Las temperaturas extremas dificultan la actividad docente en Andalucía.La situación geográfica de nuestra comunidad y el aumento de las temperaturas a nivel global hacen que cada año el verano comience antes. La semana pasada, por ejemplo, se registraron temperaturas por encima de los 35 ºC en zonas del interior y la previsión para esta semana que entra no es mucho mejor. Estas circunstancias climáticas junto con la falta de vegetación de la mayoría de centros educativos, la inexistencia de edificios bioclimáticos y la dejadez de la Administración, que no dota de aparatos de aire acondicionado, de ventiladores ni de mayor presupuesto, hacen que impartir o recibir clases estos días sea un suplicio.
Con el calor, la concentración del alumnado y de la plantilla disminuye y aumentan la fatiga y el riesgo de lipotimias, hemorragias nasales, dolores de cabeza, deshidratación y golpes de calor.