visitas desde nov. 1998