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MOLINO DE PAPEL- Porque el mundo está lleno de historias. LA ZORRA | | Cuentos y relatos globales. 27.03.22 | | …Y en este mundo machista, entre la ficción y la realidad, ¿por qué no la existencia de una zorra?Escribe; Walter Pimienta.- He aquí, por fin, señoras y señores, la mujer zorra, no sea mal pensado, la versión femenina del zorro; la forma original de una heroína que, apuesta y hermosa, forajida y enmascarada, toda vestida de negro, a punta de espada y látigo defiende a la gente pobre enfrentada a los villanos; astuta, igual que aquel, imposible de atrapar, y que aparece hoy por vez primera en mi giratorio “Molino de papel” … La zorra, dotada de una elusiva y escurridiza sabiduría, abre una gran brecha en el machista mundo del comic inasible a los espíritus chovinistas sin que por esto el lector o la lectora crea que la misma es machorra o marimacho que por ahí no es la cosa…Nada de eso…Para nada… La mujer zorra se abre paso en este zorro mundo gracias a su manía de hacer con la punta de su filosa espada toledana una sutil letra Z mayúscula en la frente de los bandidos de alta monta, cosa en la que se ha consagrado porque a veces, en la de los bandidos de baja estopa, la hace en minúscula y con un bello e impresionante trazo cursivo. No le busca más explicación al caso, ni una quinta pata al gato, la mujer zorra no vive una vida distinta a la de toda mujer preocupada por su belleza y su feminismo; ella, lo mismo que el zorro, hace de su actuar enmascarado y a caballo, el tragicómico papel en los detalles de la aventura, pero así también el rol de la sensibilidad y el gusto por los cosméticos y los matices que, para lucir en su vida pública, aplica a su cabello nunca desaliñado y siempre oloroso aflores porque la mujer zorra puede ser zorra, pero no por ello deja de ser una mujer siempre mujer… | A la mujer zorra no le queda para nada mal su buen papel. No intenta engañar a nadie: ella es la justicia en versión femenina, toda una mujer que así como atiza el fogón y cocina y lava ollas, así también, justiciera y vengadora, pone a los malos en su sitio y aún le sobra tiempo para mirarse al espejo, cuidar de su indumentaria, afilar con un esmeril su espada y, paciente y amorosa, darle la cucharadita contra la tos a su abuelo, afeitarlo y finalmente bañar a “Tornada”, su yegua…En verdad, qué dulce y compasiva que es la zorra.
Por fin, gracias a mi “Molino de papel”, y a su antojo, la zorra sale hoy al mundo literario guardando yo de ella sus secretos y escondrijos sin despertar sospechas, vacunada en tercera dosis contra el brote del coronavirus y sin indicios de alergia al olor del sudor de “Tornada” que para eso la baña a diario y la fortalece con terrones de azúcar que le da en la mano.
Toca del mismo modo decir que cuando la zorra toma posesión de la zorra que es, lo es de pies a cabeza; su cuerpo ceñido en su negra vestimenta emerge inesperadamente en la noche y su roja boca paciente de besos, comprueba que la zorra es una hermosa zorra contorsionándose de una larga cuerda en la que baila inalcanzable a los disparos sin tino del sargento García quien, al comprobar que quien le visita no es el zorro sino la zorra, le pide se quede quieta para sacarle una foto…A lo que ella, cual modelo de la pasarela accede pero antes termina dándole a este tres latigazos en las nalgas en medio de gritos de dolor y vasijas de barro que se rompen…Qué divertimento más grande y risible es este…Y de allí la zorra sale ilesa saltando por una ventana y, cayendo en los lomos de “Tornada”, a galopar por el desierto de California se dijo…Y claro, del lugar se va con esta sentida cortesía: “Adiós mi querido García, ya nos veremos. Saludos cordiales al capitán Monasterio de mi parte”. Yo no sé si la zorra, mi sagaz personaje de hoy, como a toda mujer ocurre por no muy zorra que esta sea, esté enamorada del zorro, todo cabe en este mundo zorril, y será la psicología del corazón humano (si es que el corazón humano tiene psicología), quien lo dirá. Ella, por lo pronto, vive el mundo abismal de los malos contra los buenos y nos deja en el aire el sonoro tintineo de sus espuelas de montura y sus ricas maneras de hacer la Z en la fiabilidad de que a los bandidos siempre hay que marcarlos en la frente….
Por hoy, ya quiere irse la zorra de mi “Molino de papel”, una peligrosa misión de ladrones de oro y de asaltantes de trenes, le espera, por lo que, asomada al teclado de mi computadora de la ficción, me mira, me guiña un ojo, y me esboza una sonrisa de tímida coquetería al tiempo que complacida por lo que bien digo de ella en estas líneas, revestida de grandes valores morales, honesta, caballerosa ( sin ser machorra), empática y justa, amarrándose el antifaz, humana en lo posible, me dice: “Gracias por tus hermosas palabras zorro”.
Moraleja: Carajo…cómo le falta al mundo una zorra que encarne los valores que le son necesario a esta época donde la opresión, la tiranía y la esclavitud son la constante y a tantos pícaros les hace falta una visible Z en la frente…
Se cierra el telón. |
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