Éstas han sido sus palabras:
Miembros de la Corporación Municipal, Sr. Director del Centro Penitenciario, Subteniente Jefe Accidental de la Guardia Civil, Representantes de Asociaciones Vecinales, Culturales, Hermanos Mayores de las Cofradías, Autoridades, Señoras y señores:
Quiero que mis primeras palabras en este acto, sean de homenaje, reconocimiento, apoyo y aliento, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y, en especial a la Guardia Civil, dos de cuyos miembros han sido asesinados uno el pasado sábado y el otro fallecido en el día de ayer, a consecuencia de las graves heridas sufridas en un atentado.
Deseo, en nombre de Alhaurín de la Torre, mostrar nuestro sentir por la muerte del agente Fernando Trapero; nuestro sentimiento a familiares, amigos y compañeros. Y nuestra cercanía, nuestro calor y nuestra solidaridad a todos los miembros del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil.
Los terroristas van a matar en cada ocasión que puedan y la única alternativa posible contra los asesinos, es que el Estado de Derecho se aplique con toda su capacidad para cerrar cualquier resquicio de impunidad a los etarras.
Trabajemos todos juntos, unidos en el seno del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, convencidos de que esa era la política acertada: la de no dejar ni el más mínimo resquicio y ámbito de actuación a los asesinos, sacándolos de sus guaridas, sacándolos de las instituciones y metiéndolos en el único lugar posible: la cárcel.
Para la derrota no vale solo incluir una palabra en un lema. Es necesario el abandono total de la negociación con los terroristas, hacerlos desaparecer de las instituciones y retomar el camino de la firmeza máxima, sin dejarnos llevar por los consecutivos engaños de la banda terrorista ETA.
Señoras y señores,
Cumpliendo con nuestra cita anual, celebramos este acto para conmemorar el aniversario de nuestra Constitución. En el libro de Víctor Márquez Reviriego “Crónicas Parlamentarias”, que recoge su labor de cronista parlamentario entre los años 1.977 y 1.980, se recogen las palabras de un Diputado que, por entonces, afirmó que necesitábamos una Constitución que durara al menos veinte años. Pues bien, esa barrera ha sido ya ampliamente superada y son ya veintinueve años los que el texto cumple.
Por otra parte, la Constitución de 1.978 ha gozado hasta ahora de buena salud, yo diría que envidiable. No obstante, en los últimos tiempos y desde distintos sectores se aboga por su reforma. No creo que deba tenerse miedo a ello; está claro que todo es mejorable. Sin embargo, y desde el punto de vista institucional, debemos ser cautos y pensar que cualquier modificación que se plantee, debe hacerse desde la reflexión más reposada y el mayor de los consensos.
Quizá estas reflexiones puedan parecer más propias de foros distintos, fundamentalmente el Congreso y el Senado, pero la Constitución es de todos y quiero recordar que en nuestra toma de posesión como corporativos, en el momento de jurar o prometer nuestros cargos, lo hacíamos afirmando que cumpliríamos fielmente nuestras funciones, con lealtad al Rey, y que cumpliríamos y haríamos cumplir la Constitución como norma fundamental del Estado. Es por ello que quiero desde aquí, hacer una defensa de nuestro texto constitucional, así como de la figura de Su Majestad el Rey, que se ha revelado a lo largo de los años como factor clave de la concordia, la unidad y el bienestar de todos los españoles.
La ambigüedad deliberada de la Constitución de 1.978, gracias a la que se alcanzó un consenso casi total y un refrendo abrumador del pueblo español, junto a los problemas que acarrea, como el de definición clara del modelo territorial, tiene también sus virtudes.
Y no es la menor la de la flexibilidad, que nos ha permitido adaptarnos a situaciones cambiantes, por ejemplo en nuestra relación con Europa sin que haya sido necesario apenas retocar el texto. Es por ello por lo que hago desde aquí su defensa. Muchas de las modificaciones que se proponen no son, en última instancia, necesarias, y mediante una relectura serena y abierta del texto, muchos problemas que se plantean pueden encontrar solución.
En todo caso, debemos buscar ese consenso al que me refiero desde la generosidad, el diálogo y el entendimiento de todos.
Señoras y Señores: veintinueve años son ya muchos, pero están muy bien llevados. Estoy seguro de que todos tendremos oportunidad de celebrar, desde las instituciones, desde nuestro trabajo o desde nuestros hogares, muchos más aniversarios. En esa esperanza trabajamos.
Muchas gracias.
Tras la lectura del manifiesto, la banda municipal ha interpretado el Himno de Alhaurín de la Torre |