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Los juegos de mesa | | Carlos Carmona Sanchez. 07.03.22 | |  A nuestros hogares no dejan de llegarnos noticias que están consiguiendo amargarnos la vida, pero no podemos apagar el televisor porque a otras personas se la están quitando. Los cantos de sirenas son reales en Ucrania, y si no se les hace caso a tiempo las posibilidades de morir aumentan exponencialmente. No entiendo por qué, casi siempre, en nombre de algo que dicen estar por encima del ser humano: ideales, religiones, estados, fronteras... Termina haciéndonos daño ¿Cómo podrán los mandatarios poner las cosas en su sitio cuando llevan tanto tiempo descolocadas? Me da mucho miedo, que se apodere de nosotros esa frase atribuida a (Stalin) que dice:" la muerte de una persona es una tragedia, la de un millón es una estadística", por eso, no intentemos transformar en datos tan macabra reflexión. Sólo cuando somos capaces de ver de forma individual cada una de las muertes de esta guerra empezamos a mirar en la dirección correcta. | Cuando oí la otra mañana la radio, me quede perplejo, por unos segundos resonó en mi cabeza la voz de la comentarista diciendo: -"amenaza nuclear", y siguió hablando mientras yo hacía un esfuerzo por digerir el titular, durante un espacio muy corto me llevó el pensamiento a la plaza de un pueblo pequeño de Andalucía donde se agolpaban las personas, yo estaba entre ellas, era pequeño, todos hablaban de una catástrofe nuclear, la denominaron la "la crisis de los misiles", por primera vez me di cuenta que el mundo se podía acabar y no a manos de un ser superior, el fin del mundo podía ser provocado por otro humano. Con este ejemplo sólo quiero advertir sobre la distancia que existe entre los que hacen la historia y los que la sufren en sus propias carnes. En la actualidad, el cuento del lobo se ha vuelto real, y sus terribles garras destrozan a toda una población, no haciendo distinción entre grandes, medianos o pequeños. Es cierto que estamos ante el problema más grave al que se enfrenta el planeta, si sigue jugando a la guerra puede que a alguien le dé por morir matando. No tiene una solución a corto plazo, si la tuviera no sería un problema. Sobre todo, porque en Rusia el que lleva el volante de su política es el ciego y la carretera que ha elegido es la más peligrosa para todos.
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