Pude prometer, y prometí, que me tomaría dos días, dos, para relajarme y contestar al polifacético Luis Bravo, mi compañero en la "tontuna últil". Pero tengo un problema personal y moral: si cuento todo lo que sé, pongo en un brete a mi propio partido, y doy alas a las "garrapatas" (porque chupan cámara) de Izquierda Unida -el PSOE está "missing"- para que saquen tajada del tema a un coste cero. O sea, a mi costa. Y si no cuento todo lo que sé, tengo documentado y ya ha sido denunciado, doy la razón a Bravo, quedando como un pasmarote. Un "tonto útil". ¿Periodista, militante o persona? Buen dilema. Y este no es el caso más grave que conozco. Hay un tema mucho mayor, cuyo indicio probatorio ya publiqué en su día hace tiempo en un escrito en Alhaurín.com y que por supuesto nadie entendió...
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Un jeroglífico -que era pero no parecía- que demostraría que al parecer tengo dotes adivinatorias. Soy capaz de conocer con exactitud algunas graves choricerías que van a ocurrir, pero semanas antes de que ocurran. Y además con una fiabilidad del cien por cien saltándome a la torera todas las reglas básicas de probabilidad para sucesos. Don Bravo, el más creíble de los creíbles, podría calibrar bien el grado de "credibilidad", puesto en duda, que tienen mis escritos...
Un tema gordo. Muy gordo. Tabico es una minucia en comparación. Tan tontería, que si Luis Bravo, por creerse más listo que los demás y querer manipular siempre a todas las personas, no hubiera abierto la bocaza y me hubiera llenado de improperios, el tema se hubiera quedado en mijillas. Se hubiera diluido. Pero como entra al trapo como un colegial emporrado, pasa lo que pasa... Y ahora, por su culpa, habrá que profundizar para demostrar sus mentiras y sacar papeles. Y ha dado pie a que otros profundicen más aún hasta donde nadie hubiera querido. El primero, yo. Después, los presuntos implicados en el tema, a nivel empresarial y a nivel político, que pueden felicitar por ello a don Bravo. Por su buen hacer. Bravo, Luis Bravo, bravo, Luis Bravo. Y así sucesivamente...
En fin, que no sé si contestaré mañana o me tomaré otro día de relax. Más que nada para dilucidar el problema moral-existencial que me corroe, producido por la diarrea verbal incontenida del flamante portavoz "peperoni". Periodista, militante, amigo y/o persona "humana". ¡Mierda! "Ya veremos", dijo el ciego. Y se dio una hostia...
Juan Carlos Sanz de Ayala |