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-MOLINO DE PAPEL- Porque el mundo está lleno de historias- CUANDO EL MUNDO ERA UN CUBO (EL DE RUBIK)
| | Cuentos y relatos globales. 24.04.22 | | Todo es muy difícil antes de ser sencilloEscribe; Walter
Pimienta.- Cuando salió esta vaina decían que quien no lo armaba, no era
inteligente; por lo cual esta cosita resultaba imprescindible en las
manos de los que se tragaron el cuento. Intelectuales, profesionales y
estudiantes, amén de otros, “metiendo mona en sabiduría”, a penas veían a
alguien, sacaban enseguida el cubito y dale que dale y dale que dale…En
los buses, en los colegios, en las universidades, en las oficinas, el
cubito, el cubito, el cubito, el apasionante cubito…echeee… Incluso, se
publicó un best seller para enseñar a armarlo por colores o
líneas bicolores o de un solo color…y tanto el libro como el
cubito del dale que dale, se agotaron…Tal libro lo vendía el
Circulo de Lectores sin que faltaran pendejos que lo compraran…En
Madrid y México, las dos cosas marcaron récord de ventas…Y a
Colombia, como siempre, procedentes de Hungría, entraron de
contrabando vía Panamá a pedido de los Sanandrecinos…Evoquemos el
tiempo, eran los años ochenta. | …Y claro, hubo quienes armaran el tal cubito sacándole, a la colombiana, un “sub cubito” y luego lo mostraban con qué orgullo …Aquello era de antología con un grito que, en el caso de Barranquilla, con un ruidoso y estridente … ¡No jodaaaaa lo arméeeeee! Se oía desde el barrio Las Flores hasta Carrizal alto pasando por Rebolo y Las Nieves.
La historia, no muy lejana por cierto, dice que hubo amores que se acabaron al incumplir el novio la cita pactada por estar armando el cubito del dale que dale…Dice también que botaron de algunos empleos a quienes los llevaban y, en pleno horario laboral, dale que dale, dale que dale fueron sorprendidos y chau… Que sacaron de clase a estudiantes que en lugar de prestar atención al profesor, dale que dale, le daban al cubito…Y que hubo igualmente matrimonios en crisis donde él (el marido), dale que dale, gastaba noches y noches enteras buscando probabilidades y combinaciones con el cubito y no así la cubicaba a ella (a la esposa), en fin… Qué “emperrada”…
No había reunión de amigos donde apasionadamente no se hablará del cubito. Hasta los viejos de bastón le dieron y le dieron y ya aburridos, con un: “eche, pa’’ jodé a esta vaina”, los tiraron por ahí.
Tengo un amigo sabiondo en física cuántica y algebra que, desde entonces, gracias al cubo de Rubik, adquirió unas permanentes ojeras cuadrando por noches y noches esa misma vaina…Aquello era una pandemia… Qué COVID ni qué COVID… quizá peor y sin vacuna…
Hubo una propuesta de un Novel para quien armara el cubo en menor tiempo y un número menor de vueltas…pero aquello quedó inédito ante las críticas que el escritor Octavio Paz hizo a la idea.
…Y hay más, los cines del mundo vieron disminuidas sus entradas por culpa del cubito; todo invitaba a su juego y fue Singapur la primera ciudad del mundo donde las escuelas lo exigieron para el desarrollo de las matemáticas y se estuvo a punto de abrir una catedra universitaria en ello.
No faltaron filósofos que aun comparten la idea de que el auge del tal cubito era un caso escatológico surgido en tiempos antiguos y cuando la gran bestia de todas las bestias, entre judíos y romanos no practicantes, personifico en un colorido cubo imposible de armar, una forma de paganía para que la gente perdiera el tiempo…Esto trajo de todo, incluso los bancos daban un cubo de regalo a los ahorradores que tuvieran su cuenta hasta cierto tope…A solo 85 de ellos en Colombia se los dieron.
Para ese tiempo todavía no existían los teléfonos celulares y eran largas y largas las horas de conversas entre amigos compartiendo por los teléfonos de disco, las vueltas a dar a la cara amarilla del cubo y como sacar un “hijueputa” cubito blanco que se le metió en la cara azul… ¡Por Dios qué pasión! Y que festejo cuando después de diez vueltas en reversa, el cubito blanco salió de la cara azul pero no se explicaba uno cómo ahora aparecía en la roja…
El hecho más relevante de las distracciones en los ochenta, según la Revista Time, fue el cubo de Rubik. Mismo que le produjo a su creador una ganancia de 50 millones de dólares. Así como se sabe que solamente el 15% de la población mundial logró armarlo…Y a días de hoy, el tal cubito le gana a la pandemia del COVID que se ha detenido en sus 5 faces en tanto de este, dijo la misma revista, se crearon 19 versiones distintas a cuál más difíciles de armar…
…Y vaya la publicidad con que se vendía aquel cubito…Pare bola… “Solo porque no has resulto todos tus problemas, no serías capaz de resolver este. Cubo de Rubik, adquiérelo ya”. “No significa que jamás lo conseguirás…Acepta el reto. Cómpralo hoy…Se agotan”. “¿Por qué te preocupas tanto si la vida es cuadrada…como un cubo de Rubik”
…Pero no se crea que al cubito del dele que dele no suscitó a propósito sus ganadas notas de humor negro contempladas con la impiedad del caso…Lea, por ejemplo, estas: “Mi vida es como un cubo de Rubik, cuando un lado se pone de amarillo el otro es una mierda”. “Seguro que quien arme el cubo de Rubik, sabe cuál es el origen del universo… ¿o se le habrá olvidado? “Hay matrimonios que no funcionan, como el cubo de Rubik, uno le da y le da y nunca las piezas están en su lugar”. “Entre lo que pensamos, lo que queremos decir, lo que creemos decir, lo que decimos, lo que queremos oír, lo que oímos, lo que creemos entender y lo que entendemos, existen ocho posibilidades de no entenderse, lo mismo que no entenderemos nunca el cubo de Rubik”. “Aun viviendo juntos, jamás, como hoy, ha sido tan larga la distancia entre marido y mujer cuando cada uno de ellos, de la manera más egoísta, no le dice al otro cómo se arma el cubo de Rubik”.
Hoy es imposible prever si volverá a aparecer en el mundo un fenómeno análogo al del cubo de Rubik; ahora todo es internet y teléfonos celulares en el exceso de lo sencillo…Lo cierto es que el icono de los ochenta fue esa vaina cuando la tierra era un exaedro de colores azul, rojo, amarillo, verde y blanco y Dios, viendo que a la gente se le estaba poniendo la cabeza cuadrada en el intento de armar el cubito del dale que dale, desde el cielo dijo: “No insistan, solo yo tengo la solución”…y allí paró la cosa que también sirvió para que solo hasta entonces muchos de los que se las picaban de sabios supieran lo imbéciles que eran… |
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